Sobre el retroceso que trae la reforma tributaria para el cine, la cultura y la democracia

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Algunos exdirectores de Cinematografía del Ministerio de Cultura firmaron una carta en defensa del cine nacional. Afirman que lo propuesto en la reforma tributaria afecta directamente el sistema de apoyo estatal al cine y argumentan que los logros del sector cinematográfico y cultural están en riesgo. Aquí puede leer la carta completa.

De los exdirectores de Cinematografía del Ministerio de Cultura de Colombia.

Al Congreso de la República, el Gobierno Nacional, medios de comunicación, artistas, técnicos, academia, territorios, poblaciones, sector privado, instituciones, gremios, asociaciones, amantes del cine y ciudadanía en general.

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El cine es arte, es industria y es una expresión ciudadana que trasciende el tiempo y las fronteras. Cada película genera empleo, crea o fortalece empresas y lleva a la pantalla nuestras historias y patrimonios culturales. En 1997, año de la Ley de Cultura, ley que creó el Ministerio de Cultura, los colombianos apenas estrenamos tres películas nacionales; en 2003, año en que se aprobó la Ley de Cine, presentamos solo cinco nuevos filmes; y en 2019 fueron 48 las cintas colombianas que llegaron a las salas. El sistema creado con la Ley de Cultura y las leyes de Cine del 2003 y el 2012 demostró que proporciona la estabilidad necesaria para el desarrollo de una escritura audiovisual propia, de unos cines capaces de llegar a todo tipo de pantallas en Colombia y el mundo. La reforma tributaria desmonta este sistema.

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El fomento del cine colombiano: un camino de esfuerzos compartidos. Para la existencia de una escritura audiovisual donde sea posible la diversidad cultural y una constante evolución, los países deben crear normas, fondos e instituciones que ofrezcan estabilidad. El sistema cinematográfico colombiano no se logró de la noche a la mañana, se requirieron décadas y varias generaciones que recorrieron un camino de errores, correcciones y aciertos. El resultado de este camino es una constelación de instrumentos estatales que continuamente transforman el cine nacional, un sistema de instituciones y estímulos que se inicia hace 24 años y que con sus éxitos ha inspirado normas para el fomento del cine de otros países, y ha aportado experiencias para la construcción de nuevas leyes para la cultura en Colombia.

El diálogo en la base de nuestros resultados. Uno de los grandes logros del sector cinematográfico fue pasar de conversaciones con cada gobierno a un diálogo con el Estado. En lugar de buscar apoyos entre los gobernantes, el sistema genera esos apoyos que se distribuyen de manera transparente con concursos, estímulos automáticos y exenciones tributarias, entre otras. La estructura de incentivos al cine con la que hoy contamos surgió de conversaciones con gobiernos que escucharon y aportaron y que quisieron construir con el sector cinematográfico. Cada gobierno contribuyó al éxito del sistema y enriqueció una estructura que trasciende a cada uno de ellos y que hace parte del Estado en su conjunto.

Más de dos décadas de transformaciones esenciales. Antes de la creación del Ministerio de Cultura, el país producía un máximo de tres filmes anuales y gracias al sistema de incentivos hoy se realizan películas internacionales en Colombia, y se producen y llegan a las salas más de 40 filmes nacionales cada año. Es por esta estructura de apoyos que del año 2004 al 2020 se entregaron 1.481 estímulos por concurso y 3.265 estímulos automáticos para proyectos cinematográficos colombianos. Este sistema impulsa la exhibición de obras nacionales en nuestras salas de cine, y ha creado una miríada de cortometrajes, películas experimentales y experiencias trasmediales que nacen en todos los rincones del país, enriquecen nuestros valores democráticos y contribuyen a la consolidación de un valioso patrimonio cultural que le pertenece a todos los colombianos.

Impactos negativos del proyecto de reforma tributaria. La reforma tributaria afecta gravemente el sistema de apoyo estatal al cine, y con ello los logros del sector cinematográfico y cultural, unos logros que han sido posibles gracias a las leyes 397 de 1997 (Ley de Cultura), 814 de 2003 (Primera Ley de Cine) y 1556 de 2012 (también conocida como Segunda Ley de Cine o Ley de Filmación Colombia).

La reforma deroga artículos que en estas normas estimulan los rodajes internacionales en Colombia y los que impulsan la financiación del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC), un fondo parafiscal que alimenta la ficción, la animación y el documental con la creación de largometrajes y centenares de cortometrajes, apoya a festivales nacionales y la participación de nuestros proyectos y películas en mercados internacionales, un fondo que contribuye a la labor de nuestros archivos audiovisuales y que da formación y entrega becas a cineastas de todas las edades y de todas las regiones del país.

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Impactos sobre la Ley 814 de 2003 (Ley del Cine). La ley 814 de 2003, que es un desarrollo de la ley 397 de 1997 (Ley de Cultura), creó caminos eficaces para estimular el cine colombiano: los estímulos tributarios a inversionistas y donantes, y el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC). El primer camino es una deducción tributaria donde el Estado comparte con el inversionista el riesgo financiero por el defecto del mercado del cine nacional y su dificultad para retornar recursos a quienes invierten en una película colombiana. Por este mecanismo, el Estado asume el 48.85% del riesgo y el inversionista el 51.15% en las condiciones tributarias vigentes en 2021. Las cifras de este instrumento demuestran que no solo los cineastas sino la sociedad en general está interesada en la creación de un cine nacional: del año 2004 al 2019 se recibieron inversiones y donaciones por $292.569 millones y se entregaron 1.857 certificados de deducción tributaria a inversionistas y donantes.

