Las diferencias que alejan la opción de coaliciones de cara a la Alcaldía de Bogotá

A mes y medio de que se celebren las consultas interpartidistas, van quedando en evidencia dificultades al interior de los bloques políticos. Expertos advierten la necesidad de superar las diferencias y lograr cohesión para tener chances reales de llegar al Palacio Liévano.

Para los analistas, las divisiones que se han acentuado en el pasado han ocasionado que quien resulta elegido como alcalde no llega con un 100 % de respaldo y sufre altos niveles de oposición. Por ello, en búsqueda de mayor legitimidad, el Congreso discute hoy si avala o no la segunda vuelta en la elección del mandatario capitalino.

Mientras los diferentes movimientos políticos que hoy aspiran a quedarse con la Alcaldía de Bogotá siguen midiendo sus fuerzas con miras a consolidar candidatos fuertes, a cerca de mes y medio de que se celebren consultas interpartidistas ya comienzan a notarse diferencias en las eventuales coaliciones que, en lugar de unirlos, parecen distanciarlos. De allí la necesidad de alcanzar consensos, unirse y limar asperezas para no debilitar los bloques. 

La problemática aqueja tanto a la derecha como a la izquierda, así como a los sectores alternativos y de centro: ¿Cuál es el mejor mecanismo para elegir un candidato único que represente los intereses de las distintas corrientes? Si bien en la centro-izquierda parece estar decantado que se la jugarán por una consulta interpartidista, aún no hay nada definido. Entretanto, en la centro-derecha es más confuso el panorama e incluso, hoy quedó al descubierto una primera diferencia que podría generar divisiones. 

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Los protagonistas en este espectro son Ángela Garzón (candidata del Centro Democrático) y Miguel Uribe (quien les apostó a las firmas, pero que ya cuenta con el respaldo del Partido Liberal). Mientras que la actual concejal aboga por una encuesta para elegir al candidato de la coalición, el exsecretario de Gobierno de la administración Peñalosa insiste en una consulta interpartidista.  

Por un lado, según Garzón, la conveniencia de una encuesta no solo se evidencia en sus costos frente a una consulta, que se calcula podría llegar costar al menos $40.000 millones, sino en que mandaría un mensaje de unidad política y austeridad al electorado. “A las consultas frías no les ha ido muy bien en votación, la evidencia muestra que no son exitosas y han implicado muchos recursos para el Estado. La ciudadanía está pidiendo ser cada vez más responsable con los dineros públicos”. 

No obstante, para la concejal lo más negativo de la consulta sería que dejaría por fuera a otro gran contendor afín a la centro-derecha que podría inclinar la balanza. Se trata del exministro de las TIC David Luna quien —aseguró la cabildante— estaría listo para presentar su candidatura y unirse a la coalición. Eso sí, con una condición: que el bloque recurra únicamente a la encuesta como mecanismo de elección. 

“Le hemos dicho insistentemente a Miguel Uribe que no deje a un candidato con fines programáticos por fuera. Le he pedido que nos sentemos a dialogar para llegar a acuerdos y crear las reglas de la encuesta. Una de las cualidades de un gobernante debe ser llegar a acuerdos, más si son personas afines. A través de la encuesta podemos sentarnos a dialogar y si surge otro candidato podremos sentarnos a hablar con él, lo que no queremos es dejar a alguien por fuera”, manifestó Ángela Garzón.  

Aunque Luna le manifestó a El Espectador que entre sus planes no está aspirar al Palacio Liévano, pues se encuentra estudiando fuera del país y regresará hasta junio (a cuatro meses de las elecciones), en la centro-derecha tampoco se puede pasar por alto la eventual candidatura del exsenador Carlos Fernando Galán, quien hoy solo estaría a la espera de que el Consejo de Estado defina la personería jurídica del Nuevo Liberalismo o, en caso contrario, recogerá firmas. 

Por otro lado, Miguel Uribe considera que lo más conveniente, con miras a fortalecer la democracia y la participación, así como generar mayor visibilidad entre los votantes, es la consulta interpartidista. “Estoy convencido de que la consulta es pública y transparente; genera cohesión; le da valor programático a la unión; y, además, visibiliza al candidato. No estoy de acuerdo con la encuesta, porque no es el mecanismo adecuado para una coalición de esta magnitud”, declaró el exfuncionario. 

Para el candidato del movimiento Avancemos, la consulta traería además otro beneficio para consolidar el bloque: que otros candidatos, que aún no se definen y que son políticamente afines, se lancen al agua y formalicen sus candidaturas. “Tenemos la oportunidad de unirnos, de tener reglas claras, de que sea transparente y creo que es un error perder la oportunidad de unirnos en este momento”, agregó. 

