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Con una secuencia de imágenes en la pantalla gigante, intenta hacer lo mismo que logra Gabriel García Márquez con las letras: convertir la realidad en fantasía. Esa es la apuesta cinematográfica de Emir Kusturica, y lo que hasta el momento ha conseguido es consolidar su estilo, abrirse un camino inédito entre los filmes comerciales y las iniciativas artísticas y, sobre todo, exhibir una forma de comunicar que no se parece a la expresión de ningún otro director.
Para Kusturica no son muchas las diferencias entre los serbios y los americanos. Los dos, según él, tienen unas fuertes raíces en el mundo pagano y manejan las relaciones amorosas de manera similar. Descubrió América Latina a través de la literatura, comenzó a identificar sus calidades por medio del estudio de sus culturas y se adentró en su esencia observando, padeciendo y disfrutando el fútbol que se juega en esta parte del mundo. “Estoy muy interesado en el fútbol latinoamericano, porque es el único que se opone a la industria del deporte. Aquí ustedes preservan el fútbol individual de la destrucción”, aseguró sin tapujos durante la rueda de prensa en Medellín.
Así como vive con pasión el deporte de las multitudes, de la misma manera siente la música y el cine. Son dos manifestaciones culturales que van mucho más allá de la simple expresión estética. “Yo nací en la Yugoslavia comunista. Para ser respetado en la propia calle uno tiene que saber jugar al ping pong, pero también tiene que saber ser actor o conocer cómo dirigir películas. Y todas las actividades posibles. Es la idea comunista de cómo crear la personalidad de los antiguos griegos. Si tengo que ir a mis raíces a aquellos tiempos, tengo que decir que mi curiosidad artística y deportiva viene desde muchos años antes de darme cuenta”, manifiesta Emir Kusturica, quien tiene la firme intención de adaptar al lenguaje cinematográfico El otoño del patriarca, de García Márquez.
La izquierda siempre ha sido su aliada. Con sus películas muestra la percepción de la realidad, una visión que se aleja de lo establecido, que no cede ante los coqueteos de la industrialización y que no sueña con el favor de las mayorías. “La ventaja de ser antiglobalizador es que no estamos conectados. Es una garantía de que no vamos a ser destruidos.
El movimiento antiglobalista no es una organización, es una declaración y un sentimiento. Larga vida a la desorganización y a la antiglobalización”, afirma Emir Kusturica, mientras sus ojos azules brillan y su sonrisa expresiva se aproxima a la ficción.
Las películas de Kusturica
-‘Maradona’ (2008). Director.
-‘Prométeme’ (2007). Guionista, producción, director.
-‘Todos los niños invisibles’ (2007). Productor, productores ejecutivos, director, guionista.
-‘La vida es un milagro’ (2005). Guionista, música, producción, director.
-‘Gato negro, gato blanco’ (1998). Guionista. Recibió el León de Plata como Mejor Director en Venecia.
-‘Underground’ (1995). Le dio su segunda Palma de Oro en Cannes.
-‘El sueño de Arizona’ (1993). Director.
-‘El tiempo de los gitanos’ (1989). Guionista, director.
-‘Papá está en viaje de negocios’ (1985). Por la que recibió la Palma de Oro en Cannes como Mejor Película.
-‘¿Te acuerdas de Dolly Bell?’ (1981). Le dio un León de Oro en Venecia como Mejor Director.
-‘Guernica’ (1978). Director.
-‘La viuda de Saint- Pierre’ (2000). Actor.