Lou Reed, en la cima del rock alternativo

El cofundador de la banda The Velvet Underground, uno de los experimentos pioneros dentro del rock alternativo, murió ayer a los 71 años

Lou Reed fue sometido en mayo pasado a un trasplante de hígado. Se desconoce si esta intervención provocó la muerte del cofundador de la banda The Velvet Underground. / AFP

El trabajo como mecanógrafo fue determinante para que Lou Reed lograra reciprocidad con las teclas de la máquina de escribir. Se la pasaba horas copiando símbolos de una hoja a otra, tomando dictados y levantando información muchos veces irrelevante para él, pero útil en la medida en que fomentaba esa urgencia de volverse más ágil en la compleja labor de transportar las pulsiones desde la cabeza, o desde cualquier otra parte del cuerpo, al papel. Le pagaban por ese ejercicio una suma insignificante, pero se daba por bien servido porque tenía claro que en la casa lo esperaba la música para hacerse el favor mutuo de distraerse, acompañarse y divertirse.

Con la máquina de escribir como aliada y la música como fondo y forma de su existencia, Lou Reed, cuyo verdadero nombre era Lewis Allen Reed, asumió como propio el reto de inyectarle en buena medida la sensibilidad que caracterizaba la literatura a lo que en ese entonces, años 60, eran esbozos de canciones, intentos de composiciones. Sin embargo, esa iniciativa no se quedó en proyectos y se propuso, además, concentrar sus energías en la realización de una gran novela americana para escuchar, no para leer. A los oídos del mundo cumplió, aunque él siempre se negó a aceptarlo y hasta el último día de su vida continuó en la búsqueda de la consagración de su formato conceptual, en el que se daban la mano los recursos sonoros y las artes sonoras.

Lou Reed jamás sintió apego por lo establecido, ni mucho menos se dejó calentar la oreja con las propuestas del rock tradicional. Escuchó lo que había en el mercado. Descartó las guitarras distorsionadas de algunos de sus contemporáneos, se apartó de las melodías dulces de otros artistas más famosos y, simplemente, ignoró los procedimientos artísticos de muchas de las estrellas de la época. Su intención fue partir de algo novedoso y poner el primer ladrillo para instaurar en las tertulias rockeras la expresión ‘progresivo’. Con una de sus más populares manifestaciones, The Velvet Underground, abordó los temas sórdidos de los que nadie había querido hablar de frente y logró que el público no sólo mirara la superficie, sino que le diera un vistazo a la profundidad.

Lo bueno salió a flote y eso fue lo que sucedió con la obra de Lou Reed. Tal vez su deseo era mantenerse en la comodidad de los músicos de culto, pero su rol en el mundo tenía que ser distinto. Su popularidad, gracias a la conexión existente entre sus notas sonoras y los conceptos visuales de Andy Warhol, alcanzó dimensiones insospechadas y se convirtió en una figura recurrente, sólida y especial que rebasó las consecuencias de haber dejado a medias el trabajo con su banda.

En agosto de 1970, el músico nacido en Nueva York decide ponerle punto final a su historia al lado de su colega John Cale. Hasta ahí fue importante el proyecto The Velvet Underground para Reed y después de tomarse algunos meses de descanso, para que su cabeza encontrara una nueva identidad, empezó a estructurar su propuesta como solista. Dejó atrás las características del sonido de un trabajo discográfico como The Velvet Underground and Nico (1967); se deshizo de la contundencia de White light/white heat (1968); y, sobre todo, puso kilómetros entre él y el concepto de Loaded (1970). De esta manera nació el artista Lou Reed, único responsable de sus contenidos en los estudios de grabación y dueño absoluto de sus performances sobre la tarima.

 Desde la independencia y con el aval supremo de lo que se puede considerar como alternativo, él diseñó estilos sonoros en alianza con imágenes. Publicó álbumes como Transformer (1972), Metal machine music (1975), Rock 'n' roll heart (1976) y Growing up in public (1980), que confirmaron a sus seguidores que si bien había puesto cuerpo y alma en The Velvet Underground, podía también jugarse el pellejo por una idea individual. Recibió críticas por parte de la industria discográfica por no sumarse al colectivo de artistas radiales y vendedores, pero de la misma manera encontró contradictores entre sus antiguos fanáticos que le exigieron comulgar con el estilo que lo hizo famoso en el circuito alternativo.

Hace dos años, Lou Reed tuvo una reaparición muy comentada, al publicar el material sonoro Lulu, al lado de la banda Metallica. Luego de ese trabajo se alejó de los escenarios por algunos problemas con su hígado, por lo que debió someterse a un trasplante en mayo pasado. Su recuperación, de la mano de la lectura de obras de Edgar Allan Poe, había sido exitosa hasta que entró en complicaciones y murió ayer.

Lou Reed al lado de John Cale, de la banda Gorillaz, de John Zorn o de Metallica, siempre es noticia y lo es por lo que nunca buscó y finalmente consiguió, ser el tope del underground.

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