Catherine Siachoque: “Me da pereza posar de estrella”

Activa en las redes sociales, sin ínfulas de diva, consciente de que éxito y felicidad no siempre son lo mismo, casada hace 20 años y a punto de cumplir 45, regresa a Colombia a grabar la nueva temporada de “Sin tetas sí hay paraíso”, que asegura será la más explosiva.

Catherine Siachoque cuenta que para mantener su figura le favorece ser vegetariana.  / Cortesía Gabriel Carvajal
Catherine Siachoque cuenta que para mantener su figura le favorece ser vegetariana. / Cortesía Gabriel Carvajal

Una de las villanas más aplaudidas de la televisión iberoamericana es colombiana. Es Catherine Siachoque y se prepara para regresar al país en pocos días a grabar la nueva temporada de Sin tetas sí hay paraíso. La bogotana, orgullosa de su ascendencia boyacense e hincha del Santa Fe, vive en Estados Unidos hace más de una década, tiempo en el que se ha convertido en una verdadera estrella de la pantalla chica. De esas que figuran en comerciales de grandes marcas, llenan centros comerciales cuando hacen gira de promoción por las principales ciudades del país del Tío Sam, y ocupan las portadas de las revistas de entretenimiento.

Casada con Miguel Varoni, Catherine parece vivir un cuento de hadas que cumplió ya 20 años. Sin embargo, no todo en la vida de Cathy, como le dicen sus más allegados, ha sido color de rosa. Es más, en noviembre de 2015 cuando le ofrecieron el personaje en Sin tetas sí hay paraíso no tenía ningún interés de hacerlo y se preparaba para asumir otro reto también con la cadena Telemundo, de la que es actriz exclusiva.

Ella cuenta que grabar en Girardot y formar parte de la serie le traía recuerdos y sensaciones que no quería repetir. “Hace ocho añosm cuando grabé Sin senos no hay paraíso (la versión que hizo Telemundo de Sin tetas no hay paraíso) pasaba por un mal momento”. Se refiere a esas etapas del ser humano donde no se halla, sin ahondar mucho en detalles. Recuerda aquella época con bastante “jartera”, dice que ni el pelo estaba bien. Curiosamente también fue una época de mucho éxito profesional, pero allí también redescubrió que “no siempre el éxito y la felicidad están juntos”. En conclusión, Girardot era el lugar menos querido por ella. Sin embargo, un amigo suyo que leyó el libro que inspiró la serie y también escrito por Gustavo Bolívar, la llamó sólo para decirle que ella debía estar en esa historia que era simplemente fabulosa. Su esposo Miguel, respetuoso de sus decisiones, opinó lo mismo.

A su primera negativa se sumaban otros factores. “Era la primera vez que me separaría de mi esposo por tanto tiempo, nunca se había presentado que estuviéramos en países distintos trabajando, además había algo de temor porque para nadie es un secreto que las segundas partes de un éxito no siempre logran las expectativas”.

Con el paso de los días empezó a pensarlo mejor y a ver la oferta como una oportunidad para construir nuevos recuerdos y abandonar esos que estaban en su mente. “Hoy creo que es un regalito de Dios y que me lo merecía. Me merecía no tener un recuerdo malo”.

De esta manera y tras concluir que era una pequeña revancha que le daba el destino en cuestión de semanas ya estaba instalada en Bogotá y grabando en aquella ciudad que no era de sus favoritas. Hoy ama a Girardot y cree que esta producción es de las experiencias más maravillosas de su vida.

Por eso, cuando le dijeron que habría nueva temporada, no tuvo ninguna duda en decir sí. En esta oportunidad nuevamente habrá una cláusula innegociable que es la de la visita conyugal, es decir, procurará verse con Miguel. A eso ella le suma que se ven prácticamente a diario cuando están lejos. “Hacemos face time todo el tiempo, recuerdo que en alguna ocasión estábamos reunidos con algunas personas y hubo una pregunta y fue Miguel quien respondió en el face time y todos quedamos sorprendidos, a mí se me había olvidado que él estaba ahí porque siempre tratamos de estar”. Así es esta pareja, siempre conectada a pesar de la distancia.

Reconoce que al llegar al set muchos la miraron como una diva y estaban prevenidos, y eso lo sintió, pero pronto demostró que, aunque sabe ser diva, prefiere ser descomplicada. “Sé cómo ser estrella, pero la verdad me da pereza posar de eso. A las semanas de grabación ya eran míos”, dice divertida contando que incluso es el punto de referencia que el equipo de producción pone cuando hay novatos que se hacen esperar. “He escuchado cuando dicen por qué ella, refiriéndose a mí. Pues porque está a tiempo y con la letra aprendida y éste no”. Y es que de algo de lo que se ufana esta bogotana, que en enero cumplirá 45, es justamente de ser disciplinada y exigente en el set. “Jamás llego tarde y siempre tengo la letra aprendida”.

Y con todo el auge de la internet, la vida de Cathy y su marido es realmente pública. Ella es muy activa en las redes sociales y procura contestar los mensajes además de ser lo más real posible, algo que le hizo caer en la cuenta el mismo Varoni. “Un día me dijo si piensas para subir una foto o un video y lo repites, ya no tiene gracia, la gracia es que se suba a la primera vez, debe ser real”. Admite que en principio fue difícil, pero ahora lo hace. Por eso es normal ver entre sus redes fotos con cero maquillaje, incluso con pelo suelto y al natural o en situaciones cero posadas.

Su casa, su cocina, sus celebraciones, su familia, sus viajes y sus mascotas han sido exclusivas y primicias de sus cuentas en redes sociales. Sobre sus mascotas habla con orgullo (dos pastores alemanes y una criolla). “Hay que tener un límite importante en ese sentido, no son niños. Por ejemplo, se les puede dejar solos, eso sí, con espacio, agua y lo que necesitan”. Los niños son un asunto sobre el que le preguntan en cuanta entrevista da y ella siempre contesta con naturalidad, por ahora no.Con la familia que desea, una casa en Miami, trabajo en Colombia, un marido que figura como galán de la televisión, ¿qué le falta entonces a la Siachoque? Tal vez hacer cine, siempre se ha cruzado algo cuando le proponen una película o le han propuesto historias que siente no valen la pena. “Y ante hacer algo malo, prefiero no hacer nada”.

Claro que confiesa con algo de pena que tuvo un excelente ofrecimiento para hacer una película en inglés y se murió del susto. “Imagínate si construir un personaje en español es complicado, ¿cómo será en inglés? Yo hablo inglés, pero actuar en ese idioma es otra cosa”. Total, a pesar de la insistencia de su marido y María José Barraza, una de sus mejores amigas, dijo no y prometió olvidarse de esa oportunidad que tal vez le dio la vida, pero frente a la que sintió miedo, por eso no revela el nombre de la cinta.

 

 

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