Se ganó el apodo del “ojo del rock” porque logró registrar el movimiento musical internacional y el boom argentino desde los principios de los 90 hasta ahora.
Pero más allá de Charly García encarnizado con un micrófono o de Fito Páez saltando con su guitarra en un escenario, era el encuentro emotivo y personal con cada uno de ellos en la intimidad de un estudio, sin maquilladores, sin vestuaristas o en la antesala del camerino, tras bambalinas, lejos del ruido y los aplausos, lo que lograba captar con su cámara.
A través de sus imágenes se revelan la verdad y la poesía que residen en estos músicos tocados por el talento y los excesos, lo humano de sus vicios y lo divino y la grandeza que las masas les confieren.
Con estrella o con ella abajo, los grandes del rock fueron retratados por Nora Lezano. Ella es dueña de los anaqueles fotográficos que cuentan la historia de los personajes que han marcado generaciones con sus letras y música.