Cultura

20 May 2018 - 6:03 p. m.

Spike Lee incendió Cannes

BlacKkKlansman, basada en una historia real, llegó al Festival de Cannes con la sombra de Donald Trump al acecho.

Janina Pérez Arias / Especial para El Espectador

Entre las películas más destacadas de Spike Lee están "La última noche", "Malcolm X" y "Do the Right Thing". / AFP
Entre las películas más destacadas de Spike Lee están "La última noche", "Malcolm X" y "Do the Right Thing". / AFP

A Spike Lee se le acelera la respiración. Está indignado, y una retahíla de motherf**kers brotan de su boca. Esa furia se la ha producido Donald Trump, a quien prefiere no nombrar.

No le falta razón para enfurecerse, y ahora más que nunca. De allí la relevancia de BlacKkKlansman, largometraje que opta por la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

Escrito y dirigido por Lee, está protagonizado por John David Washington, Adam Driver y Topher Grace. BlacKkKlansman está basada en un hecho real acaecido en los años 70, cuando el detective de policía Ron Stallworth (Washington) orquesta una ingeniosa infiltración en el Ku Klux Klan.

“Por favor, disculpen mis palabra profanas, pero es que la mierda continúa”, Lee lograba serenarse, sacando a relucir su sentido del humor en la rueda de prensa ofrecida a la prensa internacional.

La avanzada de la extrema derecha, de la supremacía blanca es un hecho. En EEUU una de sus representaciones es el Klu Klux Klan, en otros países hasta puede camuflarse en un partido político.

Hace un año en Charlottesville (Virginia) se registraron hechos de violencia, los cuales fueron desencadenados por el enfrentamiento entre grupos de neonazis y gente que aboga por la desaparición de la discriminación racial.

Al recordar las declaraciones de Donald Trump respecto a lo ocurrido en Charlottesville, a Spike Lee nuevamente se le acelera el pulso.

“Ese motherf**ker (hijoputa, refiriéndose a Trump) tuvo la oportunidad de anteponer el amor frente el odio; ese motherf**ker no denunció al jodido Klan (Klu Klux Klan), a la extrema derecha y a esos motherf**kers nazis”, y remató, “fue el momento crucial para decirle al mundo que somos mejor que eso”.

Y sin embargo Trump no lo hizo. “Es una fea, fea, fea mancha en EEUU”, se lamentaba.

Cuando sucedió lo de Charlottesville, con un saldo de numerosos heridos y una persona fallecida, Spike Lee ya había concluido BlacKkKlansman. Sin embargo a modo de epílogo se propuso incluir material documental de esos hechos, para así establecer una conexión entre esa historia desarrollada en los 70 con el presente.

En la era de Donald Trump, BlacKkKlansman es un filme necesario, pero no solamente para EEUU sino también para el mundo, lo cual Lee recalcó varias veces durante la conferencia de prensa.

“Esperamos que nuestros líderes nos den instrucciones, que tomen decisiones morales, y eso no solamente le concierne a EEUU, porque ese sinsentido afecta al mundo entero”, advertía, “tenemos que despertarnos, y de ninguna manera podemos quedarnos callados; es que no se trata del blanco, del negro o del marrón, esta problemática le concierne a todas las personas que viven en este planeta. Y este filme es un llamado a despertarse”.

Sin embargo Lee sostiene que su película no proporciona ninguna respuesta a la lucha contra el racismo, aunque sí busca incitar una discusión.

Eran muy grandes las expectativas hacia BlacKkKlansman. John David Washington (hijo de Denzel Washington) sale airoso de la difícil tarea de interpretar a un personaje real, formando con Adam Driver (quien encarna al oficial Flip Zimmerman) un dúo admirable.

Ron Stallworth fue el primer oficial de policía afrodescendiente en la Policía de Colorado Spring, y volcó en la novela Black Klansman, publicada en 2014, ese episodio de su vida que aborda la película.

“Independientemente de lo que opinen los críticos, desde el fondo de mi corazón siento que estamos en el lado correcto de la historia con esta película”, apuntaba Spike Lee.

Era de esperarse que en este encuentro con la prensa en el Festival de Cannes, predominara la política. Spike Lee lleva casi cuatro décadas dedicado a la realización cinematográfica, y precisamente ha destacado por la carga social y política de sus filmes. Do the right thing (1989), Jungle Fever (1991), Malcom X (1992), son algunos ejemplos.

Pero Lee no está dispuesto a que le petardeen la “experiencia Cannes”, ni Trump (¡no le nombró ni una vez!), ni Kanye West, quien había afirmado hace semanas que la esclavitud era una decisión, “busquen mi declaración en mi cuenta de Instagram”, invitaba, “yo me limito a orar por mi hermano…”.

Por los pasillos del festival los comentarios son variopintos, aunque en líneas generales BlacKkKlansman es un drama con tono de comedia bastante disfrutable, y que muy bien pudiese figurar en las quinielas del palmarés que se entrega este sábado.

“No es fácil hacer cine”, decía Spike Lee, pidiendo que no se le mal interpretara, “no me quejo”.  “Me siento bendecido cada vez que me pongo detrás de la cámara”, admitía quien compite por sexta vez en el Festival de Cannes.

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