El Magazín Cultural

Publicidad
13 Jun 2020 - 12:00 a. m.

Versos de dolor

Joaquín García Borrero encontró en la poesía el nicho para sus pasiones. Sus poemas no son más que el canto al dolor intrínseco en la vida del ser humano.

María José Noriega Ramírez

Joaquín García Borrero, poeta huilense. Algos, traduce dolor en griego, es el título de su poemario.
Joaquín García Borrero, poeta huilense. Algos, traduce dolor en griego, es el título de su poemario.
Foto: María José Noriega Ramírez

Amarilla, incluso rota, luce la portada de Algos, un poemario escrito por Joaquín García Borrero hace más de ochenta años. Las ruinas de San Agustín y los cactus del Desierto de la Tatacoa, en el Huila, están grabados en ella. Esta es el abrebocas de los versos que exaltan la belleza natural del departamento, pero también los sentimientos más profundos y desgarradores de un ser humano: amor, desamor, rebeldía.

García Borrero fue ingeniero, sociólogo, historiador y político. También escritor y poeta. Sus versos son reflejo de un alma melancólica y adolorida, pero a la vez llena de esperanza y amor. La tierra huilense, con los contrastes de sus paisajes, fue el escenario en el que su pluma desnudó sus más íntimas emociones. “Con sentimiento que brota de lo más entrañoso del alma canta al amor y al dolor, a las ilusiones y a las esperanzas, a la vida que empieza y retoza en la cuna, a todo cuanto puede exaltar las almas”, escribió Julián Motta Salas, miembro de la Academia de la Lengua de la época.

Los poemas de amor y desamor ocupan varias páginas del libro. Las ganas empedernidas de enamorarse y el sufrimiento por la indiferencia de una mujer son sentimientos transversales a sus versos.

Si con la flor de tu boca

que es como rosa de mayo,

y si por los tres lunares

que tienes sobre los labios,

me dijeras que me amas

y me juraras, no en vano

yo consolara mis penas,

yo sacudiera mi agravio...

Pero tú,- dichoso sueño

que soñé para mis manos-

no sabes lo que es tristeza

ni conoces lo que es llanto.

Le sugerimos leer Las expresiones artísticas no se detienen

Motta Salas recuerda a García Borrero recitando estrofas en medio de los pasillos de la universidad y atribuye la sensibilidad del escritor “a ser hijo de una tierra esplendorosa, de soleadas llanuras cruzadas por ríos de aguas cristalinas”. Esa misma tierra que el poeta huilense recorrió, grabó en su mente y usó como inspiración.

Quienes conocieron al escritor cuentan que era una persona que disfrutaba más de tertulias con tinto en mano, en el Café Real de Neiva, que de eventos sociales en El Club Social de la ciudad. Tenía alma campesina y recorrió el departamento cuantas veces pudo. De ahí, que repudiara la injusticia social y que sus versos apoyaran el espíritu rebelde.

Y dijo Bakunin:

al florecer la planta,

muchas veces enferma, se marchita y se muere;

mas, no importa, que pase si el destino lo quiere:

la savia siempre sube, la savia no se estanca.

Así también los pueblos. La rebeldía espanta

a los ojos enfermos porque la luz los hiere;

pero ella hace justicia, y aunque el dolor impere...

por la sangre vertida la humanidad es santa!

No tiene, acaso, el pobre, derecho de la vida?

el pájaro en su nido, la fiera en su guarida

y aquel, maldito siempre, sin pan y sin sosiego!...

Oh! nobles sin entrañas!-el sol es vuestro alerta;

la plebe ya no duerme, la plebe está despierta,

y vengará su culpa con la sangre y el fuego!

Leer Algos es adentrarse en el alma y los sentimientos de Joaquín García Borrero. Estas páginas, aunque son una antigüedad, casi una reliquia, aun no son prescindibles. Jamás lo serán. El amor, desamor y la injusticia social son intrínsecos a la condición humana. Algos, así traduce dolor en griego, está presente en la vida de todos.

Lo invitamos a que escuche el capítulo 12 de Yo Confieso

Síguenos en Google Noticias

 

Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.
Aceptar