El Magazín Cultural

23 Feb 2019 - 6:24 a. m.

Vice y la ignorancia de las audiencias

Aclamada por sus actuaciones, pero criticada por su narración. Vice de Adam McKay reflexiona sobre la ceguera de las audiencias frente a la cruda historia de uno de los hombres más poderosos de la historia: el vicepresidente Dick Cheney.

Camilo Gómez / @camilogomez8

El vicepresidente Dick Cheney (izquierda) junto al presidente estadounidense George W. Bush (derecha). / Crédito Flickr Archivos Nacionales Estados Unidos
El vicepresidente Dick Cheney (izquierda) junto al presidente estadounidense George W. Bush (derecha). / Crédito Flickr Archivos Nacionales Estados Unidos

El director de Vice, Adam McKay, ha creado la cinta más incómoda para los políticos estadounidenses desde Nixon y otros filmes de Oliver Stone y Michael Moore. Él mismo lo reconoce. Le sugirió a su madre, una ferviente seguidora de Donald Trump, que no la viera. “A ella no le gusta la violencia o las maldiciones, y hay muchas cosas molestas en esta película”, dice McKay. Pero más allá de las escenas de acción y los improperios, ¿Qué fue Vice? ¿Una comedia? ¿Un drama? ¿Una mezcla de los dos y a la vez ninguno de ellos? Más que una película, la creación de McKay es un discurso político. O muchos, en lo posible. Que más que la historia de un gobernante quiso mostrar la ceguera de un pueblo. Aunque por momentos perdió el rumbo de sus intenciones narrativas.

A primera vista, Vice es una película biográfica sobre el vicepresidente estadounidense Dick Cheney, quien fue la mano derecha de George W. Bush entre 2001 y 2009 y el verdadero rostro del poder en Estados Unidos. Es el primer filme de Hollywood sobre una figura política significativa del siglo XXI. Pero desde el primer diálogo en pantalla, el director se excusa de cualquier falla en su historia echándole la culpa al secretismo con el que el protagonista de esta ha conducido toda su vida. “Esta es una historia real. Aunque muchos diálogos fueron reconstruidos porque Cheney es un bastardo reservado”, reconoce. Tal vez por ello se tomó tanta libertad en algunas escenas. Pero no se trata de que Vice tenga la responsabilidad de enseñarnos algo, sino de que durante todo el filme esa parecía ser su intención.

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