15 Oct 2021 - 1:04 a. m.

Romanticismo y opulencia, Fabregé en la realeza rusa

Durante 32 años, el nombre de la casa de joyería Fabergé se asociaba con los zares rusos y los 69 huevos que fabricaron como regalos.

Andrea Jaramillo Caro

Por los pasillos del Palacio de Alejandro resonaban las pisadas apresuradas de la zarina Alexandra Feodorovna en agosto de 1917. En el afán por empacar durante los últimos tres días antes de abandonar su hogar en San Petersburgo antes de ser trasladados a su destino final en agosto de ese año, la última familia imperial rusa dejó atrás los obsequios que constituyen parte de su legado cultural.

De los 69 huevos que el joyero Fabergé fabricó, 52 fueron hechos para la familia imperial y 46 de ellos sobrevivieron a los eventos de 1917. La relación de 32 años entre la casa de joyería y la familia imperial se acabó abruptamente con el advenimiento de la Revolución Rusa. Apenas un año atrás el zar Nicolás II había comisionado uno de sus famosos y tradicionales huevos de pascua para regalar a su esposa y a su madre, sin embargo, ni el joyero ni la zarina o la emperatriz llegarían a ver el proyecto terminado.

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