Arnold Schwarzenegger: "Ahora yo soy el jefe"

Antes de que Donald Trump ganara las elecciones presidenciales en Estados Unidos, ya había decidido que el actor y exgobernador de California sería su reemplazo en “Celebrity Apprentice”, el show que lo hizo famoso.

Schwarzenegger decidió que esta temporada se realizaría en Los Ángeles y no en Nueva York, como era costumbre. / Cortesía Romar Media y NBC

Cuando nadie imaginaba que Donald Trump iba a convertirse en el nuevo presidente de los Estados Unidos, él ya había elegido a Arnold Schwarzenegger para reemplazarlo en el show de televisión Celebrity Apprentice, que lo hizo famoso. Por supuesto, nadie mejor que un famoso exgobernador para reemplazar a otro famoso presidente en un programa de televisión donde otros famosos compiten para no ser despedidos. Y, en un perfecto trabajo para Terminator, Arnold Schwarzenegger aceptó hablar públicamente sobre su nuevo rol y la polémica detrás de la política del mundo del espectáculo.

¿Sabía que al reemplazar a Donald Trump como el conductor de “Celebrity Apprentice”, él también iba a ser su jefe, como productor ejecutivo y como presidente?

En realidad, siempre supe que él iba a ser el productor ejecutivo del programa. Es un título que siempre tuvo en los créditos y es algo que yo también había notado al ver el show, porque vi más de la mitad de los episodios antes de aceptar el desafío. Y la verdad, no hay ninguna diferencia, porque cuando yo era gobernador igual seguía conservando el crédito en Terminator y también seguí cobrando las royalties que me correspondían. Supongo que ese es el contrato que él también tenía. A mí me parece estupendo.

¿No sintió alguna presión en el momento que le ofrecieron tomar el trabajo que dejó Trump para convertirse en presidente de Estados Unidos?

Sentí como si tuviera que ponerme unos zapatos bastante grandes. Es inevitable porque Celebrity Apprentice lleva 15 temporadas, con un gran concepto y grandes estrellas. Es obvio que Donald Trump hizo un buen trabajo; por eso me atrajo la idea. Pero ahora yo soy el nuevo jefe. Sólo espero poder alcanzar el nivel que él consiguió, para mantener el mismo éxito. Y en realidad, para qué te voy a mentir, espero tener mucho más altos ratings de los que él tuvo.

Teniendo en cuenta que usted dejó de lado el negocio del cine cuando fue gobernador de California, ¿no cree que el presidente Trump también debería haber dejado por completo su relación comercial con NBC?

Por lo que sé, no va a conducir el programa conmigo. A lo mejor aparezca como invitado especial o algo parecido... Si tiene tiempo, claro. No sé si va a poder. Pero vuelvo a repetir, a mí me pasó algo parecido con el cine: los créditos no desaparecen después de tener un contrato firmado. Mis películas se siguieron mostrando. Todo siguió igual. Pero yo tampoco me involucro en esos temas. Para mí lo importante, aunque sea un poco egoísta, es que yo también soy el productor ejecutivo y es un título que también me da el poder de decisión en todo. Y es bueno tener semejante responsabilidad.

El otro tema polémico es que usted, siendo republicano, no apoyaba la candidatura de Donald Trump como presidente. ¿Llegaron a hablar entre ustedes?

Después de que me eligieron, sí, yo mismo lo llamé y hablamos un poco de lo ansioso que estaba por tomar su lugar en el show. Y también hablé con él después de las elecciones y le deseé la mejor suerte. Espero que tenga éxito, porque, como dije después de que ganó Obama, “si el presidente tiene éxito, el país también es exitoso y todos vamos a tener éxito”.

¿Usted es también un “aprendiz” de Donald Trump, al conducir un estilo de programa de TV al que no está acostumbrado?

Supongo que cualquiera puede beneficiarse con lo que hicimos antes, en carreras previas. Ya sea cuando me dedicaba al fisiculturismo o al mundo del espectáculo, o incluso como gobernador, nunca les prestaba atención a los que pensaban que no me iba a ir bien y concentraba el 100 % de mi energía en el trabajo, con una clara visión de a dónde quería ir. Eso siempre fue igual, pero, claro, nunca hice un programa de televisión así. Es un desafío, pero ahí está la diversión. Por eso siempre acepto trabajos completamente nuevos, por el desafío de no poder saber los resultados. La incertidumbre es lo que me estimula. El concepto del show también es ambicioso, porque todas las celebridades que participan tienen que hacer algo que nunca antes hicieron.

Por lo visto, usted también participa mucho más en el programa, en comparación a Trump, que sólo aparecía de vez en cuando. ¿Fue una decisión propia o figuraba en el contrato?

Lo bueno es que no siempre saben que estoy ahí: entro por la puerta de atrás y los veo cuando se están preparando o estudiando, en medio de la tarea que les toca. Es interesante ver también los equipos diferentes de famosos con mis propios ojos en vez de apoyarme en un consejero. Así sé lo que pasa realmente.

¿Qué pasaría si Donald Trump lo llama mañana diciéndole que no le gusta la forma en que se comporta en su programa? ¿Estaría obligado a hacer lo que él le diga?

