Entrevista

“Me atacan para que sea uno menos por la Presidencia”: Rodolfo Hernández

A días de haber salido del cargo, el exalcalde de Bucaramanga habla de lo que se arrepiente de su paso por la Alcaldía, sus aciertos y su perspectiva para las elecciones.

El exmandatario afirma que todos los candidatos quieren contar con su guiño. Óscar Pérez/El Espectador

¿Cómo ha sido este mes que lleva por fuera de la alcaldía?

No, yo salí del cargo apenas desde el 16 de septiembre. El señor procurador regional Edgar Fandiño me sacó con unos supuestos que no son reales, para proteger toda la mafia politiquera que hay en Bucaramanga, que compra votos en las narices de él y nos regala abandono, desolación y ruina. 

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¿Por qué considera que el procurador está en contra suya?

Porque él cree que yo puedo enfrentármele a la contienda por la Presidencia de la República, entonces para tener un adversario menos me ataca, en conjunto con la politiquería de la más baja calaña. En ese trabajo, uno de sus azuzadores es César Gaviria, padre de Simón Gaviria, quien fue director de Planeación Nacional. 

Ese es el tercer o cuarto cargo más importante de Colombia, pero Simón salió corriendo del puesto porque está hasta la coronilla sumergido en Odebrecht. Sería bueno que el procurador, que sabe sobre ese caso, le cuente al país por qué lo encumbre, por qué no dice, por qué salieron corriendo y por qué me atacan a mí.

Dice se le quieren atravesar en su camino hacia la Presidencia. ¿Eso quiere decir que usted está buscando el máximo cargo?

Sí. Primero vamos a mirar qué pasa en Bucaramanga, advirtiéndoles a los ciudadanos que no voten más por ladrones, serían unos masoquistas los santandereanos que sigan votando por los que se robaron el patrimonio público.

Espero que el alcalde siguiente actúa en consecuencia. Porque la política no es un negocio, ni es hacer plata, ni traición. La política es agregar valor, es una vocación, es una manera de devolverle a la comunidad algo que ya nos dio. Esa es la política, generar felicidad. Y por eso a mí me atacan, porque no he robado un solo peso. 

Un ejemplo: cuando un joven de la ciudad ganó el premio a mejor Icfes de Santander decidí mandarlo a estudiar a Australia por cuenta mía. Eso no se había visto. No me he tomado un tinto con mi salario. Todo lo que gano lo he entregado a diferentes causas para aportar a los sueños de los más pobres. Pero le fastidio a la politiquería. No me quieren porque no los dejé robar. 

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También lo señalaban de haber permitido que sus hijos accedieran a firmar un contrato con una empresa para interceder en una venta de una maquinaria… ¿Eso está suficientemente explicado?

Eso es cierto. Él firmó una representación para vender unas máquinas, pero era una trampa. Firmó y cayó. Y fue tan ingenuo y tan idiota útil, que se fue para la notaría y autenticó la firma de la representación. Y grabaron el asunto sin consentimiento de él, de forma malintencionada. La politiquería diseñó la trampa. 

Pero la artimaña la vamos a sacar a la luz pública: haremos un informe con soportes que demuestren cómo lo involucraron. Porque la idea con eso era sacarme de la alcaldía, pero no pudieron. Era tan fuerte el convencimiento que tenía la ciudadanía sobre mi comportamiento ético que no pudieron.

¿Quiénes cree que están detrás de esa supuesta trampa?

Toda esa mafia tiene nombre: Carlos Rojas, un abogado de lo más asqueroso y siniestro que tiene Bucaramanga, aliado con los politiqueros. Pero, también está Edgar Suárez Gutiérrez, diputado, que fue el que le prometió al magistrado Ovidio Claros que le vendía 15.000 votos en $250 millones. Le recibió esa plata y sacó 15.000 votos. Y fuera de eso metió la esposa del magistrado Suárez como magistrada auxiliar o Lucho Bohórquez, el alcalde que se robó a Bucaramanga en el último cuatrienio. Esa mafia fue la que diseñó todo para sacarme del cargo, en un entrampamiento.

Se le oye muy en tono de campaña, ¿se va a dedicar a ello?

Vamos a terminar primero con la campaña a la alcaldía, a ver si la ciudadanía vota por el alcalde de los ciudadanos, que no sea ladrón, que no sea atracador y que respete a la gente más pobre, en el sentido de pagar los impuestos, los cuales son un equilibrio de mejoramiento de condiciones de vida entre los que más tienen y los que menos.

¿Se refiere a Juan Carlos Cárdenas? Si es así, ese apoyo fue el que lo sacó de la alcaldía...

