Hace 25 años, Ray Loriga publicó su primer libro, Lo peor de todo (1992). En ese momento, The Daily Telegraph lo denominó como “La voz de una nueva generación” y en otros medios comenzaron a abrirle la puerta al escritor madrileño. “A Loriga se le puede considerar el verdadero iniciador de una escritura que se aleja del realismo español, un monólogo mental en un paisaje desolado, como salido de un cuadro de Hopper, con unos protagonistas cuyo único núcleo social, generalmente roto, es el de la familia. Una escritura depurada, de breves párrafos, que no describe, sino que va, silenciosa como los neumáticos de un automóvil sobre una autopista”, decía el periódico.
Esa novela trata de Élder Bastidas, un hombre que hace un repaso casi terapéutico de su vida: desde las decepciones de su infancia hasta un presente en el que la melancolía y la incomprensión lo dominan todo. La novela pone el amor como la tabla de salvación para no hundirse definitivamente. Lo peor de todo, se vendió y se leyó. En 2004 Alfaguara lo reeditó y lo publicó.
Hoy Loriga tiene 50 años y ha publicado más de una decena de libros, entre ellos El hombre que inventó Manhattan (2004) y Sombrero y Mississippi (2010). La mayoría de su obra se ha traducido a catorce idiomas. Es guionista de cine y ha colaborado con Pedro Almodóvar y Carlos Saura. También –como si fuera poco– ha dirigido las películas La pistola de mi hermano, una adaptación de su novela Caídos del cielo, y Teresa, el cuerpo de Cristo. Todo eso, sin embargo, lo ha mantenido en un sitio respetable de la literatura de habla hispana. El empujón que necesitaba llegó en la madrugada de este 5 de abril, cuando lo llamaron para decirle que había sido el ganador del Premio Alfaguara de Novela 2017 por su novela Rendición.
“Cuando camino por la calle y veo a alguien, ese también podría ser yo”, dijo en el Hotel Ritz el madrileño, luego de enterarse de su premiación. “Quiénes somos cuando nos cambian las circunstancias”, continuó. Según el jurado, Rendición es “una historia kafkiana y orwelliana sobre la autoridad y la manipulación colectiva, una parábola de nuestras sociedades expuestas a la mirada y al juicio de todos. Sin caer en moralismos, a través de una voz humilde y reflexiva con inesperados golpes de humor, el autor construye una fábula luminosa sobre el destierro, la pérdida, la paternidad y los afectos. La trama de Rendición sorprende a cada página hasta conducirnos a un final impactante que resuena en el lector tiempo después de cerrar el libro”.
Quienes decidieron como ganadora por mayoría a la obra de Loriga fueron: a la cabeza, la escritora Elena Poniatowska, y Eva Cosculluela, Juan Cruz, Marcos Giralt Torrente, Andrés Neuman, Santiago Roncagliolo, Samanta Schweblin y Pilar Reyes (con voz pero sin voto).
Rendición fue presentada con el título Victoria y bajo el seudónimo Sebastián Verón, el nombre del jugador de fútbol argentino que se convirtió en un mito después del mundial del 2002 tras la derrota de la Selección Argentina ante Inglaterra y el empate ante Suecia, partidos que valieron la eliminación del equipo conducido por Marcelo Bielsa. Verón fue señalado como uno de los principales responsables del pronto regreso a casa de Argentina y algunos hablaron de “ir para atrás” ante Inglaterra, por ser jugador del Manchester United.
Eso seguramente lo sabe Ray Loriga, que responde todo comparándolo con fútbol. “¿Para qué sirve este premio, además de la difusión? No sé. Creo que es lo mismo que cuando jugás en las divisiones inferiores de un equipo y tenés unas canchas pésimas y de pronto saltás al equipo titular: todo el mundo te ve y conoce tu trabajo. Creo que pasa lo mismo, gracias a este premio mis libros podrían llegar a personas que ni siquiera sabían que yo existía. Es útil para mí conocer nuevos lectores”.
“Nuestro optimismo no está justificado, no hay señales que nos animen a pensar que algo puede mejorar. Crece solo, nuestro optimismo, como la mala hierba, después de un beso, de una charla, de un buen vino, aunque de eso ya casi no nos queda”. Así comienza la obra ganadora, una distopía sobre “una sociedad en la que lo privado es de dominio público” y donde “impera un orden riguroso, una calma autoritaria y una absoluta transparencia: no están permitidos los secretos ni las paredes”, según el autor.
Rendición ganó en la convocatoria, que recibió 665 manuscritos, de los cuales 305 fueron remitidos desde España, 107 desde Argentina, 91 de México, 50 de Colombia, 48 de Estados Unidos, 23 de Chile, 21 de Perú y 20 de Uruguay. Loriga se llevó 175.000 dólares (más de quinientos millones de pesos) y una escultura del artista canario Martín Chirino.