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Platón, el censor

En el modelo educativo de Platón no cabía Homero. Muchos de sus versos, según el filósofo, no inculcaban los valores del Estado ideal que formuló en “La República”.

Alberto Medina López

30 de agosto de 2020 - 05:21 p. m.
Platón participó activamente en la enseñanza de la academia y escribió sus obras, siempre en forma de diálogo. / Getty Images
Foto: Archivo Particular
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En el libro tercero de ese texto filosófico, Platón determinó lo que debía ser borrado de La Ilíada y La Odisea para despojar esas obras de los malos ejemplos para la juventud.

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Lo primero a eliminar eran las alusiones al Hades, el inframundo griego, como escenario de suplicio, y las palabras infierno o estigia, entre otras, que le sonaban odiosas a sus fines pedagógicos.

Entre los versos eliminados enumera, por ejemplo, el momento en que el espíritu de Patroclo se le apareció en sueños a Aquiles y quiso abrazarlo, pero no lo consiguió.

“…disipóse el alma cual si fuera humo y penetró en la tierra dando chillidos”.

Platón se excusa con el poeta ausente. “Conjuremos a Homero y a los demás poetas a que no le lleven a mal que borremos de sus obras estos pasajes y otros semejantes (…) cuanto más bellos son, tanto son más peligrosos para los niños y para los hombres, quienes destinados a vivir libres deben preferir la muerte a la servidumbre”.

De igual manera, y con argumentos similares, ordenó borrar de La Ilíada todos los versos que mostraban debilidad de los dioses y de los hombres ilustres, “y los reservamos a las mujeres”.

Las lágrimas de Priamo y Aquiles restaban dignidad a su grandeza y las risas excesivas de los dioses demostraban “una gran alteración del alma”. Por esa razón, versos como estos deberían ser borrados.

“Una risa inextinguible se alzó entre los dioses viendo con qué afán los servía en el palacio”.

En el libro décimo de La República Platón destierra la poesía tradicional para dar paso a otras formas poéticas. Acepta que Homero es el más grande, pero señala que solo puede admitir poesía que rinda tributo a dioses y hombres prestigiosos, “porque tan pronto como des cabida a la musa voluptuosa, sea épica, sea lírica, el placer y el dolor reinarán en el Estado en lugar de las leyes”.

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En su modelo de formación de la juventud no cabían dioses como fuentes de maldad o héroes que deformaran, con sus acciones, los comportamientos de los alumnos.

A pesar de los profundos razonamientos de Platón, y de su valor en la filosofía, no ha faltado quien lo llame “el primer inquisidor de Occidente”.

Por Alberto Medina López

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