El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Se habla mucho más que español

Con la participación de las comunidades indígenas y raizales y bajo la dirección del Ministerio de Cultura, se debaten las políticas lingüísticas de Colombia.

Sara Araújo Castro

17 de diciembre de 2008 - 05:00 p. m.
PUBLICIDAD

“Un solo pueblo. Una sola lengua. Una sola religión” Esta era la Colombia de Miguel Antonio Caro, la de la Constitución de 1886 que negaba la existencia de más de 65 lenguas indígenas y dos raizales  en nuestro territorio. Hoy las cosas son diferentes. No sólo la carta política defiende los derechos de las minorías étnicas, sino que las organizaciones de los pueblos indígenas tienen el liderazgo y el poder para organizarse políticamente, hacer exigencias al gobierno Central y tener autodeterminación.

No obstante, en medio del desarrollo legislativo en materia indígena, un tema relativamente descuidado ha tenido esta semana principal atención: la protección y el estímulo a las lenguas indígenas. El Foro Nacional de Legislación Lingüística, organizado por el Programa de Protección a la Diversidad Etnolingüística del Ministerio de Cultura, empezó el pasado lunes y termina mañana viernes, con participación de las comunidades y de tres invitados internacionales que hablan de la experiencia euskera en el País Vasco, en España, y de la legislación en México.

Bajo la dirección de Jon Landaburu, quien ha dedicado más de 40 años al estudio de las lenguas indígenas, y con base en la experiencia de la Dirección de Política Lingüística de la Consejería del País Vasco, representantes de las comunidades realizaron encuestas a sus miembros para identificar el número de personas hablantes de las distintas lenguas, y así determinar en qué estado se encuentran. Lugar de nacimiento, origen, qué tanto se comunica en su lengua nativa y con quién, otras preguntas estratégicas hicieron parte de esta encuesta.

Hablando palenquero

Bernardino Pérez creció con sus abuelos en San Basilio hablando palenquero, de su madre y su padre, ambos bilingües, aprendió el español, como la mayoría de palenqueros. Sin embargo, a diferencia de muchos que consideran esta lengua criolla un signo de atraso, su afinidad por la lengua de sus ancestros lo convirtió en un elemento fundamental en el proceso que se ha venido realizando desde el Ministerio.


“Hacer la encuesta de bilingüismo fue difícil. Primero tuvimos que adaptar las preguntas a nuestra idiosincrasia. Luego conseguir encuestadores que hablaran el palenquero tan bien como los abuelos, y por último hacer la encuesta no sólo a los habitantes de San Basilio, sino a la diáspora (palenqueros de Barranquilla y Cartagena)”, comenta Pérez.

José Gregorio Mojica, nativo wiwa, recorrió durante semanas varios de los caseríos de los wiwa en la Sierra Nevada de Santa Marta. Algunas de las familias que visitó no hablan español, por ende no escriben pues el damana no tiene alfabeto. Otros hablan tanto el español como otras lenguas de comunidades de la Sierra como el ika o el kogui, otros simplemente no conocen bien su lengua. Al igual que Bernardino, es uno de los coordinadores locales de la encuesta que busca no sólo conocer la situación de las lengua de sus congéneres, sino también lograr con esto invertir la ecuación en la que el Gobierno tiene todas las responsabilidades.

Como afirmó Jon Landaburu durante su exposición el pasado martes: “El objetivo final es que desde el Ministerio construyamos la política pública en concertación con los representantes de los pueblos que hablan las lenguas”, y resaltó la participación como uno de los ingredientes indispensables para que esta propuesta se mantenga en el tiempo. Los resultados y las conclusiones que lance este foro serán la base para nuevas políticas en materia lingüística, una deuda que tiene Colombia con su propio patrimonio.

Por Sara Araújo Castro

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.