Del sufrimiento en tiempos de guerra

Sobre el filme, la revista The New Yorker ha dicho que es una oda a la guerra y, al mismo tiempo, un retrato contra la guerra. ¿Qué contiene esta cinta, dirigida por Clint Eastwood y que ha producido tanta polémica por el perfil de Chris Kyle, un militar despiadado? </p><br><div class="block-title-gray"><a href="http://www.elespectador.com/entretenimiento/agenda/cine/grandes-apuestas... a: ´Las grandes apuestas de los Óscar'</a></div><br>

La madre de Clint Eastwood supo que su hijo iba a ser famoso el día en que nació. Pesó 5,15 kilogramos, dos kilos por encima del promedio para un recién nacido, y ese  31 de mayo de 1930  todos en el hospital sólo hablaron de él. Once años después, Eastwood asistió por primera vez a una proyección cinematográfica. Su padre lo llevó a ver ‘El sargento York’, pieza biográfica inspirada en el diario del soldado norteamericano Alvin York, el militar más condecorado de la Primera Guerra Mundial.

Su madre no se equivocó: su hijo se convirtió en actor, director, productor, guionista, músico y compositor. ‘El hombre sin nombre’ fue el personaje que lo catapultó a la fama con la ‘Trilogía del dólar’, una serie de películas pertenecientes del género western, financiadas, durante la década de los 60 y 70, por Italia. El resto de la vida de Eastwood es historia, y un poco designio materno.

Después de muchos giros, de graduarse como administrador de empresas y ganar más de una centena de premios que lo catalogaron como mejor director, mejor actor, y que definieron muchas de sus películas como mejores filmes, Eastwood, al parecer, tenía que cumplir una deuda.

A manera de extraña coincidencia y sonriente ironía, mientras leía el libro ‘American Sniper: La autobiografía del más letal francotirador en la historia de la Armada de  Estados Unidos’, Eastwood recibió una llamada de su productora pidiéndole llevar ese mismo libro al cine. “Sí, déjame termino de leerlo y te regreso la llamada”, contestó él. Eastwood recordó esa primera película que había visto junto a su padre; el sargento York lo llamaba desde el pasado para que hiciera la historia del mejor francotirador de Estados Unidos en el presente. La deuda estaba saldada.
 
Así fue como nació ‘American Sniper’ (‘Francotirador’), una pieza que históricamente se desarrolla en la triste y sórdida invasión de Irak, y que narra la vida de Chris Kyle (Bradley Cooper), el tirador más mortífero de Norteamérica confirmado por el Pentágono. La película comienza mostrándonos a Kyle en su labor, agazapado en una de las tantas casas desalojadas de esa ciudad desértica, mientras protege  a un convoy de la fuerza estadounidense que desalojará otra casa más para “asegurar el perímetro”. Al parecer deberá dispararle a un niño, acompañado de una mujer,  que corre con una granada AKG rusa hacia el convoy que él protege.


Antes del disparo, la historia hace un flashback: ahora el niño es Kyle y se encuentra acompañado de su padre, un padre que le dice lo bueno que es disparando y celebra su don, un padre rígido que lo marca para siempre: “hay tres clases de personas en este mundo: ovejas, lobos y perros pastores. Cierto tipo de personas prefieren creer que la maldad no existe, si la maldad toca a sus puertas no sabrán cómo defenderse. Esas son las ovejas. Luego están los traicioneros, usan el balance para maltratar al débil. Esos son los lobos. Y están esos otros, bendecidos con el don de la agresividad  y la necesidad de proteger a los débiles, que tienen un halo diferente y viven para confrontar al lobo. Esos son los perros pastores, y ¡no criamos a ninguna oveja en esta familia y los azotaré si se convierten en lobos! Nosotros protegemos a los nuestros (…)”.  La historia, entonces, desemboca en la juventud de Kyle y muestra todas esas variables que terminan por dejarlo de nuevo, en primer plano, apuntando con un arma a la cabeza de ese niño que corre con una granada AKG rusa hacia el convoy que él protege. El niño que corre hacia los suyos. Alea jacta est: la suerte está echada.

Clint Eastwood asegura: “Es el tipo de historia que me gusta contar, donde hay otros aspectos del personaje que van más allá de estar en modo alerta disparándole a una tormenta. El dilema de dejar la familia y a dónde va después”. Ese es el marco de la película, la eterna dualidad que golpea a todos los seres humanos. El paso de la brisa amorosa a la tormenta recia y tortuosa en la vida. Eso es lo que vale la pena ver, un Kyle sin armas que conforma una familia en medio de una guerra.

Pero el filme ha despertado la ira de dos gigantes: aquellos que piensan que los francotiradores son héroes y aquellos que no. Aquellos que piensan que son cobardes, como Michael Moore y su tweet: “Mi tío asesinado por un francotirador en la Segunda Guerra Mundial. Nos enseñaron que los francotiradores eran unos cobardes. Te disparan por la espalda. Los francotiradores no son héroes. Y los invasores son peores”. Por otro lado, hay miles de ciudadanos norteamericanos replicando a su tweet con frases como “Michael Moore prueba que es un idiota” y “qué tal tú, yendo a Irak en las primeras líneas, como un hombre verdadero”. Posiciones tan típicas del orgullo humano en medio de una guerra, mezclado con buenas dosis de desinformación.

Otra de las variables que ha lastimado a aquellos reticentes con la guerra y su propaganda, ha sido la decisión de los Oscar de nominar a Francotirador en varias categorías en las que se esperaba que estuviera nominada Selma, filme dirigido por la afroamericana Ava DuVernay que retrata una de las mayores protestas de Martin Luther King  por las libertades civiles en Estados Unidos.

Sin embargo, podemos estar seguros de algo “minúsculo”: sí, las críticas tienen razón al decir que el 93% de los miembros de la Academia son blancos, 76%  son hombres, y la edad media supera los 63 años. El premio no lo da la gente; ellos son blancos y muy mayores. Más allá del bando que se apoye es inconcebible y triste cómo un bebe robot reemplaza, en la película, al primogénito de Chris Kyle, matando con un grito ensordecedor la trama, y el filme es un granito de arena más que alimenta esa forma tan vaga de ver el mundo sólo en blancos y negros. Algo muy natural en Hollywood.  Tal vez la vida de Chris Kyle fue profunda, algo más que un asesino o un héroe, pero Clint Eastwood lo condenó, al menos por esta vez, a ser eso, no más que un asesino para unos y un héroe para otros.


* ‘American Sniper’ está nominada a mejor película, mejor actor (Bradley Cooper), mejor edición, mejor sonido, mejor mezcla de sonido y mejor guión adaptado.