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Personajes que salen del diván

‘El amante imperfecto’, una historia de amor poco común, ganó el premio La otra orilla.

Sara Araújo Castro

13 de noviembre de 2008 - 04:26 p. m.
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Como la mayoría de los buenos lectores y posiblemente de los apasionados a la escritura, Carlos Chernov fue un niño tímido y retraído que encontró en los libros una gran vía de escape. El autor de El amante imperfecto, premio 2008 La otra orilla, de Norma, reconoce, sin embargo, que dedicarse a la literatura fue sólo un pensamiento tardío en su vida.

Cuando llegó ese momento en el que se toman las grandes decisiones, las presiones familiares inclinaron la balanza por una carrera más convencional y él escogió  la medicina, que le acercaría a la miseria y al dolor humano, a las maledicencias del cuerpo.

Sin embargo, las letras y los personajes regresaban una y otra vez, hasta que una vez convertido en psiquiatra, entre consulta y consulta se lanzó a escribir una primera novela, una segunda y así ha construido un volumen de obra propia de un autor consagrado.

Estos manuscritos, el primero aún inédito, los llevó a concursar por distintos premios. Así llegaron los reconocimientos Quinto Centenario, con Amores brutales; el premio Planeta de Argentina, con Anatomía humana, y el último fue La otra orilla, un galardón esquivo para escritores de otras latitudes que lleva tres años quedándose en Argentina.

Precisamente este antecedente desanimaba a Chernov, el primer sorprendido con el reconocimiento. La historia de Guillermo, un joven obsesivo con un amor adolescencial fue considerada por el jurado como novedosa. “Juan Gabriel Vásquez (miembro del jurado) me escribió diciendo que era una historia de amor distinta de todas”.

Sin embargo, el motor de esta historia lo halló Chernov en su otra profesión, que aunque no lo ratifica abiertamente, si le sirve de fuente de inspiración para sus relatos: “En un simposio un urólogo afirmó que una de las maneras de acabar con el priapismo son los ataques de pánico. Ahí pensé ¡Que buen tema para una novela!” Cuenta el psiquiatra escritor, que posteriormente creó ese amante imperfecto que para curarse del priapismo es víctima de un urólogo diabólico que le cuenta historias a su miembro enfermo.

Al igual que los personajes un poco oscuros de El amante imperfecto, a Chernov le gusta crear personajes extremos: un hombre obeso que encuentra el placer sexual en la muerte por indigestión de sus víctimas; una mujer enamorada de su marido muerto que diseca rosas para llevarlas negras a la tumba, una niña autista que termina embalsamada en el armario de un médico.

“Los personajes de la literatura no son mis pacientes, pues escribo de seres extremos, únicos, aunque en ocasiones se inspire en algunas historias de ellos”.

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Esos personajes fuera de lo normal, viven en atmósferas misteriosas, experiencias extrañas que hablan de ese encanto de Chernov por crear otros mundos que compiten con sus pacientes y que poco a poco le  roban cada vez más tiempo de consulta, de manera que ha dejado de ser un psiquiatra que escribe para convertirse en un excéntrico escritor que recibe pacientes.

Por Sara Araújo Castro

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