23 Nov 2019 - 2:00 a. m.

Un calendario, un testimonio

Desde 2009, Mónica Meira trabaja junto a Procalculo para crear un calendario que expone las obras de artistas a nivel nacional. Con ellos busca rendir un homenaje y dejar una especie de testigo de las tendencias del arte en nuestra época.

Andrés Osorio Guillott

 Portada del calendario 2020, dedicado a artistas ceramistas. Obra de José Ignacio Vélez. / Cortesía
Portada del calendario 2020, dedicado a artistas ceramistas. Obra de José Ignacio Vélez. / Cortesía

En el taller de Mónica Meira, ubicado al nororiente de la ciudad, periódicamente se abren las puertas para presentar las obras de artistas. Artistas que están emergiendo en la escena cultural; artistas que llevan una trayectoria en su espalda y siguen pasando desapercibidos; artistas que son reconocidos; artistas de todos los estilos y, artistas al fin y al cabo.

Meira abre puertas y construye puentes sin intereses particulares. Su ayuda no está trazada por la vanidad que, en ocasiones, se esconde detrás de las buenas intenciones. Sus aportes a las artes es significativo y, a su vez, silencioso, pues poco le interesa figurar. Esta vez, a diferencia de otras ocasiones, accedió a hablar para El Espectador, pues consideraba que esta acción merecía ser conocida por los lectores e interesados en coleccionar e identificar las apuestas de los artistas a nivel nacional por medio de los calendarios que construye con la ayuda de Procalculo.

Meira lleva 10 años realizando estos calendarios que, cuando cumplen su tiempo, se convierten en un documento de la historia del arte en Colombia. La idea, que surgió cuando en 2009 decidió hacer un calendario sobre su obra, tuvo una gran acogida en aquel entonces, y aunque en 2010 no se pudo realizar un nuevo almanaque, en 2011, y desde ese entonces, cada año la artista colombiana presenta una temática diferente, en la que pueden ir el elemento central de las obras (por ejemplo este año se centró en la céramica), las nuevas tendencias con artistas emergentes, homenajes a artistas que han quedado en un (injusto) olvido o que pasaron desapercibidos pese a la relevancia de sus obras.

“Este no es un proyecto comercial. Yo no cobro nada, Procalculo tampoco cobra, los regalan. Es una cosa de promocionar el arte colombiano y dejar el testimonio de una época. Más que todo es un reconocimiento y que la gente se grabe que este es un patrimonio cultural muy grande que tiene Colombia , que no lo apoyan, que nadie le presta atención, que, incluso, no es promocionado”, afirmaba Meira mientras recorríamos su estudio y me mostraba las técnicas en céramica de Alejandro Frieri, Anna María Botero, Carol Young, Cecilia Ordóñez, Diana Fraser, Héctor Garzón, José Ignacio Vélez, Lina Pardo y Verónica Cárdenas, artistas que aceptaron prestar sus obras para la exhibición y que, para el 2020, tendrán un espacio en el calendario.

Artistas como Lina Cajamarca, Juan Cárdenas, Luis Caballero y Mauricio Salcedo también han pasado por estos objetos que, como Meira recalca, se hacen sin ánimo de lucro, pues el propósito es acercar a las personas a las artes plásticas, a lo que estas obras pueden decirnos de una época, de una sociedad, de un paisaje. Así, la estrategia es que al ver el calendario estaríamos referenciando la obra que acompaña a las fechas, reconociendo a su autor y memorizando su identidad y, por ende, su aporte a los distintos campos de las artes plásticas y a la historia de la cultura en el país.

“Busco que toda la muestra sea muy diversa. En el camino van apareciendo cosas, todas muy diferentes. En la exposición, que la hago también como un homenaje, invito a varias personas para que vean las obras. Yo quería en este caso, más que nada, mostrar la diversidad de objetos que se pueden crear con este material. Todo el mundo trabaja en barro, greda o porcelana, y todo lo que pueden lograr. Hacer la exposición y el calendario es otra forma de crear también. Todo esto se hace pensando en el futuro, en que la gente coleccione los calendarios”..

Las técnicas manuales, las técnicas con torno y el detalle de cada obra en cuanto a la forma y la textura fueron expuestas por Meira con sumo cuidado, reflejando el respeto por el arte y el ojo meticuloso que posee para elegir, presentar y crear, como ella misma lo mencionó, estas expresiones del arte que pocas veces reconocemos y divulgamos en nuestra cotidianidad.

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