El “Lux Tour” de la cantante española Rosalía culminó su paso por Bogotá con dos actuaciones el 16 y 18 de julio. Más allá de las canciones y su música, la artista presentó un espectáculo en el que las artes tomaron protagonismo. Entre el ballet, la ópera y las artes visuales, Rosalía ofreció un concierto en cuatro actos en el que repasó su más reciente álbum “Lux” y algunos de sus más grandes éxitos.
A continuación, analizamos algunas de las referencias a obras de arte que se hicieron en el concierto.
“La pequeña bailarina de 14 años” y el inicio del concierto
Antes de que Rosalía cantara la canción con la que abrió su presentación, “Sexo, violencia y llantas”, sus bailarines abrieron una caja en la que ella posaba vestida como una bailarina.
Esta imagen hacía eco de las famosas pinturas y esculturas que el impresionista Edgar Degas realizó de bailarinas en París.
Creada originalmente en cera de abejas en 1881, esta escultura de Degas fue hecha en secreto. Cuando la exhibió por primera vez, la crítica la destrozó y él nunca volvió a presentar una escultura.
La obra presenta una representación de la bailarina belga de 14 años, Marie van Goethem. Para realizar esta pieza, el artista francés creó cerca de 20 dibujos preparatorios desde todos los ángulos de la bailarina posando con su pie derecho extendido en la cuarta posición de ballet y con sus manos unidas a sus espaldas.
De esta escultura original, que actualmente reside en la National Gallery of Art en Washington, se hicieron varias recreaciones en bronce que pertenecen a colecciones de instituciones como el Museo Metropolitano de Arte y el Museo de Orsay.
“Berghain” y “El sabat de las brujas” de Goya
Para el segundo acto del concierto, para cantar su éxito “Berghain”, Rosalía apareció vestida totalmente de negro con un tocado negro en el pelo que la hacía parecer el diablo en la pintura “El sabat de las brujas” de Francisco de Goya. Este lienzo de pequeñas dimensiones fue creado en 1798.
“En el centro de la escena, que tiene lugar a la luz de la luna, se está llevando a cabo un ritual de brujería. El diablo, en forma de macho cabrío y tocado con unas hojas de vid que aluden a la iconografía de Baco, preside un círculo formado por brujas”, escribió la Fundación Goya en Aragón.
La obra fue encargada por los duques de Osuna para decorar su casa de campo. Más que fomentar el temor a la hechicería y las brujas, los expertos creen que esta pintura es una crítica a la estigmatización de las mujeres.
“La pietà” en “Mio Cristo piange diamanti”
Antes de terminar el primer acto, Rosalía se quitó las puntas y la falda de ballet y se envolvió en una tela blanca que hizo que se viera como una “Virgen de los Dolores” o María en la “Pietà” de Miguel Ángel, mientras cantaba “Mio Cristo piange diamanti”, tras explicar que esta canción fue inspirada por las arias de Puccini.
Esta escultura de mármol de Carrara fue creada por el artista italiano entre 1498 y 1499. Actualmente se encuentra en la Basílica de San Pedro y representa el sexto dolor, con María cargando el cuerpo de Jesús tras ser retirado de la cruz.
La escultura fue comisionada por un cardenal francés, que en ese momento era el embajador de Francia en Roma, para su capilla funeraria. Luego de que esta fuera demolida, se conservó la escultura que actualmente es preservada tras un vidrio a prueba de balas, debido a que fue vandalizada el domingo de Pentecostés de 1972.
Una perla: la “Venus de Milo”
Tras su confesionario con la cantante y actriz colombiana Juliana, el concierto continuó con la canción “La perla”. Con sus manos cubiertas por guantes negros y sus bailarines vestidos de pies a cabeza de ese mismo color, Rosalía hizo una referencia directa a la escultura de la “Venus de Milo”.
Esta obra griega de la época helenística fue una de las más famosas de la antigua Grecia. Se cree que la hizo Alejandro de Antioquía entre los años 130 a.C. y 100 a.C.
Actualmente reside en el Museo del Louvre y fue hecha con diferentes bloques de mármol cuyas uniones no son visibles. La escultura, que representa a la diosa Afrodita del amor y la belleza (denominada Venus en la mitología romana), fue descubierta en Milo y vendida a Francia entre 1818 y 1819. Cerca de donde fue desenterrada, se hallaron fragmentos que se cree que hacen parte de sus brazos.
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