Publicidad

Un frente cumbiero y disonante

La cumbia es el mestizaje. Algo en el alma del género —ese código genético que hace que la cumbia sea cumbia y no exactamente otra cosa— es permeable y universal.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Manuel Dueñas Peluffo
03 de marzo de 2011 - 11:33 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Esa naturaleza de inclusión determinó que el ritmo, tal vez la música tradicional más representativa de Colombia, echara raíces hondas en otros contextos. Y que, tras el viaje , pudiera ser retomada por el país de origen.

El caso del Frente Cumbiero es emblemático: en la cumbia que tocan, ese artefacto con visos atonales y disonantes, es posible escuchar al mundo. Y también, en la riqueza de los giros melódicos y la fuerza de cada composición, a algo que es posible entender como Colombia.

Creado por el compositor Mario Galeano, el Frente Cumbiero representa una posible renovación de la cumbia en Colombia. La importancia del proceso tiene que ver, desde luego, con construir otra mirada a las raíces. Para Galeano, lo esencial en el género es reconocer la profundidad de su mestizaje. “Es la cualidad que le permite estar adaptándose y mutando constantemente, porque se ha reinventado y recreado en muchos países”, afirma.

El Frente Cumbiero conserva el ritmo como un elemento fundamental. “Lo universal de la cumbia también se debe a que tiene un ritmo muy claro a la hora del baile: en los tiempos fuertes la gente sabe dónde tiene que poner el pie”, añade. Ese vaivén transparente, esa permanente invitación al baile, parecen conservarse en todas las derivaciones y subgéneros: desde la cumbia villera a la cumbia mexicana, desde las formas raizales hasta la experimentación electrónica.

Y, por supuesto, en una composición como Pitchito, que pertenece al lado A del vinilo que el Frente Cumbiero publicó el año pasado con el sello neoyorquino Names You Can Trust.

“Me he sentido siempre al margen de las vertientes comerciales”, confiesa Galeano, quien tuvo curiosidad por la cumbia desde sus años de estudiante . Desde el género, dice , “nos hemos acercado mucho al jazz, a la música contemporánea, a la música improvisada”.

Pinta tu millo, tu aldea sonora, y serás universal, se diría. Pinta, de cualquier modo, tu melodía. La melodía, acaso el otro elemento central de la cumbia (de cualquier cumbia). Incluida, claro, la del Frente Cumbiero. Que dos compositores hagan parte del grupo (Galeano y un músico inclasificable como Éblis Álvarez, capaz de trazar puentes entre el Binomio de Oro y Karlheinz Stockhausen) es ya una señal. “Me interesa muchísimo lo melódico. Ahí es donde está el código verdaderamente colombiano”, sostiene. “Lo melódico —agrega— sí es una mediación muy fuerte: ahí está el secreto”.

“Me apasiona increíblemente lo que ha pasado en Argentina, México y Perú”, afirma. “Lo considero como una bendición: mientras allá estaban experimentando con esas cosas, aquí no”. Analizando los casos en el continente, Galeano se remite a una deuda histórica, profundamente cultural, de los músicos del país (y acaso del país mismo) con un género que ha dado tanto.

Al lado de grupos como Systema Solar y Bomba Estéreo, el Frente Cumbiero busca saldar esa deuda. “Nosotros arrancamos un proceso que todavía tiene muy buen tiempo para seguir desarrollándose, pero sí falta más gente que empiece a hacer cosas ”, señala. La paradoja es rampante: “El de la cumbia es un movimiento global fuerte donde los colombianos somos poquitos”.

En ese sentido, la grabación del Frente junto a Mad Professor, uno de los pioneros del Dub jamaiquino, es un notable punto de referencia: desde Colombia empezamos a tocar una cumbia que suena a siglo XXI.

Por Manuel Dueñas Peluffo

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.