“Mientras aún le quede luz a la estrella, nada estará perdido, nada”.
Paul Celan
No se trata de una conferencia o de un documental más. Es desconcertante, sorpresivo, inesperado y, a la vez tierno, con humor y sarcasmo, juguetón. Se titula: “Sobre la Esperanza”, y es la conferencia* que ofreció el filosofo Byung Chul Han en el Centro Cultural de Belén, en Lisboa.
Allí se ve a los académicos, a veces risueños, a veces desconcertados frente a lo que esperaban fuera una conferencia formal de un filósofo. Byung Chul Han comienza la deconstrucción de las ideas rompiendo las formas, los marcos académicos formales.
Comienza contando que no sale casi de su ciudad, Berlín, que lleva una vida monacal, que su amada es su piano Steinway y que vive rodeado de flores, de magnolias. Que cada noche sale a caminar por Berlín y roba magnolias que luego lleva a su casa, y que prefiere la compañía de las flores a la de los humanos. Así es como irrumpe de entrada y atrapa la atención del público.
Cabe señalar que Byung Chul Han, filosofo de origen coreano, afincado en Alemania, en el 2025 ganó el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, y en los últimos tiempos ha tenidos amplia repercusión por trabajos de divulgación muy comentados, como “La sociedad del cansancio”, en el que expone que el sistema capitalista ha llegado a un momento en el que los seres humanos no son explotados por otros, sino que nos autoexplotamos.
Volviendo al apasionante video/conferencia que nos ocupa, es una especie de abrebocas a su libro “Sobre el espíritu de la Esperanza. Contra la sociedad del miedo”. No se trata de contar todo el contenido de la charla, más bien, voy solo a algunos de los apartes que más impactan.
Azuzar el miedo, destruir la democracia
“Hoy miramos llenos de miedo un futuro sombrío. En todas partes falta esperanza. Encadenamos una crisis tras otra. Un problema tras otro. Una catástrofe tras otra. De ese modo la vida se reduce a resolver problemas y a gestionar crisis, esto es, a sobrevivir. La vida se sacrifica en el altar del miedo. La sociedad de la supervivencia, con su aliento entrecortado, se asemeja a un enfermo cuyo único y débil deseo es que termine pronto su dolor.
“Solo a través de la esperanza recuperamos una vida que sea algo más que mera supervivencia. Solo la esperanza amplia el horizonte de lo que tiene sentido, lo que vuelve a avivar la vida, a darle alas, a inspirarla. Solo la esperanza nos brinda futuro. El clima de miedo que se está extendiendo ahoga cualquier germen de esperanza. Con el miedo, además, se extiende un ambiente depresivo.
“El miedo y el resentimiento empujan a las personas hacia el populismo de derechas. Atizan el egoísmo y el odio. Erosionan la solidaridad, la amistad y la empatía.
“El miedo y el resentimiento contribuyen a que la sociedad en su conjunto se embrutezca. No se si ocurre lo mismo en Portugal, pero la sociedad alemana, en cualquier caso, se ha embrutecido por completo.
“Los discursos del odio son también producto del miedo que, en último término, ponen en peligro la democracia.
“El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, observó con razón en su discurso de despedida: “La democracia se puede quebrantar si cedemos al miedo”. Por eso Donald Trump azuza el miedo y destruye la democracia. Esa es la base filosófica.
“El miedo y la democracia son incompatibles. La democracia solo puede prosperar en una atmosfera de reconciliación y diálogo. El miedo, en cambio, divide a la sociedad y fomenta los regímenes autoritarios. Y es lo que está ocurriendo en estos momentos en Estados Unidos, ¿verdad?
“Ya hemos visto como se destruye la democracia por efecto del miedo. Trump, el demonio, azuza el miedo. Donde reina el miedo no hay libertad. El miedo es, como se sabe, un popular instrumento de dominación. Convierte a las personas en obedientes y chantajeables. En la sociedad del rendimiento todos tenemos miedo de no rendir lo suficiente.
“Sí, hoy tenemos miedo hasta de pensar. De poseer una opinión propia; miedo de ser libres. Con el tiempo hemos perdido el valor de pensar. Se expande el conformismo, que también es producto del miedo…
“Lo realmente distinto, lo radicalmente nuevo, escapa a la lógica de la productividad…
El miedo cercena la libertad
“Donde reina el miedo no hay libertad. El miedo puede transformar a toda la sociedad en una cárcel, en un confinamiento, coloca señales de advertencia y nos deja desorientados.
“La esperanza, en cambio dispone señales y placas, que nos indican el camino, nos brinda sentido y orientación…
“La expansión del clima del miedo resulta preocupante… Las acciones impulsadas por el miedo no son actos con posibilidad de futuro. Los actos requieren un horizonte de sentido. Tienen que ser explicables. La esperanza es elocuente. Explica. En cambio, el miedo es incapaz de hablar, es incapaz de explicar…
“Quien siente miedo se siente acorralado. El miedo va acompañado de la sensación de estar atrapado, encerrado. En medo del miedo el mundo nos parece una prisión. Todas las puertas que deberían estar abiertas se encuentran cerradas. El miedo cierra el paso al futuro, impidiéndonos acceder a lo posible…
“La esperanza es también lo contrario al miedo… abre la mirada hacia lo venidero, hacia lo posible…
“Quien espera, actúa con audacia y no se deja amedrentar por lo escarpado y lo arduo de la pendiente. Sin embargo, la esperanza tiene algo de contemplativo, se postra y escucha, su receptividad la vuelve delicada, le proporciona belleza y gracia.
Si la esperanza, como se dice a menudo, es “ciega”, no es porque viva de ilusiones, sino porque se mueve hacia lo venidero, hacia un tesoro que en realidad aún no conoce. Este “aun no conoce” es el modo temporal de la esperanza.
El miedo devora almas
“El miedo omnipresente en nuestros días no remite a catástrofes permanentes. Lo que nos atormenta hoy son, sobre todo, miedos difusos, estructuralmente condicionados, que no se encuentran ligados a acontecimientos concretos. El régimen neoliberal es un régimen del miedo. Aísla a los seres humanos convirtiendo a cada uno de ellos en empresario de sí mismo.
“La competencia total y la creciente presión del rendimiento erosionan y quiebran a la comunidad. El aislamiento genera miedo. También nuestro propio comportamiento se encuentra marcado cada vez en mayor medida por los miedos: el miedo a fracasar, el miedo a no estar a la altura de las propias expectativas...
“Por tanto, ser libre significa en realidad quedar libre de las presiones. Sin embargo, en el régimen neoliberal la libertad genera sus propias presiones que no proceden de fuera sino de dentro. La presión del rendimiento y de la optimización son presiones de la libertad. La libertad y la presión confluyen... Nos optimizamos, nos explotamos hasta la muerte con la ilusión de que nos estamos realizando… Estas presiones internas avivan el miedo y, en último término, nos deprimen. Cuando era profesor en la facultad de artes varios estudiantes se suicidaron. Muchos de ellos estaban deprimidos. Muchos, precisamente en un espacio de arte…
“El miedo aísla a las personas. Es imposible tener miedo juntos. El miedo no genera comunidad, no genera un nosotros. Todos están aislados por el miedo. En el miedo cada cual está aislado consigo mismo. En cambio, la esperanza entraña una dimensión del nosotros. Esperar significa también expandir la esperanza…
“La esperanza es el fermento de la revolución, el fermento de lo nuevo. No existe una revolución del miedo. El miedo nos hace a todos obedientes. Solo a partir de la esperanza en otro mundo, en un mundo mejor, surge un potencial revolucionario”.
* Aquí se puede ver el video completo:
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