Prefiero evitar todo lo hipotético de lo que puede pasar si llama Trump o cualquier cosa que él haga. Es algo que escucho en política, todo el tiempo: “¿Y si pasa esto o lo otro?”. Nunca me ocupo de esa clase de cosas.

El lado político es inevitable porque hasta Schwarzenegger utiliza todavía su título en la televisión, cuando en la sala de directorio incluso llega a decir: “En este lugar me vas a llamar gobernador”. Y de la misma forma que Donald Trump eligió a sus hijos para dirigir el proceso de transición en la Casa Blanca, con el programa The Apprentice ellos también se habían hecho famosos al ser los grandes consejeros de la decisión final que él tomaba en cada episodio para despedir a uno de los participantes. Pero en la nueva versión del show, la producción eligió la fama de Tyra Banks para aconsejar a Arnold Schwarzenegger, aunque él también decidió que lo acompañará alguien de su familia: su sobrino, Patrick Schwarzenegger. Los menos conocidos en un show conformado por 16 famosos son Boy George y las Real Housewives Porsha Williams y Kyle Richards (la tía de Paris Hilton). El ganador del reality sólo va a recibir el honor de haber ganado, porque el dinero del premio, US$250.000, se destinará a una obra de caridad.

Así como Donald Trump tenía a sus hijos para aconsejarlo en la decisión final de “The Apprentice”, en su caso eligió a su sobrino Patrick Schwarzenegger. ¿Por qué él y no sus hijos?

Patrick es mi sobrino, pero también es mi abogado desde hace más de 20 años. Lo vi crecer muy rápido en esta industria, donde se convirtió en mi confidente y alguien a quien siempre pude hablarle de todos los aspectos de mis negocios, como una inversión en bienes raíces o algún ofrecimiento del espectáculo o cualquier otra dirección. Él siempre fue mi más cercano consejero y fue una decisión natural querer tener a alguien de mi familia conmigo, alguien en quien pudiera confiar 100 %.

Es la primera vez que “The Apprentice” se filma por completo en Hollywood, en comparación con las versiones anteriores de Nueva York. ¿Tuvo algo que ver en ese sentido?

Es una de las únicas condiciones que pedí desde el principio para adaptarlo a mi personalidad. En Nueva York, la reunión de directorio final se veía demasiado oscura y dramática, y yo quería darle mucho más brillo, me gusta agregarle humor al drama. Quería mostrar mi personalidad. Trump hizo un excelente trabajo mostrando su propia personalidad, porque en televisión era él mismo. Y ahora me verán a mí. Yo soy diferente. Y se nota la diferencia.

¿Lo divierte más la televisión que el cine?

Es divertida, pero también muy intensa. Si ves mis películas, a veces suelo sonreír cuando mato a alguien, y es exactamente lo que pasa ahora en la televisión: puedo reírme cuando despido a alguien. Es muy graciosa la forma en que me saco a la gente de encima, muy rápido.

Donald Trump se había hecho famoso con la frase “You’re fired”, en el momento que despedía a los competidores en “The Apprentice”. En su caso, ¿tuvo que analizar bastante la frase que iba a usar para despedir a los famosos que compiten en la nueva versión?

Es algo que siempre quise dejar como sorpresa, para que le cause gracia a la gente y todos puedan disfrutarlo.

Teniendo en cuenta que comparten con Donald Trump las mismas ideas republicanas, habiendo sido gobernador de California, ¿piensa aprovechar la relación que tiene ahora con el presidente de Estados Unidos para tratar de imponer también alguna de sus ideas políticas?

Para empezar, con Donald Trump no nos conocemos por el programa de televisión. Hace 30 años que lo conozco. Cada vez que voy a Nueva York, nos encontramos en las mismas fiestas. A veces él también viene a algunos de mis eventos, a estrenos de cine y cosas así. Nos vimos y hablamos muchísimas veces. Creo que no podemos juzgar lo que hace después de un mes de elegirlo. Ni siquiera está en el gobierno todavía. Dejemos que empiece antes de empezar a juzgarlo por esto o por lo otro. Lo entiendo muy bien, porque es lo que yo también viví.

Pero ¿el lado político no les preocupa para nada? Al seguir Donald Trump como productor ejecutivo tal vez pueda tener un impacto contrario en el “rating”, con la gente que no lo quiere.

Yo también estuve ahí arriba y te puedes imaginar que, habiendo construido una carrera en Hollywood siendo republicano, todos me decían que iba a fracasar porque Hollywood es una ciudad muy liberal y no aprecia a los republicanos. Siempre me aconsejaban que reconsiderara el partido que iba a representar. Y yo decía que no podía cambiar mis creencias. Fui y traté de hacer lo mejor que pude. ¿Y sabes qué pasó? Al final, la gente nunca me juzgó por la política. Lo mismo pasó con mi carrera en el cine. La gente fue a verme al cine. Disfrutaron de Terminator. Fue la película de mayor recaudación en 1992. Y cuando hice una película que no funcionó, no tuvo nada que ver la política. Por eso no queremos que la gente juzgue Celebrity Apprentice por la política, porque no es un programa político. Es puro entretenimiento.