Duque y la tesis del embarazo adolescente: bajar el tiempo ocioso

El candidato del uribismo aseguró que las jóvenes necesitaban trabajo y emprendimiento para que “el tiempo ocioso no las afecte”. Sin embargo, expertos creen que esta problemática necesita de un solución multidimensional.

El pasado jueves los candidatos a la Presidencia asistieron al primer debate nacional por RCN Televisión. Gustavo Torrijos-El Espectador

La polémica respuesta del candidato del Centro Democrático, Iván Duque, sobre cómo va enfrentar la problemática del embarazo adolescente pasó de agache para sus rivales durante el debate presidencial que realizó RCN TV, sin embargo, en redes se la han dedicado por respuesta.

“Colombia ocupa el séptimo puesto en embarazo adolescente en América Latina ¿Cómo piensa resolver este grave problema?”, se le preguntó al candidato del uribismo. A lo que contestó Duque: “Familia y colegio tienen que trabajar de la mano para dar una formación sexual y reproductiva donde haya un sentido de responsabilidad. Y eso es muy importante en la sociedad colombiana. Adicionalmente hay que ofrecerles a esas niñas, desde edad temprana, oportunidades de empleo, oportunidades de emprendimiento, oportunidades de destrezas. Eso también ayuda a generar una cultura de responsabilidad y prevención para que el tiempo ocioso no las afecte”.

 

En principio, ninguno de sus adversarios reaccionó a la respuesta del uribismo, mientras que en las redes sociales se le cuestionaba acusándolo de machista, por asumir que el embarazo adolescente es una problemática de las mujeres; y porque la solución que planteaba, implicaría infringir las normas que establecen que los menores de edad no pueden trabajar, pues es considerado explotación infantil, por el código penal colombiano.

Terminado el debate, y por el movimiento en redes sociales, el exalcalde Gustavo Petro cayó en la cuenta de lo que había expresado Duque y trinó: “Un verdadero insulto a la mujer el proponer que la mejor manera se impedir el embarazo adolescente es hacer que las niñas trabajen @IvanDuque Las niñas tienen derecho a la educación superior. Es la posibilidad de una vida profesional la que las aparta del embarazo adolescente”. Pero más allá de la campaña electoral la problemática tiene varias dimensiones desde la perspectiva de la política pública, y por años ha sido uno de los temas de debate académico y científico.

Para Marta Elena Royo, directora ejecutiva de Profamilia, la principal organización en promoción del respeto y el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, el embarazo adolescente es una problemática en la que influyen varios factores, como la condición educativa, social, económica y cultural. Pero a la vez, tiene una clara tendencia: la mayor cantidad de casos se presentan en mujeres con distintos factores de vulnerabilidad. Algunas cifras sobre el tema: 9 de cada 10 mujeres que han estado embarcadas entre los 13 y los 19 abandonaron sus estudios; y el 62.6% son pobres o muy pobres.

 “El tema es importante porque en Colombia llevamos mucho tiempo hablando de los embarazos adolescentes. Hace unos años se tenía una tasa mayor a la que hay hoy. Y es necesario hacer una claridad: no es un solo factor el que lo produce está problemática, ni existe sola solución para enfrentarlo. Necesitamos tener una comprensión más profunda de la problemática, para plantear una política de prevención multidimensional. La tasa hoy en Colombia es 17.4 menores embarcadas por cada cien mil habitantes. Niñas entre 15 y 19 años de edad, y cuanto mayor sea su condición de vulnerabilidad, mayor es el índice de embarazos adolescentes”. explicó Royo.

Y es que, para esta académica, es claro que aunque la tasa nacional ha disminuido en los últimos años, existen regiones, en general en zonas rurales, donde las tasas son dramáticas: como en Vaupés o Chocó, donde los índices pueden superar el 50%. “Se ha hecho un gran esfuerzo, pero hay que ser muy serios, porque es una problemática muy preocupante que haya niñas teniendo niños.  Hay que ver que los múltiples factores que lo generan, y no simplemente es un asunto de tiempo ocioso”, agregó Royo.

Según las cifras estudiadas por Royo las mayores tasas de embarazos adolescentes coinciden con los sectores sociales más pobres, pero también incide el lugar de residencia, las regiones donde habitan, porque por ejemplo en Bogotá, hay diferencias de la problemática según localidades, la étnia o la cultura a la que pertenezcan. No es lo mismo lo que pasa en el Pacífico que en Antioquia. El factor de migración, que incluye el fenómeno del desplazamiento forzado, agrava el problema, pues las niñas pierden conexión con los servicios básicos de salud. Al trasladarse de lugar de residencia quedan descolgados del sistema.

"Indudablemente es un fenómeno resultado del conflicto armado que ha sufrido Colombia.Hemos identificado que la violencia sexual asociada a las zonas de conflicto incide en el aumento de los embarazos adolescentes. Es cierto que a mayor nivel de escolaridad, menor índice de embarazos. Así que la asistencia escolar también es importante: el que los adolescentes efectivamente tengan un proyecto de vida, ayuda a enfrentar esta problemática. Y en este tema la educación superior en una herramienta importante, porque le ayuda a ver a las mujeres que pueden tener un futuro distinto al de ser madres”, añadió.

Y puntualizó Royo: “También es importante mencionar que cualquier acercamiento debe ser multidimensional, la familia, los valores, no podemos olvidar que los jóvenes se mueven en los espacios escolares, y allí se necesita una educación sexual y reductiva, que no puede ser sólo un acercamiento desde lo biológico, sino que tiene que ser un programa que desarrollo del ser. Los riesgos, que no son solo de embarazos, sino también de abuso sexual. Más que el trabajo se necesitan actividades lúdicas, el deporte, no es por tenerlos ocupados sino para que tenga espacios que les den sentido a sus vidas, y una ilusión de futuro.