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El teatro negro es un laboratorio en el que se sincronizan espacios, movimientos y colores. Esta coreografía artística potencializa los valores de la caja oscura, un principio originario de la China, país en el que con un poco de inteligencia y mucho de imaginación, un objeto dejó a un lado su condición de cosa para transformarse en un símbolo de la ilusión.
Gracias al principio de la caja negra aplicado a las artes escénicas, la condición plana del escenario adquiere profundidad. A lo alto y lo largo, se suma ahora la tercera dimensión, lo que se traduce de inmediato en el factor sorpresa para los espectadores de este estilo denominado teatro negro. En esta propuesta artística, la oscuridad es la cómplice perfecta porque permite que actores vestidos de negro, y por lo tanto invisibles a los ojos de los asistentes, asuman roles protagónicos y le den vida a los objetos imprimiendo movimiento a algunos componentes de la escenografía, que en otras condiciones pasarían inadvertidos o serían simplemente parte del paisaje teatral.
El principio de la caja oscura oriental se arraigó en varios países, uno de ellos fue la antigua Checoslovaquia, a donde llegó a mediados del siglo pasado, permitiendo desde entonces que muchos proyectos escénicos acogieran la oscuridad como elemento vital dentro de sus propuestas. El Teatro Negro de Praga fue una de las compañías surgidas a partir de esta iniciativa, que mezcla el teatro y la pantomima con la magia y la ilusión.
A la cabeza de esta iniciativa siempre ha estado Jirí Srnec, fundador de la compañía en 1961, y quien, por librarse del servicio militar obligatorio, se dedicó al estudio de asignaturas como la escenografía y la dirección de teatro titiritero, en la Escuela de Arte de Praga. Sus primeras obras aficionadas resultaron lo suficientemente aplaudidas como para que Srnec optara por dedicarse de manera profesional al oficio de las tablas.
Desde entonces, más de medio siglo, los efectos especiales caracterizan los montajes del Teatro Negro de Praga, diseñados por Jirí Srnec. De una luna muy luminosa penden columpios, bicicletas sin alas conquistan el cielo, animales aparecen y desaparecen en escena y los objetos adquieren movimientos insospechados. Eso es lo normal en las obras de esta compañía que hoy comanda en el mundo las iniciativas que llevan el rótulo de ‘teatro negro’.
“Yo creé esta compañía y nunca me hubiera podido imaginar que el Teatro Negro de Praga podría ser tan bien recibido y tener tanto éxito. Para mí fue muy significativo que en Edimburgo llegáramos a formar parte de la asociación internacional de arte dramático y que los expertos nos vieran como un concepto y no como un grupo de teatro”, afirmó Jirí Srnec.
La propuesta del Teatro Negro de Praga ya es un fenómeno consolidado en el mundo entero. Más de 160 giras internacionales y su participación en unos 50 festivales de artes escénicas confirman la acogida del colectivo de Srnec, que muchos expertos han catalogado como “el pequeño teatro de grandes milagros”.
Con este principio de la caja negra se han contado historias épicas, cuentos románticos y relatos pertenecientes al teatro clásico, del absurdo y cientos de propuestas infantiles. Hace cuatro años, el Teatro Negro de Praga estuvo en Colombia presentando su montaje Las aventuras de Fausto, un espectáculo en el que se refleja la complejidad del ser humano frente al poder, la riqueza y el amor. La temática, aunque adulta, adquirió gracias a las destrezas de Jirí Srnec y su corte un formato familiar apto para todo tipo de público.
Siguiendo las luces artísticas aportadas por el Teatro Negro de Praga, Misi Producciones y su área Misi Baby Spa Espectáculos para niños crearon Llegar Muy Alto, un espectáculo mágico en el que los asistentes podrán ser testigos de una visita al mundo de los deportes, pero también podrán conocer nuevas propuestas musicales y teatrales de la mano de un elenco que hacen números como el del Balóncesto, en el que los balones a veces flotan y por momentos se transforman en sabrosos instrumentos percutivos.
El montaje Llegar Muy Alto propone también un viaje por el fondo del mar en un submarino amarillo, que es recibido por peces de colores entonados y bailarines, con quienes se recrea un universo desconocido, que guarda secretos gratos y sorpresas incalculables. El montaje cierra con una muestra didáctica de las distintas disciplinas que están en competencia en los Juegos Olímpicos y hace un repaso por aquellos deportes en los que Colombia se ha destacado en los últimos años.
Este libreto, original de Yacko Márquez, cuenta la historia de Benjamín, personificado por su creador, un joven apasionado por los deportes, que sueña con llegar a los Olímpicos; y Sofía (Laura Donado), cuyo máximo deseo es presentarse en una audición para pertenecer a uno de los montajes de Londres y su emblemático West End, en donde se exhiben algunos de los mejores espectáculos de teatro musical en la escena contemporánea.
En la historia, Benjamín decide irse por mar, y durante su viaje lleva de la mano al público a través de un recorrido mágico y muy profundo. Sofía, por su parte, se transporta en tren y por la ventana ve cómo los sombreros, los zapatos y los bastones bailan al compás de diversas melodías. Finalmente, ambos personajes llegan cada a su destino final, Londres, y allí se conocen. Juntos optan por recorrer la ciudad.
En una de las estaciones finales del viaje, Benjamín y Sofía asisten al tradicional cambio de guardia y por tratar de verlo más de cerca, entran sin permiso en el Palacio donde se encuentra de frente con la Reina Isabel II. Superan ese impase pero la multitud en las ceremonias de los Juegos Olímpicos los obliga a separarse y deben enfrentar muchas situaciones para reencontrarse. Después de lograrlo se ponen nuevamente una cita, algunos años más tarde, en el Mundial de Fútbol, en Brasil. La historia queda abierta y tal vez el destino los logre reunir porque cuentan con el respaldo de la mágica caja negra.
‘Llegar muy alto’, en el Colsubsidio
El montaje ‘Llegar muy alto’ tiene once canciones originales compuestas por María Isabel Murillo, Misi, y arreglos orquestales a cargo de Moisés Herrera y Santiago Deluchi. Las coreografías del espectáculo son de Rubén Montoya, mientras que el diseño de vestuario es de Juliana Reyes. El manejo de luces es responsabilidad de Humberto Hernández, quien hace que este espectáculo sea una experiencia mágica, cantada y bailada en la que participa un elenco actoral compuesto por 18 talentosos jóvenes, todos ellos bajo la dirección escénica de Yacko Márquez y la producción de Felipe Salazar.
Este espectáculo estará en temporada en el Teatro Colsubsidio Roberto Arias Pérez, calle 26 Nº 25-40, los días 9, 10 y 11 de agosto, a las 8:00 p.m. Información y boletería: 593 6300 y www.tuboleta.com.