27 Feb 2021 - 5:00 p. m.

“Proyecciones”: una máquina para ver lo ilegible

La obra de Hebert Rodríguez, creador de Proyecciones, transita y afecta la corporeidad de la fotografía (que es la luz) e intenta estimular otras formas de la escritura, más allá de la palabra.

Érika Martínez Cuervo

Proyecciones (2016) es una especie de autorretrato que tiene como origen una fotografía que el artista Hebert Rodríguez no produjo: su primera imagen - la del recién nacido en los brazos de su madre - fijada en una filmina. Esa fotografía fue apropiada por el artista e incrustada en un mecanismo inédito que la proyecta. El aparato “da a luz” a esa figura lejana. Un bombillo que contiene agua se le atraviesa como un filtro y desestabiliza la imagen, fenómeno óptico que provoca en quien observa una “inquietante extrañeza” (unheimlich). En términos de Freud,todo lo que estaba destinado a permanecer oculto, ha salido a la luz”, eso extraño que es a su vez familiar está a la vista: se ha hecho imagen. La rareza que encarna el aparataje de Proyecciones es a su vez la que le concede cierta forma de la belleza: la parafernalia de su montaje reanima lo muerto de esa imagen. Aún mínima en su formato análogo, esa fotografía nos revela algo cuando es activada por ese monstruo de madera que la contiene.

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Los intereses de Hebert Rodríguez han oscilado entre sus investigaciones sobre la fotografía, su ejercicio como escritor y el estudio concentrado de los aparatos que producen imágenes. Esos espacios de pensamiento y creación lo han conducido a la construcción de artefactos que deforman, e incluso deshacen, las imágenes de archivo con las que realiza sus experimentos. Las fotografías - en su mayoría recuperadas de su álbum familiar - son intervenidas o instaladas en dispositivos que las descontextualizan. Hay una insistencia en crear máquinas para ver lo ilegible de esas imágenes de archivo, para arrancarles su aparente naturaleza documental.

¿Cómo escribir con las imágenes?, es una pregunta latente durante los procesos de Hebert Rodríguez, pero - y por supuesto - no se trata de escribir de la manera en que se hace con las palabras y tampoco - ni necesariamente - en un sentido cinematográfico, sino tal vez como se hacía en otros tiempos, cuando se “escribía” con chispas eléctricas. Por qué retornar a esa obsesión de los filósofos naturalistas de la antigüedad por los efectos mágicos de los materiales que eran capaces de reflejar objetos o figuras en cualquier superficie que hacía las veces de pantalla. Escribir es por encima de todo una inscripción: escribir dentro. Y eso tiene que ver con la idea de que la imagen hace cuerpo. Entonces, hay algo escultórico en el acto de levantar imágenes, de hacerlas presencia; también está ahí eso escultórico cuando acontece la escritura en su sentido más incisivo. La obra de Hebert Rodríguez transita y afecta la corporeidad de la fotografía (que es la luz) e intenta estimular otras formas de la escritura, más allá de la palabra.

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Proyecciones (2016) de Hebert Rodríguez: https://hebertrodriguez.com/portfolio/proyecciones/

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