27 Dec 2008 - 10:00 p. m.

Sin H2O no hay vida

En la próxima legislatura, que comienza el 16 de marzo, se espera que la iniciativa reciba el aval del Congreso. Más de dos millones de colombianos firmaron para convertir este recurso en un derecho fundamental.

Rafael Colmenares *

Soy vocero de un grupo de organizaciones que fueron aumentando como la corriente de un río que crece con sus afluentes. Ambientalistas, indígenas, gestores de acueductos comunitarios, gente del común y líderes hemos juntado más de dos millones de firmas para hacer un referendo por el agua. “Sin agua no hay vida”, es la frase con que abordamos a la gente.

¿Por qué algo tan elemental debe ser escrito en la Constitución? En Colombia, un país que es tanto agua como tierra, casi un tercio de la gente no tiene agua potable y un millón y medio de personas son privadas del servicio por no poder pagar las altas tarifas. Durante los seis meses que tuvimos para recoger las firmas, las planillas pasaron de mano en mano. Desde las de gente humilde, como un obrero de Suba que recogió más de cinco mil, hasta la de uno de los científicos más eminentes del país que recogió otro tanto.

Los Comités en Defensa del Agua y de la Vida desplegaron su imaginación y acudieron al “septimazo” bogotano; la Alpujarra paisa albergó la carpa del referendo y el Concejo de Medellín realizó uno de los foros más sonados; en Cali el Teatro Esquina Latina con música y danza se tomó los puentes. El entusiasmo en el país fue creciendo y al final era desbordante. Sin embargo, también ronda la tragedia. Colombia se inunda y el agua se convierte en factor de destrucción. Hemos desafiado a los dioses. Los mitos nos enseñan que los bienes de la naturaleza tienen dos caras, dan vida pero también pueden acarrear desastres. La diosa Némesis de los griegos castigaba la desmesura, es decir, el abuso de los bienes y restablecía el equilibrio con duras penas.

La cuenca Magdalena–Cauca, en donde se asienta la mayor parte de la población, ha sido maltratada con la deforestación de los bosques andinos, la explotación de los páramos y la contaminación de los ríos. En la llanura costera las ciénagas se han desecado y las represas construidas para controlar el flujo del agua, como Urrá, han agravado el problema. Necesitamos una nueva cultura de relación con el agua.

El problema no es solamente colombiano. La ONU ha designado el período 2005-2015 como el decenio del “agua, fuente de vida”. Uruguay y Ecuador han escrito en su Constitución que el acceso al agua potable es un derecho humano fundamental. Suráfrica estableció un mínimo vital gratuito para su población y Porto Alegre, en Brasil, lleva más de diez años suministrando seis metros cúbicos mensuales de agua gratis a su población pobre. ¿Por qué no podemos hacer lo mismo?

La entrega de las firmas el 15 de septiembre en una chiva sintetizó los anhelos de varias generaciones llevando emoción y esperanza a la explanada de la Registraduría. Un mes después el proyecto fue entregado al Congreso. Pero los episodios que recientemente han estremecido al país ocupan la atención de los parlamentarios y todavía no se ha iniciado a fondo el debate en la Comisión Primera de la Cámara. El 16 de marzo del próximo año comenzará la discusión y el Congreso asumirá la enorme responsabilidad y tendrá la gran oportunidad de convocar a los colombianos a decidir su futuro en relación con el agua.

* Director de Ecofondo y vocero del Comité en Defensa del Agua y de la Vida.

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