“1984” fue publicada en 1949, una fecha compleja para un mundo que quedó dividido y agotado por las guerras mundiales. Era, además, el comienzo de la Guerra Fría.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
“Big Brother” (“Gran Hermano”) es quien todo lo observa, escucha a través de una telepantalla. Juzga, aunque no se puede ver, es invisible y su poder no tiene límites. El Estado y su vigilancia permanente llega hasta las esferas más íntimas de las personas, incluida la sexual, y alcanza también los pensamientos recónditos y el subconsciente. La tecnología y la necesidad de control crean una observancia universal en los aspectos de la vida de los individuos que componen la sociedad.
Afirma Christiane Zschirnt: “‘El Gran Hermano’, de Orwell, es el fantasma del control oculto, el espíritu del miedo omnipresente y el dominio de la policía secreta, que aparece a las cuatro de la madrugada en la puerta de casa para llevarte a la cámara de torturas o al campo de trabajos forzados” (Libros, “Todo lo que hay que leer”, Taurus, 2004 p. 271).
El contexto temporal de la novela es 1984, el espacial es el estado ficticio de Oceanía. Winston Smith es el protagonista de la novela, quien eventualmente trata de rebelarse en contra del partido que dirige el Gran Hermano, porque se enamora de Julia. Por la época, las tres potencias mundiales son: Oceanía (las islas británicas, las Américas, las islas del Atlántico, Australasia y el sur de África), Eurasia (Europa y Rusia) y Estasia (China, Japón, Corea y parte del sudeste asiático). Las tres potencias están constantemente en guerra. La corriente política de Oceanía es el “Socing” (socialismo inglés), y aunque en teoría las potencias tienen diferentes ideologías, las tres se basan en la vigilancia, el control absoluto y la descalificación del otro.
“Podemos olvidarnos que existen. Oceanía es el mundo. Lo primero que debes comprender es que el poder es colectivo. El individuo solo tiene el poder cuando renuncia a ser individual. Conoces el lema del Partido: ‘La libertad es esclavitud’. ¿Te has puesto a pensar que se puede invertir? La esclavitud es libertad. Solo y libre, el ser humano resulta siempre vencido”. El poder es la esencia del control: “Sabemos que quien tiene el poder no tiene la más mínima intención de desprenderse de él. El poder es un medio, no un fin. No se implanta una dictadura para salvar una revolución, sino que se hace la revolución para imponer una dictadura”.
La manera que tiene el gobierno para controlar a la población es a través de cuatro variables: primera, la vigilancia constante (con tecnología); segunda, la manipulación y el lavado de cerebro de los individuos desde que nacen; tercera, la alteración del pasado: “Quien controla el pasado”, decía el lema del Partido, “controla el futuro; quien controla el presente controla el pasado”, y, por último, el uso de un lenguaje llamado “Newspeak” (Neolengua), en el que el significado de las palabras está acompañado por un concepto para que así las personas vayan creando su propio discurso a partir de los significados.
Con estos mecanismos de control se logra una deshumanización sincronizada: “A la larga, una sociedad jerarquizada solo es posible sobre una base de miseria e ignorancia”. Además, el poder no puede alterarse si está bien ejercido: “Solo existen cuatro modos por los que un grupo gobernante pueda caer del poder: es conquistado desde fuera, las masas se rebelan por su ineficacia, surge una clase Media poderosa y descontenta, o pierde la confianza en sí mismo y su disposición para gobernar”.
El gobierno cuenta con cuatro ministerios: el de la paz (en realidad es de la guerra); el del amor (debe mantener la ley y el orden); el de la abundancia (la economía), y el de la verdad (noticias y entretenimiento a la población).
En suma, la novela se vale del contexto político de mediados del siglo XX para poner de presente el riesgo del autoritarismo y el desgaste de las libertades individuales. “—Controlamos la materia al dominar la mente. La realidad está adentro del cerebro. Lo aprenderás poco a poco, Winston. No hay nada que no podamos hacer. La invisibilidad, la levitación, cualquier cosa. Si lo quisiera, podría elevarme en este preciso instante como una pompa de jabón. No quiero hacerlo porque no me lo manda el Partido. Debes despojarte de esas ideas del siglo XIX acerca de las leyes de la naturaleza. Nosotros dictamos las leyes a la naturaleza”.
La propaganda, la vigilancia, la distorsión de la realidad, la desinformación, la formación de narrativas de miedo y la supresión del ámbito privado se convierten en armas de manipulación y estupidización: “El dogma implica no pensar, no es necesario. El dogma es la inconsciencia”.