Cultura

10 Mar 2018 - 10:15 p. m.

Por un futuro posible en NC- arte, Bogotá

Falto de Palabra es la actual exposición en NC –arte que reúne el trabajo artístico y de mediación del artista uruguayo Luis Camnitzer y los cuestionamientos frente a la arquitectura y urbanidad propuestos por los artistas colombianos del Colectivo MASKI.

Sandra Fernández

Fachada de la galería NC- Arte ubicada en el barrio La Macarena, de Bogotá. / Cortesía
Fachada de la galería NC- Arte ubicada en el barrio La Macarena, de Bogotá. / Cortesía

“El museo son ustedes. Nosotros somos la oficina”, dice la frase que recibe a los visitantes de NC-arte en su fachada, una apertura hacia la importancia de cuestionarse, dirigir la mirada hacia atrás y reflexionar sobre aquellas actitudes en un espacio o situación determinada que han sido establecidas dentro de la sociedad. Es así que el espectador en un recinto dedicado al arte contemporáneo se convierte en el protagonista, siendo quienes le dan una dirección a cada objeto y elemento que conforma la exposición. Dicho de otra manera, mientras el arte reposa teniendo unas raíces conceptuales dirigidas por los artistas, los visitantes y observadores pasan a un plano más profundo, creando relaciones personales con lo que se encuentran en la muestra artística y en algunos casos, llegar a ser creadores de nuevos pensamientos.

“Nosotros queremos ser diferentes, queremos tener una línea muy específica y la parte en la que el público acaba la obra o en la que el público está apelado para participar de la obra es una parte muy importante. Queremos que la gente venga aquí y pueda conectarse. Para eso, hay que generar lenguajes en los que invites y esa es la intención”, explica la directora y curadora de NC-arte Claudia Segura, un espacio en el que la parte educativa y expositiva se conciben como pilares fundamentales que se entretejen entre sí para brindar diversas actividades siendo el arte una manifestación viva de aprendizaje. Por esta razón, se crea una especie de abanico o paraguas –como lo llama Segura- en el que reposa el cronograma que, para este año se propuso manifestar en sus proyectos tanto expositivos como educativos la temática ‘Adoctrinamiento y Futuros Posibles’: el adoctrinamiento como un hecho impuesto que viene desde la educación y se manifiesta en el comportamiento del ser humano en un sitio o situación específica; y Futuros Posibles como la oposición de lo mencionado anteriormente en el que cabe la intención de crear un espacio en el que todo sea posible y mencionar talvez las imposibilidades que se podrían tener en un futuro.

Es así como se vislumbran dichos conceptos en la primera exposición del año titulado ‘Falto de Palabra’, un surgimiento conceptual entre lo educativo y el lugar que tiene la ciudad y sus aconteceres urbanos que giran en torno a la arquitectura y transporte público; esto manifestado a través de las concepciones del artista uruguayo Luis Camnitzer y los artistas colombianos del Colectivo MASKI. La Definición de ‘Falto de palabra’ sugiere dos vertientes distintas: por un lado, aquella que se refiere al dialéctico coloquial de no cumplir su promesa y por el otro aquel que sugiere una carencia de nombre o no saber cómo decir algo. 

Tras insertarse a NC-arte la experiencia comienza con una estructura hecha con los populares tubos del Transmilenio, creando una especie de laberinto que pone como vestidura aquel desconcierto ocasionado en el transporte público, siendo el cuerpo del espectador quien se introduce en ella para manifestar cierta experiencia semejante al caos cotidiano; esto instaurado frente a fotografías monocromáticas con edificaciones torcidas de la ciudad de Bogotá. Una alusión a la falta de palabra por parte de la Alcaldía de Bogotá quienes se comprometen a ofrecer una ciudad con infraestructura de gran calidad y un servicio de transporte público que cumpla con las necesidades de los ciudadanos.

Esta experiencia hecha por el Colectivo MASKI, un grupo de artistas enfocado en analizar la arquitectura y el urbanismo para mostrar condiciones socio políticas y económicas en estructuras que aparecen con carácter irónico y humorístico, juegan con elementos de la ciudad para inferir sobre aquellos comportamientos con un carácter de adoctrinamiento que genera el poder en las grandes ciudades. Es así que se conecta el primero y segundo piso de la muestra con una gran bandera negra colgada verticalmente y que en su contenido se visualizan las siglas de instituciones colombianas que al parecer no dicen nada, el valor del significado y del nombre se establece como una entrada hacia las investigaciones y conceptos del artista uruguayo Luis Camnitzer, un personaje sobresaliente dentro del arte conceptual y que ha establecido una relación inminente entre el arte y la educación como causas posibles de la transformación social.

“Luis Camnitzer es alguien que siempre ha trabajado en torno al arte y la educación, siempre posicionándose en un espacio liminar entre ambos conceptos. Es como el padre de lo que entendemos por la curaduría pedagógica, por el artista educador; y el Colectivo MASKI, no trabaja tanto la parte educativa, ni pedagógica, pero si trabaja mucho el análisis urbano y arquitectónico de una ciudad, a través de ese análisis habla del adoctrinamiento que tienen nuestros cuerpos como entes cívicos, ahí se generaba esa relación entre ellos dos con la temática del año”, explica y recalca Claudia Segura curadora de la muestra.

Entre tanto, el cuestionamiento frente a lo nombrado, a esa palabra que carga consigo una definición, Camnitzer comienza a tornarla como algo absurdo o más bien “violento”, como él llama al acto de nombrar. En un inicio, la cualidad del nombre con el que cada ser humano se reconoce aparece a re-significarse con una instalación que consta de un micrófono que graba la historia del nombre del espectador que quiera interactuar con la obra; en un segundo momento, audífonos cuelgan con el audio de la historia del nombre del artista, seguido por las historias de quienes han interactuado con la obra.

“El consenso general confunde el aprendizaje con la enseñanza, en lugar de pensar que aprender es descubrir y especular”, dice Camnitzer en uno de los textos de la exposición introduciendo a la segunda etapa de su muestra, objetos puestos en repisas con la intención de ser re – nombrados por el visitante de la exposición y en el suelo, un espacio dispuesto para poner aquellos objetos que por algún motivo no tienen nombre. Es ese acto de descubrir, experimentar y de cuestionar que le da un papel fundamental al espectador en NC –arte y en diferentes museos y espacios dedicados al arte. Por eso la importancia de mantener firme aquella frase con la que se viste NC- arte, un regalo establecido por Camnitzer y que dio origen a esta reseña: “El museo son ustedes. Nosotros somos la oficina”.

La exposición estará abierta al público hasta el 14 de abril.

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