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Emilio Sagi conoció a su tío Luis Sagi Vela mientras cantaba Los molinos de viento, del maestro Pablo Luna (1879-1942). Luis Sagi Vela pisaba fuerte el escenario y Emilio Sagi, de seis años, lo observaba desde una de las butacas del auditorio del Teatro Campoamor, en la Ciudad de Oviedo (España).
Nunca se había visto, pero el impacto fue tan grande que el hecho de pertenecer a la misma familia quedó en segundo plano. Lo más importante fue que a partir de ese momento la cabeza del sobrino empezó a funcionar de otra manera y la materia gris se transformó en material disponible para la creación artística.
“Lo que tengo yo es una gran responsabilidad al portar este apellido. También creo que obtuve un bagaje familiar que me ha ayudado mucho. Nunca pensé que me iba a dedicar a esto, pero el ámbito cultural me persiguió y me alcanzó. Estoy orgulloso de ser parte de esta saga en la que figuran Luis Sagi Vella, mi tío, y Emilio Sagi Barba, mi abuelo”, cuenta el hoy consagrado director escénico Emilio Sagi, quien debutó con La Traviata, de Giuseppe Verdi (1813-1901) en 1982.
Desde ese entonces nunca ha vuelto a montar esta obra cumbre del compositor italiano y, aunque asumiría gustoso el reto de reinventarse, le toca superarse cada día con lo que le llega a las manos. Por eso su relación con la zarzuela La del manojo de rosas, una creación de Pablo Sorozábal con letra de Anselmo C. Carreño y Francisco Ramos de Castro, ha sido tan fructífera.
“Esta pieza la estrené yo en el año 89 en el Teatro de la Zarzuela y llevo más de 25 años exhibiéndola con éxito en todas partes. Esta puesta en escena va directo al corazón y así ha sido desde que la presentó por primera vez mi tío por encargo de mi abuelo en 1934, cuando la zarzuela abordaba problemáticas sociales justo antes de la Guerra Civil Española”, dice Emilio Sagi, quien se formó en filosofía y letras y se especializó en la rama de la filología inglesa y norteamericana.
La lectura en varios idiomas, la exigencia de pertenecer a una familia que porta el estandarte de la cultura como un estilo de vida y la posibilidad de dirigir óperas, musicales, zarzuelas y operetas le han otorgado a Sagi el criterio suficiente para establecer las diferencias entre un montaje certero y una puesta en escena en la que prima el factor económico.
“La creencia de que la zarzuela es un género menor parte de la nomenclatura que la incluye como un género chico. Se les llamaba así por su corta duración, pero en la historia ha sido tan importante como la ópera. Lo que es necesario hacer es darle calidad y buscar la excelencia. En España, durante algunos años la zarzuela fue la gran damnificada, porque no había presupuesto y se tenían muchas limitaciones creativas. Ahora las cosas han cambiado y tenemos grandes montajes en todos los ámbitos”, asegura sin titubeos el director escénico.
Después de estar al frente de La del manojo de rosas, Emilio Sagi debe cumplir una agenda extensa dentro de la que se destacan óperas, zarzuelas y musicales. Su intención es transformarle el mundo a quien observa su trabajo y dejar huella.
Hasta el domingo 29 de noviembre. Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, calle 170 Nº 67-51 (Bogotá). Información y boletería: www.primerafila.com.co.