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El corazón se te acelerará, no es posible: hace años que lo desahuciaron y lo desaparecieron, te dirás dubitativa. Te invadirá una angustia que te devorará las entrañas y, con tu dedo índice temblando de miedo y yo tiritando en la pantalla, jugarás a, Lo toco-no-lo toco. Carraspearás, te pararás, te sentarás y sentirás un hueso perdido atravesado en la M de tu Alma Máter. Te repetirás que no es posible y jugarás de nuevo, Lo toco-no-lo toco, te pellizcarás con saña para probar que estás viva y, temblando de miedo, harás un alto en el camino: tienes que tomar aliento. Si ya hasta pareces otra alma en pena. Ignorando mi presencia, llevas años contándoles a otros, entre letras y manuscritos, cuánto añoras amanecer con él esperando a que lo recojas los domingos en la mañana, y sentarte a tomar el brunch con él bien asido entre tus manos en alguna terraza del bulevar de la 15; a donde, en sueños, regresas cada domingo en la mañana a sentarte con él entre las grandes materas, el olor a café con aroma de iWoman y el miedo de las bombas y los otros. Parada en la cima del mundo civilizado te has mecido en la cuna de la cultura, buscándolo, sin encontrarlo. Ignorando mi presencia, sigues en ascuas. Lo tocarás o no, será o no será. Vivirás ese instante impregnada de las mismas sensaciones que experimentabas aquellos domingos en la mañana y, entre Lo toco-no-lo toco, leerás de nuevo la leyenda del hombre-espanto y, por fin, temblando de miedo, te decidirás a tocarlo... blogblogblog... En mí verás aparecer su figura. Enfundado de negro oscuro negro, con caminado de jóker, lo verás aparecer de espaldas y leerás de nuevo aquel invitador obituario que se te ha atravesado en la M de tu Alma Máter y te revuelca las entrañas y los recuerdos. Con tus negros ojos negros abiertos, volverás a mirarlo vestido de negro oscuro negro y, al leer su nombre... blogblogblog... escucharás desde las cavernas de la M de tu Alma Máter, el sonido dulce de un acordeón... A lo lejos alguien entonará la leyenda del desahuciado desaparecido, orquestada ahora por un hombre-espanto. Con tus negros ojos negros abiertos y el hueso perdido atravesado en la M de tu Alma Máter, pensarás que... los Magazines son como los héroes modernos: nacen y mueren en las entrañas de los medios, enredados entre los cordones umbilicales de las tecnologías más avanzadas... y volverás a leer su nombre... blogblogblog... Jugarás con sus letras como solías jugar con las de El Espectador, cuando venían impresas en el papel periódico... Fer...ferryyyyyyyyyy y, haciendo énfasis en la rr y alargando la yyy, imaginarás hierros de cadenas que se arrastran y, asustada, verás pasar al hombre-espanto, cargando a cuestas un invitador obituario, vestido de negro oscuro negro... and...andandooooo... como judío errante. De casilla en casilla, de repente, un domingo se te aparecerá sin rostro y luego desaparecerá para aparecer de espaldas, vestido de negro oscuro negro, y entre Lo toco-no-lo toco, Lo tocarás, una y otra vez, a tu antojo, y, adueñada de la M de tu Alma Máter, te animarás a enviarle un SMS cifrado, junto con un anexo: en nuestro fantasmagórico mundo la tecnología ha sido nuestra mejor aliada en la lucha contra la peste del olvido. Él te responderá de repente, Me gustó tu cuento, te dirá, y empezará a hacerte preguntas. Como otra ánima en pena, temblando de miedo, le responderás a todo y, con el corazón en la mano, le harás alguna pregunta inocente. El hombre-espanto, como tú: espantado, no te dará respuestas, mas, bajo el peso de las redes, seguirá abriéndose camino con su andar de Caminante en busca de autores animados que quieran sucumbir al hechizo. Jugará contigo, jugará con tus palabras, te preguntará de nuevo. Vestido de negro oscuro negro, se te aparecerá y desaparecerá y, sin responder jamás a tus preguntas, animado, te dirá que ha decidido colgarte en su lista de relacionados y, entre el peso de las redes que os relacionarán sin relacionaros, se te aparecerá los domingos sin rostro y, después, de espaldas, vestido de negro oscuro negro. Y, entre Lo toco-no-lo toco, comprenderás en dónde es que se anida el poder de omnipresencia de los escritores fantasmas. Ignorando mi presencia, empoderarás a tu dedo, Lo toco-no-lo toco... y, zas, a tu antojo, habrás caído en sus redes, y, entre Lo toco-no-lo toco, con la batuta en tu dedo, a conciencia, te zafarás de ellas: sabrás que, apropiada de la máquina de la memoria, a donde vayas serás tú la que decidas dejarlo aparecer, los domingos sin rostro, y después, quizá, vestido de negro oscuro negro, cargando con su invitador obituario y su larga cadena de relacionados. Pensarás entonces que, después de todo, relacionados, juntos vencerán al fantasma del miedo. Mas, cuando me mirés de nuevo, cuando vuelvas a mirarme, con tus negros ojos negros abiertos, yo mismo estaré temblando en la pantalla: como la patria, como él, como tú, pareceré otra alma en pena; me habrás contagiado y, como él y como tú, asustado hasta de caer en las redes sociales, me quedaré contigo, enclavado entre tus tembleques manos y la M de tu alma. Los dos sí que estamos íntimamente relacionados y, vayas a donde vayas, me ignores o no, no podrás olvidarme: soy tu iPad: tu camino y tu medio... blogblogblog... Agarrarás tu ultramoderna máquina de la memoria y... en busca del Magazín desaparecido, colaborarás encantada con la resurrección de los muertos bien relacionados.