El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

El insomnio: del Desierto a Macondo

Los monjes velaban para encontrar a Dios; Macbeth perdió el sueño por la culpa; los poetas hicieron del insomnio una forma de lucidez. Nosotros tenemos una pantalla.

Juliana Vargas- @jvargasleal

10 de agosto de 2026 - 07:00 p. m.
Rebeca trajo a Macondo la peste de insomnio, y con ella la pérdida paulatina de la memoria. Los insomnes de Macondo dejaban de dormir y empezaban a perder la memoria.
Foto: Netflix
PUBLICIDAD

El insomnio ha sido virtud, privilegio del hombre distinto y signo de lucidez. También ha sido culpa, condena y enfermedad. El insomnio es la doble cara de quien busca verdad y, al mismo tiempo, quiere huir de ella.

Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO

¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar

En los siglos III y IV, los primeros monjes cristianos viajaron al desierto. Los Padres del Desierto se retiraron a los yermos de Egipto y Siria para buscar una vida de profunda unión con Cristo mediante el silencio, el ayuno y la renuncia al mundo como armas espirituales. Cuando llegaba la noche, los demonios podían arribar en forma de lujuria, ira, pereza, acedia. Entonces, al cerrarse los ojos, aquellos monjes recordaban que dormir era bajar la guardia, renunciar a su dios, entregarse a lo banal. Sólo el que velaba y se mantenía despierto en oración podía resistir a los demonios. La vigilia nocturna era al mismo tiempo penitencia y escudo.

El insomnio fue alguna vez virtud y privilegio del alma. Velar fue rezar y renunciar a los lujos. El insomne era el vigilante del mundo.

El insomnio fue luego tormento. El insomne contra la voluntad propia fue el primer desgraciado de la literatura. “Creí escuchar una voz que me decía: ‘Macbeth, tú no puedes dormir, porque has asesinado al sueño’ ¡Perder el sueño, que desteje la intrincada trama del dolor, el sueño, descanso de toda fatiga: alimento el más dulce que se sirve a la mesa de la vida!”.

La condena del asesino es una conciencia que no se apaga. Quien no duerme es aquel cuya culpa le dice que sus actos no tienen perdón.

El insomnio como virtud y como condena son dos caras de una misma moneda, y la moneda cayó a la fuente para dar con una tercera acepción del insomnio.

En el siglo XIX, pasó a pertenecerle a los genios. Mientras los demás duermen su sueño burgués y satisfecho, el poeta vela, piensa y crea en medio de la locura, el dolor y la melancolía. La imposibilidad de conciliar el sueño se convirtió en la metáfora perfecta para el tormento existencial.

Gustavo Adolfo Becquer vagó “en ese limbo en que cambian de forma los objetos, misteriosos espacios que separan la vigilia del sueño”. Las ideas rondaron silenciosas en su cerebro y danzaron cada vez con un compás más lento. Y oí como una voz delgada y triste que por mi nombre me llamó a lo lejos, ¡y sentí olor de cirios apagados, de humedad y de incienso! Entró la noche, y del olvido en brazos caí, cual piedra, en su profundo seno. Dormí, y al despertar exclamé: “¡Alguno que yo quería ha muerto!“.

No ad for you

John Keats le suplicó al sueño que lo liberara, o el día que se había ido volvería a alumbrar su almohada, engendrando aflicciones. “De la conciencia líbrame, que impone, inquisitiva, su voluntad en lo oscuro, hurgando como un topo; gira bien, con la llave, los cierres engrasados, y sella así la urna silenciosa de mi espíritu.”

Dante Gabriel Rossetti dijo que el sueño se componía de jirones delgados, a través de los cuales su alma se estiraba hacia la de su amada, cada vez más cerca. Sus vidas nunca se unen, sus pensamientos nunca se distancian. “Si la voluntad yace atada al objetivo, tal vez allí pueda su esperanza engendrar. Mi alma, en esta hora desolada, se agita hacia la tuya, cerca, siempre un poco más.”

No ad for you

El insomnio pasó del plano religioso al estético. El insomne observa lo que sólo aparece a deshoras. Es el que adquiere la lucidez que llega con el silencio y la oscuridad. El insomne está hecho de una materia distinta, es un héroe que en lugar de espada lleva Verdad, y a cambio vive en soledad, con ojeras y angustia constantes.

Hasta que en el siglo XX los héroes, finalmente, se rindieron ante el sueño. La medicina clasificó el insomnio, lo midió, lo tornó en diagnóstico y le dio un tratamiento farmacológico. La noche se despobló de demonios, culpas y versos, y el insomnio se transmutó en un problema por resolver para rendir mejor al día siguiente.

No ad for you

El descanso dejó de ser descanso para hacer parte de la productividad. Dormimos bien para trabajar bien. El sueño se optimiza como se optimiza cualquier otro recurso. Irónicamente, se ha vuelto el recurso más difícil de controlar en un mundo constantemente despierto mediante luces artificiales que titilan con posts, likes y memes. Así, la historia del insomnio es la historia del empobrecimiento que comenzó con la búsqueda de Dios para terminar en el desvelo de los teléfonos que pareciera que le quitan la inteligencia a los humanos para tenerla toda para ellos.

Y aún si de dioses, culpas o enfermedades se trate, en todos aquellos escenarios el insomnio busca que el hombre se reencuentre consigo mismo.

No ad for you

Rebeca trajo a Macondo la peste de insomnio, y con ella la pérdida paulatina de la memoria. Los insomnes de Macondo dejaban de dormir y empezaban a perder la memoria: primero la infancia, después el nombre de las cosas, al final la noción de sí mismos. Tuvieron que salir a marcar el mundo con letreros –“mesa”, “silla”, “vaca”– para que no se les borrara. Sin embargo, también se puede usar el insomnio para vivir la memoria de nuevo, reinterpretarla, convertirse en otro. Los Padres del Desierto habitaron el insomnio para buscar a su dios, y hay quien dice que el tiempo es circular.

Por Juliana Vargas- @jvargasleal

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.