El segundo camino, que se afecta profundamente por las propuestas incluidas en la reforma tributaria, es un fondo parafiscal donde productores, distribuidores y exhibidores ceden un valor del pago que reciben del espectador por concepto de la boleta, y lo trasladan al Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC), una cuenta que ejecuta Proimágenes Colombia siguiendo los lineamientos del Consejo Nacional de Cine (CNACC). El CNACC, institución creada por la Ley de Cine, es un órgano colegiado del que hacen parte cineastas y representantes del gobierno. Proimágenes es una organización creada por la Ley de Cultura, de patrimonio mixto, encargada de inyectar los recursos del FDC al sistema cinematográfico a través de programas que enriquecen la producción, la formación, la preservación del patrimonio audiovisual y la circulación del cine y del talento nacional. Tanto los estímulos tributarios como el FDC han llevado a un aumento constante del empleo en el sector, un aumento que según la Cuenta Satélite de Cultura y Economía Naranja (CSCEN, DANE) fue del 37% entre el 2014 y el 2019.

La reforma tributaria desmonta la contribución parafiscal del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico a partir del 1 de enero de 2024, y al hacerlo traslada la responsabilidad de este aporte al Gobierno Nacional, aunque en el sistema actual sean los espectadores de cine y no el tesoro nacional el que financia el FDC. El desmonte que la reforma propone resulta más oneroso para el Estado y es riesgoso para el cine nacional que vuelve a estar sujeto a los vaivenes que traen los cambios de gobiernos y prioridades.

Impactos sobre la Ley 1556 de 2012 (Segunda Ley de Cine o Ley de Filmación Colombia). La otra gran damnificada de la reforma tributaria es la ley 1556 de 2012, que otorga beneficios tributarios a películas nacionales y extranjeras que se rueden en nuestro territorio y que gracias a este gobierno se amplió a series de Tv, videojuegos, videos musicales y publicidad, y expandió su vigencia por una década hasta el año 2032. Sin que desde el sector logremos comprender la razón, esta reforma propone eliminar el descuento tributario del 35% a los gastos en servicios audiovisuales y logísticos en el país, un estímulo que recién aprobó el Congreso en 2019 por la iniciativa de este mismo gobierno.

La ley 1556 de 2012 despertó un interés sin precedentes entre empresas nacionales e internacionales. Estas empresas han atraído capital extranjero a nuestra economía, y han producido historias propias y foráneas con la participación de talento local en proyectos donde se da la colaboración con cineastas internacionales, donde nuestros técnicos y creadores adquieren nuevos conocimientos y se insertan en redes de trabajo que superan las fronteras. Estos proyectos han cambiado vidas y han impulsado el desarrollo de empresas locales por sus demandas de crecimiento a la infraestructura en el país y la necesidad de equipos de alta calidad que son útiles tanto para esas obras como para las producciones completamente colombianas. Hasta el momento se han realizado 37 proyectos internacionales atraídos por esta medida, proyectos que contrataron a 25.639 colombianos entre personal artístico y técnico (una cifra que representa apenas el personal especializado al que habría que sumarle las miles de personas que desde distintos oficios aportan a la realización de un filme y al bienestar de su personal). El equipo que participó de estas películas requirió 64.732 noches de hotel en 35 ciudades y municipios que fueron seleccionados como escenarios de rodaje.

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La reforma tributaria propone eliminar algunas ventajas de la ley 1556, Ley de Filmación Colombia, desestimulando a las empresas que podrían dejar sus dineros y saberes en nuestro territorio, forzándolas a buscar otros países que seguirán ofreciendo incentivos similares. Son muchos los territorios que compiten por atraer rodajes internacionales, y en ese mercado hoy somos un actor cada vez más importante, pero la reforma tributaria nos haría irrelevantes. Colombia quedaría aislada del concierto internacional y se le negaría el acceso a producciones como las que en los últimos años han generado empleo, riqueza y conocimientos para los colombianos.

Propuestas. Es necesario preservar un sistema que ha sido exitoso. Proponemos, respetuosamente, que en la discusión parlamentaria se nieguen las derogaciones e incorporaciones contenidas en la reforma tributaria que modifican el articulado de la ley 814 de 2003 (Primera Ley de Cine) y la ley 1556 de 2012 (Segunda Ley de Cine o Ley de Filmación Colombia), con el fin de preservar los beneficios que estas regulaciones han generado durante su vigencia y que han llevado a Colombia por una senda de desarrollo audiovisual único en nuestra historia, desarrollo que ha hecho de nuestro país un referente internacional en procesos de transformación cinematográfica, cultural, económica y social.

Agradecemos la propuesta que el Gobierno Nacional realiza en el artículo 31 de la reforma y el apoyo financiero que de manera adicional al recurso parafiscal entregó al Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, por lo que solicitamos que el Gobierno continúe con estos aportes directos al FDC, de tal forma que sus recursos y los beneficios que irriga sobre el país no se vean afectados por las distorsiones económicas de la pandemia. También proponemos la creación de una mesa de trabajo permanente en donde se observe la evolución del recaudo en taquilla y el desarrollo de los instrumentos existentes, para que una vez se decanten los efectos transitorios de la pandemia, exploremos, de ser necesario, nuevas fuentes de financiación que nutran el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico sin quitarle su independencia y autonomía.

El cine colombiano es más que luces y sombras en una pantalla, la evolución de nuestro cine ha transformado la vida de millones de personas y es una demostración de los logros culturales y económicos que se pueden alcanzar cuando los gobiernos trabajan con los artistas, técnicos y empresarios que diariamente escriben nuestras historias con imágenes en movimiento.

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Exdirectores de Cinematografía del Ministerio de Cultura de Colombia.

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