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Regresa la luz de Cecilia Porras

La Fundación Gilberto Alzate Avendaño exhibe una retrospectiva de dos décadas de esta artista cartagenera.

Sara Araújo Castro

26 de octubre de 2009 - 05:00 p. m.
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Cecilia Porras (1920-1971) fue una mujer de este tiempo en el siglo pasado. El amor por el disfraz, que rallaba casi en una vocación de performista, antes incluso de que se acuñara el término en las artes. El desenfado con el que ganó un espacio entre los bohemios de La Cueva de Barranquilla, a pesar de una educación recalcitrantemente católica y la rigidez de una sociedad conservadora como la cartagenera. Y ese espíritu libre a pesar de su timidez. Todo ello adornaba la vocación artística que sus maestros —y posteriormente colegas— Enrique Grau y Alejandro Obregón llevaron a su máxima expresión y explosión de color en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional.

Contemporánea con Débora Arango y Lucy Tejada, Porras hizo parte de una élite de mujeres que irrumpió en un medio hasta ese momento masculino. En la Barranquilla de los cincuenta, Porras hizo parte de un grupo de hombres inquietos y creativos que cambiarían el rumbo de las artes en Colombia.

Amiga de Álvaro Cepeda, de Gabriel García Márquez y de ese reconocido grupo de artistas, Porras participó en el rodaje de La langosta azul (actuando y diseñando el vestuario), película de Álvaro Cepeda; diseñó la carátula para la primera edición de La hojarasca en 1955; además de varias portadas de la revista El Observador, e ilustró el libro Todos estábamos a la espera.

 A finales de los 60, de la mano de su esposo, el economista Jorge Child, vivió en Valledupar en los tiempos del nacimiento del departamento del Cesar y del Festival Vallenato, años de parrandas entrañables y de amigos inolvidables. Ya con cierta madurez y reconocimiento público, Porras volvió a su natal Cartagena, en donde moriría de manera prematura a los 51 años. De esos años quedan algunas flores y las calles de su ciudad amurallada. Obras en donde prima el paisaje urbano, muchas veces nocturno, que marca otra etapa de su obra.

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Hasta el 22 de noviembre. Fundación Gilberto Alzate Avendaño. Calle 10 Nº 3-16. De 10:00 a.m. a 5:00 p.m.

Por Sara Araújo Castro

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