En septiembre de 1998 el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, y el gobernante ruso, Boris Yeltsin, firmaron un memorando en el cual acordaban “fomentar la investigación académica en los campos de la cultura… y el desarrollo de intercambios culturales para promover una mejor comprensión de la cultura de cada uno, particularmente a través de [la] organización de representaciones teatrales y exposiciones de arte”. Pero la guerra que desde febrero está vigente en Ucrania ahora impide la colaboración cultural entre ambos países.
Esta decisión fue tomada en mayo y de acuerdo con el medio The Art Newspaper, en un artículo escrito por Sophia Kishkovsky, esto cierra “la puerta al intercambio cultural en un movimiento que lleva a ambos países a la era de la Guerra Fría que duró hasta el colapso de la Unión Soviética en 1991″ y la embajada estadounidense fue informada de este cambio el 1 de junio.
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Desde el inicio de la guerra, a nivel mundial Rusia vio como en el mundo occidental le cerraban las puertas a sus muestras culturales. Artistas como la cantante lírica rusa Anna Netrebko cancelaron conciertos, ferias de arte cancelaron la participación de artistas rusos, museos devolvieron colecciones a su tierra madre y, por su parte, Rusia pedía de vuelta obras en préstamo a diferentes instituciones.
“Las acciones de los estadounidenses [para ‘cancelar’ la cultura rusa] han llevado al hecho de que una mayor preservación de este memorándum simplemente no tiene sentido”, dijo la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Maria Zakharova, en una conferencia de prensa. En marzo, de acuerdo con Kishkovsky, medios rusos reportaron que el Ministerio de Cultura ruso había ordenado detener los préstamos a diferentes países hasta nuevo aviso y que en 2023 resumirían los préstamos a países amigos de Rusia.
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Con la creciente tensión entre Rusia y Estados Unidos, a raíz de la guerra, declaraciones por parte de ambos estados, de acuerdo con Kishkovsky, dejan ver una imposibilidad para reanudar esta relación cultural que ya era frágil antes de que comenzara la invasión. Desde el 2010 esta relación se tornó hostil cuando a partir de un reclamo estadounidense sobre una colección literaria que el ejército rojo tomó durante la Segunda Guerra Mundial, Rusia decidió no volver a realizar préstamos de piezas de museos al país americano por temor a que sean confiscadas en Estados Unidos.
“No ha habido ningún intercambio de obras de arte entre Rusia y las instituciones estadounidenses durante al menos diez años, porque el Ministerio de Cultura de Rusia ya no reconoce la inmunidad de EE.UU. contra la incautación”, le dijo Gary Tinterow, director del Museo de Bellas Artes de Houston a The Art Newspaper.
Sin embargo, las instituciones en Estados Unidos que más han sufrido por la hostilidad entre países son aquellas que se especializan en arte ruso. Pero, a pesar de la situación algunas organizaciones no gubernamentales aún esperan que mejore la situación.