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El encuentro casual bastó para que los dos grandes del Boom Latinoamericano firmaran la carta de nacimiento de una intensa amistad, que prometía no sólo ser incalculablemente provechosa para las letras, sino además durar para siempre.
Sin embargo, un puño, uno que le propinó Vargas Llosa al escritor colombiano daría fin al idilio después de nueve años. Un agravio que aún sigue siendo un gran misterio —debido al pacto de silencio que hasta ahora ambos han cumplido— y que se convirtió en la obsesión de dos especialistas en literatura y filología hispanoamericana que consignaron detalles y cartas inéditas en el libro De Gabo a Mario.
Ana Gallego y Ángel Esteban cuentan en su libro, estrenado este martes pasado en Madrid, cómo la relación entre García Márquez y Vargas Llosa tuvo su primer altercado en 1971, a raíz del encarcelamiento del poeta cubano Heberto Padilla.
Esteban recuerda en sus páginas cómo Vargas Llosa fue “el primero” en acercarse a la Revolución Cubana mientras que García Márquez se mantenía distante. Sin embargo, cómo tras el Caso Padilla, la mayoría de creadores se distanciaron de Cuba, y Gabo se mantuvo fiel a los mandatos de La Habana al punto que todavía hoy mantiene su adhesión”.