¿Y en la centro-izquierda? 

Aunque desde hace meses se adelantan conversaciones entre los sectores de izquierda, centro y movimientos alternativos para llegar a un acuerdo alrededor de una encuesta interpartidista, lo cierto es que aún no hay una postura firme y hoy la atención parece estar centrada en la contienda entre Claudia López y Antonio Navarro, quienes se midieron en una encuesta —cuyos resultados se conocerán el miércoles— para elegir al candidato único de la Alianza Verde.  

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De los diálogos han participado el exviceministro Luis Ernesto Gómez; la exdirectora del Sena María Andrea Nieto; Celio Nieves (el abanderado del Polo Democrático) y los seguidores de la Colombia Humana, del exalcalde Gustavo Petro, que en principio tendrá que elegir entre dos coequiperos: el concejal Hollman Morris y el exsecretario de Integración Jorge Rojas. 

Si bien varios de los candidatos de este espectro le informaron al Consejo Nacional Electoral (CNE) su intención de acogerse a la consulta, hay que tener en cuenta que hasta este viernes 12 de abril hay plazo para que desistan de tal mecanismo o, de lo contrario, se entiende que apostarán por él. 

A este panorama se suman las declaraciones del concejal Hollman Morris (Progresistas) a El Espectador, quien aseguró que es casi un inamovible de su campaña que el metro sea subterráneo, con todo y que candidatos como López o Navarro han dicho que, para no retrasar más la obra, seguirán con el proyecto elevado de Peñalosa, buscando eventuales modificaciones. 

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 “Le doy el beneficio de la duda a Claudia y Antonio, no están lo suficientemente informados sobre la obra. Yo la vengo estudiando hace cuatro años. El subterráneo es casi un inamovible para mí”, señaló el candidato, quien fue avalado por el movimiento Mais.  

¿Cómo solucionar los dilemas? 

Para los expertos, las divergencias y eventuales quiebres al interior de las coaliciones hacen parte del ajetreo político propio de las elecciones. Sin embargo, insisten en que solo a través de las alianzas interpartidistas se conseguirá un chance real de llegar a la Alcaldía. 

De acuerdo con el profesor Jorge Luis Yarce, experto en temas políticos y gubernamentales de la Universidad Central, para no acentuar las divisiones es necesario buscar puntos de unión y no de divergencia. Frente al rifirrafe entre Ángela Garzón y Miguel Uribe opina que, si bien la consulta es el mejor mecanismo para obtener visibilidad, “se debe admitir que implica un problema de costos”, lo que podría enviar un mal mensaje al electorado.  

El profesor Carlos Arias, de la Universidad Externado, explica por su parte que la grieta en la centro-derecha fue abierta por la concejal, pues entiende que, a pesar de que la consulta es el mejor camino, no le conviene, dado que ya ganó en una y ahora podría verse derrotada. Por ello, hoy estaría apostando más a sacarle jugo a su condición de mujer (en línea con contendoras del calibre de Claudia López o María Andrea Nieto) de cara a una encuesta. 

Para Arias, la forma de superar el dilema es que entre a dirimir el expresidente y ahora senador Álvaro Uribe Vélez: “Él podría entrar a mediar e incluso, podría definir que se van por consulta, pues no hay que perder de vista que esa candidatura es, sobre todo, del expresidente. A ella le tocaría acogerse a esa directriz, así no esté de acuerdo. En todo caso, a Ángela Garzón este tiempo puede servirle y de paso a David Luna, que tendría el tiempo para reencaucharse e impulsar su candidatura”. 

Adicionalmente, los analistas advierten la necesidad de generar consensos y lograr cohesión, pues las divisiones que se han acentuado en el pasado han ocasionado que quien resulta elegido como alcalde no llega con un 100 % de respaldo a ejercer. Ello explica los altos niveles de oposición, que han ocasionado que hoy el Congreso discuta si avala o no la segunda vuelta en la elección del mandatario capitalino, buscando con ello que goce de mayorías absolutas y especialmente, legitimidad. 

Al margen de las dificultades de lado y lado, lo cierto es que el tiempo corre y cada día es clave para consolidar nombres y propuestas. De allí que los expertos aboguen por alcanzar la unión, superar las diferencias e ir decantando nombres. Insisten, eso sí, que sin coaliciones difícilmente se podrá conquistar el que es considerado el segundo cargo administrativo y político más importante del país.

 

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-Javier González Penagos / Twitter: @Currinche

Bogotá

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