El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Un musical de malvada genialidad

‘Sweeney Todd, brutal barbero de la calle Fleet’ llega con su implacable navaja al Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.

Daniela Franco García

07 de junio de 2012 - 06:16 p. m.
PUBLICIDAD

Muchos dicen que la vida no es lineal, es musical, y en ello se convirtió la historia que el Teatro Nacional Sucre de Quito, en manos de Lucía Patiño, pone ante los sentidos de los que se atrevan a deleitarse con Sweeney Todd, la historia de un barbero degollador de impacto y dinamismo alejado de lo convencional.

Cuenta la leyenda, de esas que abundan en cada esquina, que en el siglo XIX existió en Londres un barbero que degollaba a sus clientes. La calle Fleet fue testigo de sus crímenes, al igual que su amiga y cómplice, una pastelera poco agraciada del lugar.

Así mismo se dice que la historia del barbero terminó en 1802 cuando sus macabros crímenes fueron descubiertos. De él sólo se supo que terminó ahorcado bajo la sombra, sin muchos que lo lloraran, con pocos lamentos para esos días en que la localidad de Tyburn, cercana a la capital inglesa, pudo vivir de nuevo en calma.

Read more!

Esta leyenda macabra, con los matices para convertirse en una de esas historias transmitidas de boca en boca, llegó a los escenarios años atrás, y como es de esperar con aquellas narraciones de naturaleza frívola, la versión fue un éxito.

El dramaturgo George Didben no dudó un segundo en adaptarla y llevarla a los escenarios británicos, con lo que se convirtió en un referente del género sangriento para el siglo XIX.

Los días permitieron que la obra tomara vida de nuevo, siendo reescrita a finales de 1960 por Christopher Bond para luego llegar a las manos del músico y letrista estadounidense Stephen Sondheim, quien llevó Sweeney Todd a los escenarios de Broadway.

Luces, maquillaje, grabados del siglo XIX, vestidos al estilo británico de la época y una plataforma giratoria que genera un puente a cada escena, donde se pasa de un horno a una calle de Londres o la barbería de la calle Fleet, hacen parte de la obra que trae el Teatro Nacional Sucre de Quito a Bogotá.

Lucía Patiño o Chía, como prefiere que la llamen, es la directora del musical y hace parte de la unión que se convirtió, como ella indica, en “una hermandad entre el Teatro Sucre de Quito y el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo”, lugar donde la sombría pero entretenida obra podrá ser apreciada.

“Una pieza magnífica y macabra, centrada en la fragilidad humana que lleva a hacer cosas que a veces no se creerían posibles. Todo ello, enmarcado en la corrupción del poder y la seducción de la muerte en sí” señala Patiño.

No ad for you

Hoy, este barbero llega con su afilada navaja, con sed de venganza, tras ser condenado injustamente al exilio, para dar muerte a los causantes de su desgracia, cuyos cuerpos terminarán escondidos en las empanadas de carne que prepara su cómplice y que irónicamente tienen un sabor único. Sin duda, una trama de oscuro ingenio.

Sweeney Todd. Viernes 8 y sabado 9 de junio 8p.m. Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Avenida Calle 170 No. 67-51 - San JosÉ de Bavaria . Informes y boletería: 593 6300 y www.tuboleta.com.

Por Daniela Franco García

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.