Le gustan las palabras que tienen una ‘z’ intermedia. Para él esos vocablos poseen una falsa elegancia que lo seducen. ‘Orzuelo’ y ‘lapislázuli’ siempre le han llamado la atención. Lo contrario sucede con ‘optimizar’ y demás expresiones que hacen parte de la jerga empresarial y que se convierten en muletillas en aquellos textos relacionados con la comunicación gerencial.
Esa pasión confesa por la ‘z’ influyó en el momento de escoger el nombre de la más reciente novela del escritor colombiano Andrés Burgos. Se llama Mudanza y es un relato urbano, aunque también puede ser un escrito de interiores, de puertas para adentro, porque incluye comentarios habituales en una sala o en una habitación.
En su propuesta literaria el autor descifra lo que hay detrás de la sobrevivencia de los inmigrantes. Para ellos, no todo se resuelve con la fórmula para conseguir un trabajo o la manera legal de obtener los papeles. Burgos, en su trabajo investigativo, encontró miles de casos en los que el individuo termina sin nacionalidad, no se siente foráneo pero tampoco cree estar en un lugar propio porque se añora un país que cambió y se tiene un imaginario de una nación que, posiblemente, ya no existe.
“Hace muchos años quería plantear en una novela esa extraña relación que tenemos los seres humanos con los lugares que habitamos porque nosotros llenamos de vida esos sitios y los volvemos muy parecidos a lo que somos. Odiamos y amamos los objetos y muchas veces tenemos relaciones más fuertes con las cosas que con los seres humanos”, opina el escritor nacido en Medellín que vivió en carne propia esa extraña condición de inmigrante en los Estados Unidos y allí pudo corroborar que la soledad es la única compañera.
Para Andrés Burgos encontrar el tono narrativo de Mudanza fue lento, no fue caótico como un trasteo, pero sí representó un ritmo particular. Lo más curioso es que mientras el escritor trataba de adaptarse a un nuevo hogar físico, logró concentrar su inspiración para gestar esta nueva novela.
“Con este escrito pasó algo extraño porque con él yo también me mudé en la medida en que siempre había manejado temáticas muy masculinas, con mucha testosterona, y con esta novela opté por tener una mirada un poco más femenina”, dice este personaje que además de su carrera literaria también se ha consolidado como guionista de televisión y cine.
Hay dos elementos constantes en los textos de Andrés Burgos. En sus novelas Manual de pelea y Nunca en cines y en su libro de cuentos La gente casi siempre, el común denominador es el manejo del humor y la irreverencia. Con esta característica y con su negativa de abordar temáticas coyunturales, como el narcotráfico y la parapolítica, este literato por convicción espera convertirse en un escritor de la ‘a’ a la ‘z’.
Lanzamiento: Restaurante bar En Obra (Carrera 4 A N° 26A-37. La Macarena) a las 7:30 p.m.