Publicidad

Sonora excursión al alma del joropo

Este jueves se entregan los Premios Grammy Latinos y por primera vez se tiene en cuenta este ritmo. Dos llaneros están nominados en la categoría de Mejor Álbum Folclórico.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Rosario Moreno Hernández / Especial para El Espectador
12 de noviembre de 2008 - 11:00 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Por primera vez en los Grammy Latinos, dos representantes del joropo son candidatos a alzarse con un gramófono en la categoría de ‘Mejor Álbum Folclórico’. Sin embargo los aspirantes, Orlando Valderrama y Wálter Silva, más que cantores del folclor sabanero, son verdaderos filósofos de la música que rescata la esencia del ‘alma llanera’ en cada una de sus canciones.

Un tinto cerrero tomado en la fresca madrugada de la sabana, el discurrir de un arroyo que recorre sin prisas el Llano o simplemente un caballo cabalgando. Las  musas de Orlando Cholo Valderrama y Wálter Silva, los dos cantantes que hoy intentarán conseguir el primer Grammy para el joropo, son tan naturales como la esencia del alma llanera que quieren dejar libre en cada una de sus canciones.

Ambos fueron criados en la sabana y creen en la Virgen de Manare, patrona de los Llanos.

El Cholo es un campesino criollo que aún hoy marca ganado, ordeña vacas y colea en las fincas en sus tiempos libres. Silva es un periodista que, aunque más de ciudad,  pasó su infancia en La Plata, un corregimiento en lo profundo de las llanuras de Pore en el departamento de Casanare.

Los dos artistas  coinciden en señalar que el joropo no había sido nominado en estos premios porque sencillamente ninguna disquera se había preocupado por postularse y llevar los trabajos discográficos para que los escucharan.

El filósofo de la región llanera

Para El Cholo Valderrama sólo una cosa hace que el llanero sea llanero: El caballo. “Es el mejor amigo del hombre en estas tierras, si no existiera no seríamos llaneros. Es un tesoro que nos mandó Dios para poder decir que somos llaneros. Hay cosas hermosas como escuchar cuando el relincho rompe el silencio de la llanura”.

Con más de 30 años de carrera artística, ha llevado el joropo a escenarios tan distantes como Japón, China, Francia, España, Malasia, Corea y  Alemania. “Hay que dividir el joropo en dos: el urbano y el campesino. En el primero los  jóvenes que incursionan se valen de la tecnología para hacer cambios, mientras que en el segundo los juglares criollos mantienen la esencia. No estoy en contra de estos cambios, pero no me gustaría que el folclor llanero se vuelva tan comercial”, concluye.

Wálter Silva canta como habla

Con la emoción de haber sido nominado por su disco 20 Éxitos, que recoge lo mejor de sus 15 años de carrera profesional, el casanareño Wálter Silva dice que en la tierra llanera, desde niños, los campesinos empiezan a tararear las canciones que se escuchan en esos radios viejos.

“Por eso, el joropo que canto es como hablo, pero con melodía. Es compasar en versos mi lenguaje, ponerle una melodía a una vivencia, es cantar como se habla, se siente o se ve y cantarle a lo que alcance a abrazar mi brazo izquierdo y el derecho”,  afirma Silva.

 La música y sus versos son sencillos y hablan de la vida y del campo y por eso ha cautivado los oidos de europeos y norteamericanos.

Acerca de los nuevos instrumentos que se han introducido  al género, como la guitarra, flautas, concluye que no está mal, pero que ahí no hay folclor.

Por Rosario Moreno Hernández / Especial para El Espectador

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.