Yo no apoyo a Cárdenas. Yo apoyo al candidato de los ciudadanos. El que no deje robar, el que siga con la cruzada de poner contra la pared a los politiqueros. Ellos todavía no están muertos, están en retirada, pero se necesita darles la estocada en dos o tres gobiernos siguientes.

¿Cómo hace la gente para saber a quién está apoyando? Por ejemplo, ¿está con el candidato Fredy Anaya?

Es que todos quieren ser mi candidato. Cárdenas fue muy hábil y puso como lema que él era el de Rodolfo Hernández, y es una cosa que yo no puedo evitar. Sergio Isnardo Muñoz, Claudia López y Fredy Anaya también lo están diciendo. Me han mandado emisarios. Entonces, si quieren tomarse fotos conmigo y quieren que yo los apoye, es porque yo tengo un posicionamiento de marca en la opinión bumanguesa. O sino no estarían en eso.

¿Y en la gobernación qué va a pasar?

Para mí el mejor candidato que hay y que nos garantiza honestidad, trabajo y seriedad, se llama Leonidas Gómez Gómez.

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¿Salir de la alcaldía se siente como si le hubieran quitado un peso de encima para poder hablar abiertamente de la política en este tiempo?

Fui sancionado por este procurador torcido, porque es un cargamaletas, un sinvergüenza que representa el Ministerio Público, pero que no representa a la ciudadanía, sino los intereses del robo que hicieron en Odebrecht. Ahora, con esa sanción, yo quedaba por fuera tres meses, es decir, iba a regresar el 16 de diciembre. Entonces, ya no valía la pena seguir de alcalde. 

Quedaron sorprendidos de que les renunciara. Ellos están arrepentidos y el cuento que hay en Bucaramanga es que fueron tan brutos que me dieron a mí la oportunidad de salir a la calle a expresar mi favoritismo sobre quiénes son los que deben administrar la plata de Santander y de los bumangueses que pagamos en impuestos.

¿La politiquería está arrinconada en Santander o tiene oportunidad?

Están dando los últimos pataleos y está arrinconada, pero no renuncian porque la plata que se han robado es impresionante. Es que siguen robando en la Gobernación, siguen robando en la Empresa Pública de Alcantarillado de Santander (Empas) y en la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga. En esas tres entidades, que en sumatoria tienen más $2,5 billones en presupuestos, con que se roben el 10 %, tendrían $250.000 millones. Con eso están comprando votos.

¿Quiere decir que, a su juicio, el gobernador Didier Tavera es un ladrón también?

El gobernador le hace el juego a toda esa corruptela y acabó de comprar una finca en Aguachica (Cesar) por $10.000 millones en efectivo. Que diga de dónde los sacó, cuáles son los negocios que tiene para que le produzcan en cuatro años $10.000 millones libres de impuestos. Que me diga, porque es que la plata no la botan los árboles, ni es de caucho. La plata es trabajada y pagando el 40 %, hasta el 50 %, de impuestos.

Entonces, para tener $10.000 millones líquidos y comprar la finca, tiene que haberse ganado en los cuatro años $20.000 millones si pagó los impuestos. Que me diga cuál fue el negocio limpio, transparente, con trabajo, con sudor y con inteligencia para que se hubiera ganado $20.000 millones. 

Con esa manera como se expresa es difícil que vayan a dejarlo seguir en el camino de la política...

Ellos verán. Ya tendrán su cargo de conciencia. La única realidad es la verdad, eso poco a poco comienza a decantarse.

¿No se va a tomar unos meses de descanso?

Sí, voy a ir al exterior a ver si consigo a alguien (colombiano o extranjero), que tenga capacidad de ver mucho más allá, que tenga la visión de un filósofo, que entienda cómo es que se generan las emociones. Yo lo tuve en mi campaña a través de mi hermano. 

Voy a conseguir uno extranjero y otro nacional para que me diga cómo tengo que hacer el planteamiento y cómo debe ser la comunicación, para comenzar a trabajar en esa ilusión que tengo de representar al pueblo colombiano desde la Presidencia de la República.

Ah, se va a dedicar a labrar su camino a la Presidencia desde ya...

Primero va a pasar lo de Bucaramanga. Tenemos que sacar más de 200.000 votos para que sea contundente un nocaut a los ladrones, una estocada final.

Pero dentro de eso le va a tocar aprender a manejar sus emociones muy bien, porque a veces se le salta la piedra...

Por eso también quiero hablar con los filósofos para hacer un examen de contrición y un propósito de enmienda. Amarro la piedra.

¿De qué se arrepiente en la alcaldía?

De no haber atacado más desde el principio. Como no sabía de administración, no ataqué desde el primer día con el ímpetu que lo hice en los dos últimos años. Me faltó eso: conocimiento, pero ya lo aprendí. 

