¡Que vivan los estudiantes,
jardín de las alegrías!
Son aves que no se asustan
de animal ni policía,
y no le asustan las balas
ni el ladrar de la jauría.
Caramba y zamba la cosa,
¡que viva la astronomía!
Pero ese verso no era solamente una frase repetida en la canción Me gustan los estudiantes, de Violeta Parra, inmortalizada por Mercedes Sosa, sino que reflejaba la síntesis de su espíritu. Nunca le tuvo miedo a la innovación, le gustaba asumir riesgos y les hacía caso a las juventudes. De las nuevas generaciones siempre se dejó asesorar y, aunque su público se matriculó en un estilo particular, ella dio la batalla, como miles en su vida, y logró hacerles guiños a nuevos repertorios.
Alfonsina y el mar, Canción con todos y Sólo le pido a Dios se volvieron historia en la voz tucumana por excelencia. Sin embargo, ella no se quedó ahí y cada día sumaba nuevos temas que se adaptaban a su facultad de interpretación. Así fue como logró ser la embajadora de los pensamientos de Víctor Jara, Violeta Parra, Chico Buarque, Atahualpa Yupanqui, Milton Nascimento, Silvio Rodríguez, Ariel Ramírez, Félix Luna, Joan Manuel Serrat, León Gieco, Charly García y Fito Páez, entre muchos otros personajes de la denominada nueva canción que, complacidos, cedieron sus letras para el lucimiento de la folclorista argentina.
Y cuando encontraba voces opositoras a su actuación, como ocurrió en alguna oportunidad cuando Astor Piazzolla le sugirió que se alejara del tango y se concentrara en la canción social, la famosa Negra, con empeño y dedicación, lograba volver el viento a su favor para provocar aplausos hasta en sus más descarnados opositores.
Con talento, consagración, buenas amistades con artistas de diversas generaciones y el respaldo incondicional de su público, Mercedes Sosa realizó más de cuarenta producciones discográficas, comenzando con un discreto La voz de la zafra (1962), pasando por exitosos registros como Mujeres Argentinas (1969), Como un pájaro libre (1983), Sino (1993) y Misa Criolla (2000), hasta llegar a su último álbum, Cantora (2009), en el que le acompañaron figuras del espectro sonoro como Luis Alberto Spinetta, Caetano Veloso, Pedro Aznar, Julieta Venegas y Shakira.
A lo largo de más de cinco décadas de actividad musical, Mercedes Sosa se caracterizó por ser consecuente con sus ideales: lo que pensaba lo cantaba, lo hacía y lo vivía. “Ningún artista podrá cambiar las cosas. Lo que podemos hacer los cantores es cantar esas injusticias, dejar testimonio de lo que nos pasa a nosotros y a la gente. Por eso yo canto, canto pues soy tan débil, que cantar es mi mano alzada y fuerte, canto, canto, no queda más que hacer en esta tierra incendiada, sino cantar”, manifestó hace unos años antes de uno de sus multitudinarios recitales.
Hoy sus discos y conciertos son testimonio del paso de la Negra por esta vida, una existencia llena de música, de decisiones políticas y de innovaciones, en la que la voz de los estudiantes siempre fue su guía.
Argentina despide a La Voz de América
El Congreso de la República de Argentina ha sido utilizado como sala de velación únicamente para personalidades muy influyentes, como Eva Perón, Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa.
El cuerpo sin vida de la folclorista fue llevado al Salón de los Pasos Perdidos a las doce del mediodía y una hora más tarde la fila de los seguidores que querían darle el último adiós ocupaba más de cuadra y media. Durante la velación el público acudió con banderas de Argentina, Chile, Colombia y Japón.
Se conoció que Charly García voló desde Chile para despedir a su amiga y se suspendió un concierto gratuito que iba a ofrecer Susana Rinaldi.
Este lunes se realizará la ceremonia de cremación y después sus cenizas serán llevadas al Cementerio de la Chacarita, donde reposan los restos de Carlos Gardel.