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Silencio, soledad, incomunicabilidad y búsqueda de uno mismo son los pilares de la nueva novela gráfica de la italiana Lorena Canottiere, Salvo imprevistos, una historia que muestra el “reflejo de la sociedad actual”, en la que la ausencia de comunicación y la falta de humanidad son una “amenaza constante”. Así lo contó la autora en una entrevista, en la que recordó que fue hace tres años, en su estudio de Turín, cuando experimentó “una nueva forma de concebir la historia”: partir desde un tema y no desde una trama. Por eso, en esta novela gráfica, publicada por Liana Editorial, Canottiere se centra en la comunicación, o más bien en la falta de esta, lo que hace que los personajes de su novela estén destinados a quedarse solos. “En plena era de la comunicación, donde existen miles de formas de estar conectados, estamos sumergidos en una comunicación superficial, que carece de profundidad, de falta de humanidad y eso afecta a nuestras emociones. Estamos viviendo un contrasentido, donde cada vez hay más personas que se aíslan, y eso me preocupa”, señaló la autora.
Para llevar a cabo este trabajo, Canottiere se metió de lleno en la realización de entrevistas y charlas con personas reales, como amigos cercanos, un joven hacker de 14 años y sus familiares. Una labor que le permitió meterse en la historia de una manera diferente, ya que, según dice, en el ejercicio de hablar, “muchas veces las cosas toman direcciones diferentes a las esperadas”. Así, se dan “desviaciones” que hacen que los personajes se “enriquezcan”. En Salvo imprevistos, Rocío, la inteligencia artificial que cuida del hogar de Mauri cuando este está ausente, experimenta una progresiva humanización que hace que llegue incluso a echar de menos la compañía humana en las horas en las que él no está en casa. En ese estado de aburrimiento, decide aprender de los humanos a través de los archivos digitales de cine y literatura a su alcance, y pone en valor la importancia de la cultura como legado de nuestra especie.
Pero Canottiere nos presenta también a otros personajes, como Marzia, una hacker de 14 años con problemas de adaptación social, que se relaciona y lee su entorno a través de su móvil; o Liam, un astrofísico que busca vida extraterrestre, pero que es incapaz de retener al amor de su vida a su lado por no saber cómo comunicarse con ella. Una galería de perfiles que completa con Katherine Mansfield, escritora neozelandesa, a quien la italiana está “muy apegada”, y quien pasa sus días de tratamiento en la Costa Azul, mientras habla con su hermano muerto. “Cada uno de estos personajes está inmerso en una búsqueda que va más allá de sus intereses, e incluso la época en la que viven, para llegar a lo absoluto. Pero, sin embargo, todo ellos comparten el mismo elemento común: la soledad. Katherine, Liam y Rocío están solos, sin haberlo elegido o querido. En cambio, Marzia se mantiene alejada de las personas, de los familiares. Lo tiene muy claro: no quiere ser parte de un mundo que considera inmaduro”, explicó.
Salvo imprevistos también pone sobre la mesa el tema de la deshumanización, dando mayor protagonismo y sensibilidad al personaje menos humano: Rocío. “Ella asume una actitud muy humana, como es el aburrimiento, y empieza a investigar cómo son los humanos, se pregunta qué es el cuerpo y qué es lo que ellos sienten”. Una obra que para su autora no es de “consumo rápido” porque lo que pretende es “causar reflexiones. Así, es una obra que invita a relecturas, por la cantidad de emociones que emiten los protagonistas”.