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Periné, el señor del 'swing'

Esta banda bogotana nació hace cuatro años y en 2011 recibió el Premio Shock a la mejor nueva agrupación. Su canción ‘La Muerte’ hace parte de la banda sonora de ‘Mamá tómate la sopa’.

Sebastián Jiménez Herrera

29 de diciembre de 2011 - 04:33 p. m.
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A Catalina García, la vocalista de Monsieur Periné, se le dormían los brazos cada vez que iba a cantar. Le daba mucha pena hacerlo. Ahora sucede todo lo contrario. Cuando el swing empieza a fluir de la mano del charango de Santiago Prieto, la flauta de Camilo Parra, la percusión de Miguel Guerra y la batería de Daniel Chebair, a ella la invade una suerte de demonio romanticón que la pone a danzar y a mover los brazos cual si fuese bailarina de flamenco. Lo mismo les pasa a quienes caen rendidos bajo el embrujo de esta banda bogotana. No importa si son metaleros, raperos o rastas, jóvenes o viejos, de aquí o de allá.

Hay algo en Monsieur Periné que atrae. Quizás el hecho de que uno está viendo a unos atrevidos, a los pioneros de un género sin precedentes en nuestro país: el swing a la colombiana. “Nunca nos imaginamos que después de un concierto vendría un punketo a felicitarnos o que veríamos a padres e hijos reunidos para escucharnos. Eso ha sido lo más sorprendente”, confesó Catalina García.

Esta banda nació hace cuatro años en Villa de Leyva (Boyacá) —aunque rápidamente se mudó a Bogotá—, producto de un experimento creativo de aquellos que sólo los genios pueden acometer. Aunque su nombre —que traducido al español quiere decir algo así como El Señor de la Nies, haciendo referencia a esa zona entre el ano y los genitales que no es ni una cosa ni la otra— confunda a los más incautos, esta banda es tan colombiana como Jorge Barón. Y esto no lo cambia el hecho de que cante en francés, inglés, portugués y español. Sus miembros no lo hacen para presumir que son políglotas. Fue que descubrieron que el idioma que mejor les queda es el de la música. Y lo hablan muy bien.

Bossa nova, tango, jazz gitano, cumbia. No hay género que esta banda no haya explorado y todo, desde su nacimiento, ha sido una continua y atrevida exploración musical que seguramente durará por años, porque si hay algo a lo que no le teme Monsieur Periné es a La muerte. Así se titula uno de sus sencillos más famosos y que recientemente fue reconocido por la emisora pública Radiónica como el más importante del año 2011. Eso sin contar que los productores de la película Mamá, tomate la sopa decidieron escogerlo como parte de la banda sonora de su largometraje.

“¡Ay!, qué dolor, que me duelen tus besos, tu ausencia, ¿quién la curará? ¡Ay!, que me lleve la muerte con ella, no quiero vivir si no estás”, canta Catalina García quien, sin saber mucho de notas y acordes, se le midió a ser la vocalista de Monsieur Periné. Sus compañeros, mucho más diestros en lo que a música se refiere, creyeron que le tomaría algún tiempo hacerlo bien, pero no fue así. Rápidamente, García —que además de cantante es estudiante de Antropología de la Pontificia Universidad Javeriana, esperando para graduarse— hizo de su voz el mejor medio de transporte a los burdeles de París, a los cafetines de Nueva Orleans, a los estancos de Bucarest y a los bares de La Candelaria.

Pero, aunque Catalina García es la vocalista, no es la única en esta banda que canta: a veces el charanguero mayor, Santiago Prieto, se lanza el ruedo y lo hace cual si el mismísimo Louis Armstrong lo hubiera poseído. “Oh when the saints, oh when the saints, oh when the saints go marching in, oh lord i want to be in that number, oh when the saints go marching in” , entona Prieto, mientras a su lado Camilo Parra deja que su flauta se vuelva loca y se lo lleve a donde se le dé la gana y Daniel Chebair golpea su batería, que suena como el latido de un animal desbocado.

Monsieur Periné es una banda democrática. Así lo comprobó El Espectador cuando los entrevistó: todos los miembros hablaban, ninguno se quedó con la vocería, si callaban era para sorber el café con el que pretendían combatir el inclemente frío que llega a hacer en la ciudad de Bogotá.

“Entendemos que somos un grupo y nos respetamos”, dijo el hombre de la percusión, Miguel Guerra. “Todo lo decidimos como banda”, agregó Catalina García, y resaltó que esta agrupación cuenta con tres compositores —Parra, García y Prieto—, lo que le ha impedido volverse repetitiva. A esto habría que agregarle el esfuerzo de Monsieur Periné por presentar una propuesta diferente a las tantas que hay en el mercado.

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“Tuvimos que sentarnos a decidir nuestro futuro y ahí acordamos que íbamos a convertirnos no sólo en una banda, sino en todo un proyecto musical y visual”, mencionó García. Fue en ese momento que idearon el vestuario que ahora los caracteriza, un ajuar digno de la banda de gatos jazzistas de los Aristogatos o de las Trillizas de Belleville, una explosión de colores. Basta ver a Catalina García, su vestido: una mezcla perfecta de patilla y flor, y sobre su boca, labial rojo, muy rojo para que contraste con su tez blanca.

Desde que se reunieron a planear lo que sería la banda, a Monsieur Periné le llueven los triunfos y sus miembros los reciben con humildad. Participaron en el concierto que realizó la emisora Radiónica para conmemorar su sexto aniversario y recibieron el Premio Shock a la mejor nueva agrupación de 2011. “Nunca creímos que ganaríamos. Creo que vencimos a dos reguetoneros y eso en un país donde se escucha reguetón en todas partes y muy poco swing”, destacó García.

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Después de recibir este reconocimiento, obtuvieron otro casi tan meritorio: fueron escogidos por la banda noruega de folk Kings of Convenience , una de las más importantes en este género, como teloneros para su presentación en Bogotá el pasado 27 de noviembre.

En lo que a su futuro respecta, cada uno de los miembros de Monsieur Periné tiene una visión diferente. Camilo Parra aseguró que lo que se viene para la banda es seguir explorando nuevos ritmos e instrumentos. Confesó que le gustaría acercarse a la música electrónica y a la instrumental. Por su parte, Catalina García mencionó que le gustaría que la banda fuera a las regiones. “Siempre hemos tocado en grandes ciudades. Sería bueno llevar esta música a otros lugares y públicos”, resaltó la voz de Periné.

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Al preguntárseles por los ingredientes que componen al grupo, rieron y entre ellos empezaron a soltar palabras: elegancia, estilo, compromiso, sabor... chistes —dijo Miguel Guerra—... malos —le agregó Catalina García—. El caso es que Monsieur Periné es mejor degustarlo que escudriñarlo, dejar que lo lleve a uno a donde él quiera y que le retuerza a uno desde el nies hasta el cogote. Al fin y al cabo, él es el señor del swing a la colombiana.

Por Sebastián Jiménez Herrera

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