La voz de arrullo de Totó al ritmo de las tamboras mece a los personajes que viajan camino abajo en busca de nuevas tierras. Ahí sobre la marcha nace el primogénito de José Arcadio y Úrsula, donde acaba el peregrinaje, y todo por culpa del fantasma de Prudencio Aguilar, que después de muerto siguió asustando a los recién casados hasta que decidieron irse del pueblo que daba la cara al mar.
En el cuerpo de Laura García y en el de Félix Antequera laten los personajes que hace más de cuarenta años creó Gabriel García Márquez con su máquina de escribir y su infinito talento. La Casa, posible título para Cien años de soledad, es la adaptación que hicieron Esteban García, hijo de Eligio García Márquez, y el director ruso David Gurji de la inagotable historia de los Buendía Iguarán y su centenar de personajes.
Todo nació hace más de cuatro años cuando en un grupo de teatro en Londres se encontraron Gurji y García. Ambos tenían el sueño de encarnar los mitos de Macondo y llevarlos a un escenario. Por encima de todos los trámites literarios, el gran tío escritor cedió a estos Melquíades del teatro los derechos de su magna novela y desde entonces se ha trabajado una y otra vez sobre esta obra que tiene las propiedades de los elementos de la alquimia. En ésta, su tercera versión, refleja un gran cambio en el elenco, en las escenas escogidas para la obra y sobre todo en la textura dramática que está más consolidada.
Así, el montaje de Gurji que se presenta por tercera vez en Bogotá ha cambiado en más de un cincuenta por ciento, siempre dentro de la historia de la primera generación de los Buendía. De su elenco inicial, del que era parte el fallecido actor Blas Jaramillo, solo quedan Laura García, Esteban y Carmenza Gómez. A éstos se les sumó Gustavo Angarita, que encarna al gitano alquimista, y Félix Antequera, quien interpreta al primer José Arcadio.
Ahora también está con ellos la magistral Totó la Momposina bajo la dirección musical de Teto Ocampo y la música original de Carlos Rengifo. El trabajo de video de Álvaro Moreno Hoffman es otro elemento nuevo en el montaje que aporta a la historia y la enmarca sin agredirla.
La obra, que estará en temporada hasta el 25 de abril en el Teatro de Bellas Artes, es la única versión teatral aprobada por el autor del libro y seguramente la que mejor respeta una historia que pertenece no sólo a la literatura y cultura latinoamericana, sino que viaja por el imaginario colectivo hasta llegar a la Rusia que Gurji dejó hace más de diez años con el sueño que hoy hace realidad: llevar al teatro los personajes de Cien años de soledad.
Teatro de Bellas artes Carrera 68 N° 90-88. Jueves a sábados 8:00 p.m. Precios: $40.000, $30.000 y $20.000.