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“A mí me gustaría que la película, honestamente pero a la vez claramente, contribuyera a ese deseo de la paz, a ese luchar porque estas historias no se repitan, porque no muera más gente que no deba morir, a que defendamos a los que luchan por nosotros y por los derechos humanos, que les protejamos y que no les abandonemos a su suerte”, explicó el director madrileño.
“El olvido que seremos”, que consiguió alzarse el pasado 6 de marzo en Málaga con el primer Goya iberoamericano a una película colombiana, iba a estrenarse de forma oficial este sábado en las salas de Cine Colombia del país, pero la pandemia pospuso la reapertura un mes.
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La película cuenta, basada en el libro homónimo del escritor Héctor Abad Faciolince, la historia de su padre, el médico, profesor universitario, especialista en salud pública y defensor de derechos humanos Héctor Abad Gómez, asesinado en 1987.
Abad Gómez era “un hombre bueno”, que fue asesinado en Medellín, en un periodo convulso en el que paramilitares, narcos y milicias urbanas luchaban por el control de comunas y zonas rurales.
El médico antes había sido tildado de marxista por unos y conservador por otros, pero dedicó su vida a la salud pública, a que toda la ciudad tuviera agua potable y por políticas públicas de vacunación.
El director reconoce que no se trata de una película política, pues se quiso centrar sobre todo en el personaje de Abad Gómez y la relación con su hijo y su familia, pero al final la violencia forma parte de la historia.
El largometraje quiere llamar a reflexionar sobre los crímenes, pero también avisar a quienes lo cometen a “que tengan cuidado porque se están equivocando de estrategia, que abandonen la violencia de una puta vez, que dejen a la gente vivir, que la sociedad colombiana está harta, que las generaciones jóvenes solo quieren paz”.
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Trueba destaca la Colombia de la cultura, aquella a la que él viaja y vuelve cargado de libros, de conversaciones sobre el arte y de cine, y que no quiere más la violencia que hoy, más de 30 años después del asesinato del médico Héctor Abad Gómez, sigue persistiendo en algunas partes.
Colombia “es un país complicado -aseguró el cineasta- un país donde el Estado no llega a todos los lugares” y donde “hay lugares donde todavía no existe un control social y por eso ocurren cosas terribles”.