Los mismos que estaban ahí que venían de carrera administrativa, algunos provisionales y otros que yo mismo nombré... sé lo traicioneros que son, lo payasos y todo lo que le guardan a uno. Le hacen pistola con el esófago y con los dedos de los pies.

¿No se arrepiente del golpe al concejal?

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Sí, eso no estuvo bien, pero es que me pegó un tiro en el corazón, porque lo dejé entrar libremente (a mi oficina). Me dijo que quería una entrevista, le respondí 'venga'. Sin embargo, mi secretaria me advirtió 'pero tiene luces, cámara, acción'. Le dije 'no importa, yo no tengo nada que ocultar’. 

Me pidió hablar de ciudad y se puso fue a atacarme por lo de mi hijo, que no tenía nada que ver. Que él (mi hijo) lo hizo mal, sí. Que lo reprendí, sí. No puedo hacer más nada que darle ejemplo, siempre se lo he dado. Ah, 'que él cayó', ¡débil! pensaba que la plata se hacía así como en la politiquería, se equivocó. Lo bueno es que aprendió y nunca es tarde.

¿Y el episodio por el comentario de las mujeres venezolanas?

Es cierto, los que vienen son pobres. Los Cisneros no se han venido, que son los ricos. Se viene gente pobre, que le tocó el éxodo. Llegan a Bucaramanga y caen en la trampa del embarazo. Es gente humilde. Nosotros qué hicimos sin hablar paja: hacerles el control de atenderlas preparto, parto y posparto. Eso le costó a Bucaramanga más de $2.000 millones. El Gobierno Nacional no ayudó con nada, cero. Hasta ahí llego yo.

¿Qué son fábricas de hacer chinos? es cierto, que me digan que no. Lo que pasa es que a la gente es solapada para quedar bien con Dios y con el diablo. No soy así. Esa es la verdad y lo digo descarnadamente precisamente para poner en evidencia una solución que yo no sé cómo irá a atender Colombia, porque eso es la humanidad. Es un problema humanitario. 

Aquí en el planeta Tierra, sin criticar a los ricos –que ojalá sean bien ricos– hay quienes, con solo poner la plata, el 3 % al año, se ganan tres millones de dólares diarios. Para ellos debería haber un poco más de carga financiera para hacer un equilibrio en el planeta.

¿Qué fue lo más difícil en su paso por la alcaldía?

No dejarme arrodillar. El ataque que me hizo la politiquería, a través de todos los organismos de control, de la Procuraduría, de Contraloría y Fiscalía… Se convirtieron en francotiradores. Tengo embargado el sueldo. Sustituí con un lote que yo tenía el embargo para poder liberar la plata y seguir con los programas de apoyo a los chinos más pobres. Eso es lo más arrecho que hay. 

¿Qué pasa en Colombia? que cuando el alcalde ve que lo llevan a algún órgano de control, lo ponen allá y lo acusan, dice 'uy, yo no me meto en eso' y declina todo el compromiso de campaña, se alía con los ladrones y se roba la ciudad. Eso está pasando en la gran mayoría de municipios. Hay excepciones, pero la gran mayoría es un robo permanente a toda la ciudadanía y, sobre todo, el daño que le hacen a los más pobres. Hay 10 millones de colombianos que ganan menos de $257.000, que se llama pobreza. Y en miseria y pobreza extrema son cinco millones, que se ganan menos de $125.000.

Estos politiqueros, en 200 años de República, han llevado a esos niveles. Esa es la administración que han hecho todos esos politiqueros que compran votos, se alían con todos los ladrones para que los elijan presidentes y seguir en lo mismo.

¿Qué costo personal ha tenido esta participación en la vida política?

Mucho. También tengo muchos apoyos de la ciudadanía, la prueba es que hicimos una percepción –increíble pero cierto– que arrojó que si las elecciones hubieran sido el 4 de julio de este año yo sacaba 5'080.000 votos. Sí hay un apoyo, un sentimiento. 

Vengo a Bogotá y me saco, al día, por lo menos 50 votos, que me los piden en la calle. ¿Por qué será? ¿qué ven? la representación de una persona que es capaz de decirles la verdad a todos los ladrones en la cara, no me da miedo, ni me asusta.

¿Y eso no le ha costado mucho en lo personal?

No siento eso. Ya estoy por encima de las posibilidades de no tener plata para pagar los almuerzos: tengo los de los 100 próximos años pagos y soy viejo, tengo 74 años. Ya lo único que me queda para pasar a la historia es a través de la política o la arquitectura, porque la estética es vínculo y unión, es cultura. Todo lo que hagamos bello es cultura, hace parte de la formación sensible de la nueva sociedad.

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Alfredo Molano Jimeno - Twitter: @AlfredoMolanoJi

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