"Vaticinaron que sería reina": soberana del carnaval de Barranquilla

María Margarita Díaz es la quinta de su familia en llevar la corona. Prender la fiesta en los barrios es su gran promesa.

Cortesía: Fundación Carnaval de Barranquilla.

 ¿Qué significa para usted el Carnaval de Barranquilla?

Es una manifestación ancestral que está dentro de nuestro ser caribe, de allí que no podemos contenernos ante el retumbe de un tambor. Hay grupos folclóricos, por ejemplo, que llevan más de 100 años. Danzas como el gusano, las farotas o los coyongos son la expresión viva de nuestros antepasados.

¿Cuál es su papel en esta fiesta?

La figura de la reina surgió en el año 1918 con Alicia Lafaurie Roncallo, porque anteriormente quien presidía las fiestas era únicamente el rey Momo. Desde entonces, cerca de 90 barranquilleras, elegidas por una junta que preside el respectivo alcalde, han obtenido este título. Para una reina, el Carnaval dura todo el año.

En cada fiesta estamos practicando y homenajeando lo que somos y sabemos.

¿En qué se diferencia una reina del Carnaval de la de otros certámenes?

No la eligen por belleza. Esto es un asunto de compromiso y responsabilidad con el pueblo. Ser reina del Carnaval no es una tarea fácil, pues hay que aglutinar, convocar, presidir y preservar.

Su mamá, su tía y primas fueron soberanas de esta festividad, ¿su destino era ser reina?

Efectivamente, soy la quinta de mi familia en ostentar este título, crecí escuchando las anécdotas e historias. Cuando nacimos mi hermana gemela y yo, los médicos en el quirófano pusieron música de carnaval y vaticinaron que una de las dos sería reina.

¿En qué consiste su iniciativa El Carnaval en la Calle?

De mi mamá aprendí que la esencia de esta fiesta está en la calle, por eso quise recuperar los festejos entre vecinos y los barrios. Se trata de afianzar las expresiones autóctonas y tiene que ser en la calle, porque si estamos encerrados perdemos arraigo.

¿De qué se tratan los Asaltos Carnavaleros?

Mi propuesta fue sorprender y estimular a todo aquel que celebre con alegría. Por eso, llegué de sorpresa a muchos matrimonios, grados, cumpleaños y baby showers. Fui a donde me invitaron y a donde no me invitaron.

El Carnaval se cierra con el entierro de Joselito. ¿Ha practicado para llorar por su muerte en el Desfile de la 84?

Ese día debo vestir de negro y llorar al final de la fiesta. Las anteriores reinas me han dicho que no hay necesidad de fingir el llanto, pues al ver que tantos días de felicidad se acaban, efectivamente dan ganas de llorar.

Con sólo 51 kilos, ¿cómo hace para bailar y caminar con la corona y los vestidos tan pesados?

Debo confesar que el cansancio ha aparecido más de una vez y que las ampollas en los pies también, pero en el entusiasmo de la gente encuentro siempre las fuerzas para continuar.

¿Qué viene después del Carnaval?

Regresaré a mis estudios de Administración de Empresas en el Cesa, en Bogotá. Y una vez me gradúe, espero hacer empresa, generar empleo y aportar al crecimiento del país.

¿Qué cambiaría de ser reina?

Las madrugadas.

Lo que más extraña de Barranquilla...

Mi familia.

Lo más barranquillero que ha hecho estando en el extranjero...

Antojarme de un patacón con suero cuando vivía en Suiza.

El folclorista o compositor que inspiró su vida...

Esthercita Forero.

Una palabra que defina a Barranquilla...

Carnaval.

Su personaje favorito del Carnaval...

María Moñito.

La palabra más barranquillera...

¡Ajá y qué!

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