Estas son las familias dueñas del poder político en las regiones de Colombia

Es la radiografía del poder político en el Valle del Cauca, Santander, Pacífico y el Atlántico colombiano. 

Son cuatro familias las que concentran y se heredan el poder político en las principales regiones de ColombiaEl Espectador presenta un mapa de los caciques electorales, sus herederos y las fichas con las que, para las elecciones legislativas de este fin de semana, pretenden seguir mandando en las regiones. Es la radiografía del poder político en el Valle del Cauca, SantanderPacífico y el Atlántico colombiano. 

El clan de Dilian Francisca Toro en el Valle

Dilian Francisca Toro es sinónimo de éxito electoral. Su nombre ha figurado entre los de los congresistas más votados del país y también en los comicios para la gobernación del Valle, incluso figuró en algunos abanicos de precandidatos presidenciales, promovida por entusiastas que creían que su liderazgo en el Partido de la U y en el suroccidente del país legitimaban una aspiración de ese calibre. Ella sin embargo ha sabido jugar bien y escala posiciones lenta pero segura a nivel nacional. Fue uribista y ahora es santista.

Paralelo a su éxito electoral el nombre de Dilian Francisca ha sido asociado con escándalos y procesos judiciales que incluso la llevaron a detención en el Centro de Estudios Superiores de la Policía, en 212, como consecuencia de una investigación por lavado de activos. En 2013, sin embargo, recuperó su libertad justo en momentos en los que se definían las alianzas para las elecciones presidenciales de 2014 (que permitieron la reelección de Juan Manuel Santos), campaña en la cual algunos candidatos iban a buscarla en procura de su apoyo electoral, pero se esmeraban por no salir con ella en fotografías públicas debido a sus líos judiciales.

La siguiente es la radiografía de la familia y las alianzas políticas de Toro.

Los tentáculos de Martínez Sinisterra en el Pacífico

Juan Carlos Martínez Sinisterra pasó de humilde comerciante en el pacífico colombiano a poderoso congresista y luego a condenado por nexos con grupos paramilitares todo eso en apenas una década. Oriundo de Timbiquí (Cauca) y graduado de administrador inició su aventura política en 1997 cuando resultó elegido como diputado del Valle y en 2002 saltó al Congreso de la República al cual fue reelegido en 2006.

Todo estaba dado para que su carrera política siguiera creciendo pero lo que comenzó como un rumor sobre su vinculación y pactos con grupos de autodefensa  terminó en una condena a siete años y seis meses de prisión por asociación con el grupo paramilitar de alias HH, quien no solo lo promovió como candidato al Congreso sino que se benefició de su presencia en el Legislativo.

El padrino político de Martínez fue Carlos Herney Abadía, condenado por el Proceso 8.000 (el escándalo judicial por la filtración de dineros del narcotráfico a la campaña presidencial de Ernesto Samper) y sus sucesores son Daniel Garcés Carabalí (sobrino) y William Rodríguez Cabal (ahijado político).

El poder de los Char en Atlántico

Su patriarca es el exsenador Fuad Char, quien desde la costa norte del país logró consolidar un emporio que cuenta con más de diez empresas entre las que se destacan Supertiendas Olímpica (es una de las cadenas de supermercados y droguerías más grandes del país), la cadena radial Olímpica (que transmite en las 17 ciudades más grandes del país), y el equipo de fútbol Junior de Barranquilla, el más popular del caribe colombiano y uno de los de mayor hinchada en el país.

La fuerza económica de Char y su habilidad para moverse en la política hicieron que su poder se consolidara especialmente desde finales de los años 80, razón por la cual no solo pudo nombrar a sus familiares como sucesores de lo que se transformaría en el influyente clan, sino que se convirtió en el aliado ideal para movimientos políticos nacidos en el centro del país que necesitaran consolidar apoyo en el Caribe, como ocurrió con Cambio Radical.

El escaño que en el Senado tenía Fuad Char es ahora de su hijo Arturo, mientras que Alejandro, otro de sus vástagos, es alcalde de Barranquilla. Paralelamente otros miembros de la familia y aliados de su grupo político son destacados empresarios en sectores como la construcción.

Algunos de ellos, como los hermanos Miguel y Manuel Nule, terminaron en líos con la justicia como consecuencia de sus escándalos de corrupción para la contratación de obras de infraestructura vial en Bogotá.

Las movidas de los Aguilar en Santander 

Históricamente estuvo controlada desde el punto de vista político por los liberales y conservadores y son célebres los relatos acerca de la dimensión que alcanzó la violencia partidista en la región. Incluso fue allí donde tuvieron origen importantes movimientos de reivindicación popular desde los Comuneros que se convirtieron en precursores de la independencia, hasta algunos de izquierda revolucionaria del Siglo XX que terminaron dando vida, por ejemplo, a la guerrilla del Eln.

Sin embargo, el clan de los Aguilar no tiene una vinculación directa con los partidos políticos tradicionales de la región. De hecho, su jefe, Hugo Aguilar es un coronel que se hizo célebre porque fue quien disparó la bala que segó la vida del jefe del Cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria en 1993.

Casi una década después el coronel Aguilar ingresó a la política de la mano del Partido Convergencia Ciudadana, uno de los protagonistas de los escándalos por los nexos entre grupos paramilitares con dirigentes políticos. Aguilar aspiró primero a la alcaldía de Suaita, al concejo de San Gil, fue luego diputado por Santander y alcanzó a ser gobernador de ese departamento.

Fue destituido e inhabilitado por al Procuraduría y luego condenado por la Corte Suprema de Justicia bajo cargos de apoyo a los paramilitares. Con Aguilar preso el liderazgo político del clan fue asumido por su hijo Richard (también investigado por corrupción) y por Mauricio, actual senador investigado por parapolítica.

 

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