El pasado 22 de abril, publicamos un artículo que hablaba sobre las denuncias del director general de la Veeduría Nacional del Patrimonio Cultural Sumergido (VNPCS), Francisco Muñoz, a propósito de un presunto saqueo al Galeón San José, uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del país.
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Según informó, existen indicios de una “intrusión” en el pecio que afectarían el desarrollo de la investigación. Sin embargo, en reacción a estas afirmaciones las fuentes oficiales decidieron pronunciarse para aclarar que, a su juicio, no había material probatorio para sostener la hipótesis del veedor. Así se ha desarrollado este caso que podría determinar el futuro del proyecto.
En una carta dirigida a la fiscal general, Luz Adriana Camargo Garzón, Muñoz expuso su preocupación por la falta de diligencia con la que, hasta el momento, se habían manejado las denuncias que había puesto en conocimiento de esta entidad en 2021.
Muñoz le detalló a El Espectador el proceso que había comenzado después de que el especialista Rodrigo Pacheco Ruiz, PhD., arqueólogo subacuático y especialista en contexto de profundidad de la Universidad de Southampton, expusiera a través del análisis de algunas de las imágenes disponibles del galeón que había suficientes indicios para suponer una intervención reciente en el lugar. De ser cierto, sería necesario detener las labores de investigación mientras la Fiscalía analiza la escena. El concepto del perito se encuentra publicado en un canal de YouTube de la Universidad del Norte (Barranquilla) en un video titulado “Una evaluación científica al galeón San José”.
Además, afirmó que la ampliación de la denuncia se encuentra en un documento de más de 1.500 páginas que entregó a la entidad en agosto de 2024 y que contendría las pruebas con las que él y otros académicos buscan demostrar que el galeón fue saqueado. Sin embargo, el proceso ha estado detenido desde entonces, por lo que el veedor ha recurrido a otras estrategias para llamar la atención sobre este asunto, entre ellas, la carta que reportamos hace unas semanas.
Por otro lado, hablamos con algunos de los expertos que trabajan en el proyecto “Hacia el corazón del galeón San José”, que busca desentrañar los misterios e historias de este navío que naufragó hace ya más de 300 años, quienes decidieron pronunciarse a raíz de las denuncias de Muñoz. Carlos Andrés Reina Martínez, coordinador del grupo de patrimonio del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), y Carla Riera Andreu, conservadora, restauradora y contratista del Ministerio de Culturas, las Artes y los Saberes relacionado con el proyecto, estuvieron de acuerdo en que no había evidencia científica sólida que respaldara la idea de un saqueo.
Según relataron, en el sitio arqueológico se llevaba un registro fotográfico periódico precisamente para determinar si había algún tipo de intervención no autorizada. “A través de esta metodología de monitoreo, se busca si hay cambios que se puedan relacionar con una eventual intervención antrópica no autorizada y, desde lo que yo he conocido del proyecto, no hay ningún indicio de que se hayan hecho ningún saqueo o recolección no autorizada”, afirmó Riera. Los cambios, que sí se han presentado según contó la investigadora, se podrían explicar con las corrientes que pasan por el lugar o la acumulación progresiva de sedimento.
Adicionalmente, Reina se refirió específicamente a uno de los puntos señalados por el veedor en el que se argumenta que la presencia de un fragmento de cabo adherido al cañón que se sustrajo del pecio en 2025 probaría una intervención ilegal. “La conservación de fibras vegetales tras más de 300 años bajo el mar es científicamente incompatible con los procesos de descomposición naturales”, argumentó Muñoz en su carta a la fiscal.
Ante esta afirmación, el experto del ICANH indicó: “Estamos hablando de una profundidad aproximada de 600 metros, por lo que se trata de un ambiente muy diferente al de la superficie. En primer lugar, las concentraciones de oxígeno son menores, lo que se conoce como un ambiente anóxico. Además, se trata también de un ambiente afótico, o casi que afótico, es decir, que la luz solar es mínima. Estas dos características crean un ambiente muy estable que habría permitido que se conservara ese trozo de cabo”.
Es decir que, según los organismos oficiales, no es posible afirmar que el lugar haya sido vulnerado y, por ende, no habría razones para detener las labores de exploración que se adelantan allí. Sin embargo, para el veedor, hay varias preguntas sin responder, sobre todo por parte de la Fiscalía con respecto a cómo se ha llevado el proceso hasta ahora y qué es lo que se piensa hacer con él en un futuro cercano.
Por ejemplo, Muñoz denunció varias irregularidades en el manejo de la denuncia, incluida una que había trasladado la investigación a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes a pesar de que algunos de los funcionarios involucrados carecían de fuero, ese decir, debían ser investigados por la Fiscalía.
Ambas partes afirman tener suficiente material probatorio para sustentar sus posiciones, por lo que resulta necesario que una entidad competente se pronuncie para definir cuál será el futuro del galeón.