Vendedoras (Crónica)

Es ágil y resuelta, se mueve precisa por entre los carros. Su punto base está al pie del semáforo, donde tiene una canasta repleta de solteritas y obleas. Lleva una gorra con una visera enorme, tenis, va liviana.

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José Hoyos
19 de septiembre de 2019 - 10:09 p. m.
Vendedoras de rosquillas, una obra de Manuel Wessel de Guimbarda. / Cortesía
Vendedoras de rosquillas, una obra de Manuel Wessel de Guimbarda. / Cortesía

Cuando camina rápido le salta un bolsito que lleva atado a la cintura donde mete la plata. No parece haber toreado antes la calle, pero tiene talento. A veces pone cara de susto cuando el semáforo pasa a verde y la apura el pito de los carros. Pero se sobrepone, entrega fugaz la devuelta y pasa a la siguiente maniobra. La esquina donde trabaja es apeñuscada, apremiante, el agrio y rudo centro de ciudad. En días soleados no hay sombra. Parece tener edad de abuela reciente o de madre veterana, aunque conserva ese porte de leona que en la...

Por José Hoyos

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