"El sexo es para confirmar que el cuerpo habla mejor que las palabras": Piedad Bonnett

Reflexiones de una autora que vive para reinventarse en cada obra.

Juan José Horta.

Mientras prepara su próximo libro, la escritora, recientemente galardonada con el Premio Cromos a la Mujer, nos atendió en su casa para hablar de sus gustos escondidos, más que de su rol como dama de letras. Algo de poesía y de baile en esta entrevista.

- Un pensamiento recurrente al despertarse.

Siento, luego existo.

- ¿A qué sabe la mitad del año?

Agridulce, porque anticipa ya el horror navideño.

- ¿Qué le libera hormonas de optimismo?

Ver un público joven que lee y se entusiasma con los libros.

- ¿Qué se siente autografiar?

Que seguro a medianoche se me ocurrirá algo mejor.

- El objeto más preciado que tenga en su casa.

Las pinturas de mi hijo.

- Su grosería favorita.

¡Mierda!, cuando tengo un olvido o algo se me pierde.

- Lo más paisa que tiene.

Mi mamá.

- Una herencia de un amigo.

El recuerdo de nuestras conversaciones.

- Una palabra que le guste mucho.

Mar.

- ¿Para qué escribir un libro?

Para poder escribir el siguiente.

- ¿Poesía, ensayo o novela?

Por la mañana ensayo, por la tarde novela, por la noche poesía.

- Una fórmula para conquistar.

Ejercer el sentido del humor.

 

- ¿De qué color es lo inolvidable?

Rojo sangre, que es el color del amor y del dolor.

- ¿El mundo con o sin redes sociales?

Con. Siempre que no nos atrapen como peces y nos asfixien.

- ¿Qué información se ha encontrado de usted en Google que la haya sorprendido?

Una lista de todas las formas posibles de suicidio con manual de instrucciones.

- ¿En qué cree?

En la amistad.

- ¿Qué le falta a Colombia?

Respeto por los demás.

- Una esperanza.

Una vejez saludable y serena.

- ¿Qué la hace reír?

Las ocurrencias de mis nietas y las perversidades de mis amigas.

- ¿Qué la intimida como a una niña?

Los elogios.

- ¿Con quién se tomaría un café y luego lo que Dios quiera?

Con Sting.

- ¿Qué le falta a la literatura colombiana?

Riesgo.

- Un cuento.

La pata de mono, de W.W. Jacobs.

- Un amor de la adolescencia.

El que sentí por Dostoiewski

- Un poema para memorizar.

Hermandad, de Octavio Paz.

- Un gusto extraño que sea lo menos parecido a su personalidad.

Bailar.

- Una aspiración.

Ser siempre justa.

- Un plan de domingo.

Caminar con buen sol por callecitas perdidas.

 

- ¿A quién le hubiera llevado una serenata?

A nadie, Las odio.

- ¿A quién no le da explicaciones?

A mis enemigos.

- La clave para escribir.

Mirar, sentir, pensar.

- Una nación por conocer.

Rumania.

- ¿Qué le faltó hacer de joven?

Vivir fuera del país.

- ¿Qué es lo que más la seduce de un hombre?

Su risa.

- Un género musical para bailar toda la noche.

Lo que la gente de mi generación llama “música caliente”.

- Un talento que le hubiera gustado tener.

Buena voz.

- ¿Con quién se subiría a un cuadrilátero de boxeo?

Me subiría con Liliana Rendón, pero si pierdo dirá que me lo merezco.

- ¿Para qué el sexo?

El sexo es para confirmar que el cuerpo habla mejor que las palabras.

- Si la obligaran a escoger una obra suya antes de echar el resto a la hoguera, ¿con cuál se queda?

Con Lo que no tiene nombre. Preserva mi propia memoria.

- ¿Cómo aprovecha el tiempo libre?

Viendo cine.

- Un consejo para los que quieren leer libros.

Que si no los atrapan, los abandonen.

- ¿Por qué hay más escritores que escritoras?

Por lo mismo que todavía hay hombres que maltratan a las mujeres.

- Un legado que quiera dejar.

Mis libros, para quien quiera aprovecharlos.

- Su último plato de comida antes de la pena capital.

Sushi.

- ¿Dónde le gustaría que la cogiera el fin del mundo?

En mi casa, dormida.

- ¿Qué le quita tiempo?

Las llamadas de números desconocidos a mi celular.