Souvenir asiático, un viaje a la desesperanza

Una obra de títeres y actores que narra el horror de la migración. Quinta producción escénica de la Compañía Teatral Los Animistas.

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Argenis Leal
09 de agosto de 2018 - 06:45 p. m.
Muñecos y actores dan vida a más de quince personajes de diversas nacionalidades.  / Juan Diego Johns
Muñecos y actores dan vida a más de quince personajes de diversas nacionalidades. / Juan Diego Johns
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Souvenir Asiático es una obra de títeres y marionetas, pero no de esas a las que estamos acostumbrados de fiestas de domingo, risas y alegría infantil. Esta es una obra que habla de violencia, de pérdidas y de migración. Del anhelo de estar en otro lugar, del sueño de una mejor vida o, por lo menos, con oportunidades para elegir, del miedo a la guerra y la muerte. Es una obra que habla de la trágica situación del mundo actual, que resume en seis historias que se fragmentan y entretejen la situación de miles de refugiados que habitan ese limbo, ese lugar de nadie y de muchos llamado frontera.

Es llevada a escena por la compañía Los Animistas, bajo la dirección de Javier Gámez, con la actuación de Gina Jaimes y Juan Barona, quienes dan vida a unos 15 personajes junto a los titiriteros Víctor Pérez y Henry López, basada en un texto original de la dramaturga caleña Martha Márquez. El viaje inicia cuando el público ingresa al escenario y, al igual que en esos “barcos de la muerte” que navegan rumbo a Europa, se sientan unos junto a otros en un planchón o tarima que está rodeada por tres containers de tamaño real, donde sus anfitriones, dos soldados o mercenarios, en medio de la multitud y con pequeñas linternas iluminan el camino hacia la desesperanza.

Soli y Pita son dos hombres, dos marionetas de proporción humana, de piel negra como el ébano, que han sido sometidos por los vigilantes de la frontera. No se sabe si es su cuarto o su décimo viaje y realmente no importa, lo que sabemos es que a pesar de los golpes lo volverán a intentar, una y otra vez, porque para ellos nunca se está tan mal, ni tan pobre, ni tan hambriento, ni con tanto frio, ni tan enfermo, como para querer la muerte. Sus rostros desaparecen en la oscuridad, mientras el público gira y se acomoda, cada vez más unido. Cuando se ilumina otro segmento del escenario, vemos a una hermosa joven de piel de arena y cabello negro, construida en fibra de vidrio, que huye del régimen totalitarista de Corea del Norte, pero que por accidente termina en el puerto de Buenaventura.

Las historias van y vienen, se cortan, avanzan y se entrelazan. Así, lloramos por un pequeño zorro de pelo rojo que soñaba con viajar en una nave espacial y termina en el fondo del mar, como el niño sirio de la costa de Turquía que estremeció al mundo, o por dos chinos abandonados en la frontera entre México y Estados Unidos, perseguidos por un cocodrilo. Nos estremecemos por la voz histérica y desesperada de Óscar, que viaja inmóvil, rumbo a Alemania, en medio de un cargamento de plátano, donde ni las canciones de Elvis Presley, interpretadas por Benjamín, su compañero de aventura, ni los recuerdos de su amada, que prometió esperarlo a pesar del tiempo y la distancia, lo distraen del dolor. Nos conmovemos por el ensordecedor rugido de los motores del barco, que adquieren un rol fundamental gracias a la producción sonora y musical, creada por Daniel Bayona a partir de un sistema de sonido 4.1, que busca generar una sensación de tránsito o viaje.

Y es que en esta obra todo está pensado rigurosamente con el objetivo de conmover, emocionar o reflexionar, como la relación entre los actores y los títeres en escena, que se da de forma orgánica y natural, con diálogos ágiles que se alejan de esa imagen de candidez que por mucho tiempo han gozado estos últimos; o el trabajo estético de los muñecos que se acerca a lo realista y está inspirado en reconocidas compañías como Handspring Puppet, de Sudáfrica. Pero lo más importante para Los Animistas es tocar temas de urgencia, como la migración y todas esas tragedias que están asociadas, que no se pueden pasar por alto.

Souvenir Asiático está en temporada hasta el 11 de agosto en el Teatro Petra, en la carrera 15 BIS n.° 39-39.

Por Argenis Leal

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