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El vestido de Michelle, confeccionado en lana y seda francesa, como en brocado, largo hasta la rodilla y con detalles de pedrería superpuestos en el cuello, captó todas las miradas a su llegada al Capitolio junto al presidente electo, vestido con un simple traje oscuro y una corbata roja.
La elección de Michelle, que optó por no revelar el diseñador de su modelo con anterioridad, ha sorprendido a muchos analistas, que esperaban que la nueva primera dama escogiera un modisto o modista de Chicago, el estado donde vivía, como hizo su antecesora en el cargo, Laura Bush, con Texas.
Michelle Obama fue aplaudida por muchos, pues el color da un mensaje de esperanza y un voto para la industria de la moda americana. La flamante primera dama combinó su atuendo con guantes verdes de J. Crew y zapatos del mismo color.
El presidente Barack Obama, por su parte, lució un traje con camisa blanca y corbata roja y un abrigo que adornó con un broche de la bandera estadounidense.
Sus hijas no se quedaron atrás en cuanto a estilo. Malia, de 10 años, llevó un abrigo azul rey con un lazo en la cintura y Sasha, de 7, uno rosado con bufanda naranjada y cinturón de satén, ambos de Crewcuts, de J. Crew.
La industria de la moda ha seguido con ansias la elección de Obama, aclamando a su esposa como un emblema del estilo moderno estadounidense. Michelle Obama ha sido alabada por su inclinación hacia los diseñadores menos conocidos y sus selecciones audaces, que se mezcla con su inmutable amor por la moda de masas, con prendas de las principales cadenas minoristas.
"Le está dando nuevos aires a diseñadores como Narciso Rodríguez e Isabel Toledo, que han tenido un pasado difícil", dijo la estilista de alfombras rojas y revistas Mary Alice Stephenson.
"El mayor poder de Michelle Obama es que todas nos vemos en ella. Es una mujer moderna y hasta exuberante en su estilo y aún la toman en serio", añadió. "Hoy lleva ese vestido por todas nosotras. Todas estamos luciendo ese vestido con ella. El traje es elegante, apropiado y tiene el sello individual de Michelle Obama y es oportuno para una mujer en sus 40... ¬Aleluya!"
Nicole Phelps, editora ejecutiva de Style.com, apunta que Michelle Obama encontró un estilo elegante que le va bien: vestidos angostos con abrigos de complemento.
Su traje para la investidura es una "opción clásica, más bien conservadora en comparación con otras cosas que ha usado hasta ahora", dijo Phelps, quien aprobó sus guantes y zapatos de color. El dorado, dice, captura el brillo del sol.
"Hubiera podido optar por algo más obvio, como Ralph Lauren, pero su selección le envía un mensaje a los diseñadores que están luchando... También dice que sólo porque está en la Casa Blanca apoyará a los diseñadores de bajo perfil a los que usó en su camino a la Casa Blanca", señaló Phelps.
Toledo, quien apenas hace unos años intentó sin éxito infundir un estilo más moderno a la venerable marca Anne Klein, es considerada una de las diseñadoras más vanguardistas de Estados Unidos. Ya ha vestido en otra ocasión a Michelle Obama, quien acudió el pasado junio a una gala benéfica en Manhattan con una túnica negra con pantalones de la misma modista.
La diseñadora, de 47 años y con más de 25 de experiencia en el mundo de la moda, no recibió ningún aviso previo de que la esposa de Barack Obama vestiría el traje, creado especialmente para ella, confirmó en una entrevista al diario The New York Times.
Recientemente, Michelle Obama eligió a otra diseñadora de origen hispano, la chilena residente en Nueva York María Cornejo, para vestirla en el viaje por tren del pasado sábado entre Filadelfia y Washington.
Y el pasado 4 de noviembre, cuando su esposo ganó las elecciones presidenciales, vistió un modelo rojo y negro del diseñador Narciso Rodríguez, hijo de inmigrantes cubanos.
La gran expectación mediática sobre las elecciones de vestuario de Michelle no termina aquí. La incógnita continúa porque aún queda por ver quién vestirá a la primera dama esta noche para la decena de bailes inaugurales a los que va a asistir. Tendrá que elegir bien porque el vestido, como es tradición, pasará rápidamente a ser pieza de museo.