Kim Kardashian confiesa lo difícil que fue perder 23 kilos

La prometida de Kanye West asegura que "fue el mayor reto de mi vida".

Kim Kardashian.Instagram.com/kimkardashian

Kim Kardashian asegura que deshacerse de los 23 kilos que ganó durante el proceso de gestación de su primogénita, North West, ha constituido sin lugar a dudas la tarea más complicada y dura a la que se ha tenido que enfrentar en toda su vida, principalmente porque el aumento de peso fue considerable durante su embarazo y, poco después de dar a luz, casi se vio obligada a vivir en el gimnasio. (Galería: así está Kim Kardashian).

"Puedo decir sin miedo a equivocarme que adelgazar todo lo que he adelgazado ha sido el reto más duro de toda mi vida, ya que la situación llegó hasta un punto en el que tenía que esforzarme durante horas en el gimnasio para quemar todo lo que mi cuerpo no necesitaba", reveló Kim Kardashian al popular humorista Jay Leno en el famoso programa televisivo 'The Tonight Show'.

Aunque en estos momentos se encuentra muy feliz por volver a disfrutar de una esbelta figura -fruto de tres meses de dietas y rutinas físicas de todo tipo- la mediana de las hermanas Kardashian recuerda con pesar como su evidente incremento de volumen durante el embarazo se debía realmente a una enfermedad conocida como preeclampsia, una condición que suele provocar un aumento excesivo de la presión sanguínea y que, al menos en su caso, motivó que North West naciera un mes antes de lo previsto.

"Había una causa directa de mi exagerado aumento de peso y de la hinchazón que sentía en todo mi cuerpo, pero yo pensaba que solo estaba relacionado con el hecho de estar embarazada. Pero al final combatí todos mis problemas y salí victoriosa. Ahora me invade la emoción cada vez que me subo a una báscula", explicó la celebridad que recientemente cumplió 33 años. (Ver celebración).

Sin embargo, Kim Kardashian se niega a admitir que tratara de esconderse de los medios de comunicación durante el largo proceso de recuperación física que ha culminado ahora al presentarse en público con su curvilínea silueta, insistiendo en que tanto ella como su prometido Kanye West simplemente necesitaban pasar todo el tiempo posible con su pequeña.

"No es que nos estuviéramos escondiendo del mundo o que a mí me diera vergüenza salir a la calle. Simplemente Kanye y yo nos tomamos una baja paternal para exprimir al máximo nuestros primeros meses al lado de nuestra hija", indicó la estrella antes de presumir del buen comportamiento de su adorada primogénita.

"Solo puedo decir que es como un ángel, no llora nada pero es muy inquieta. Espero que sea tan ingeniosa e inteligente como su padre".

Por otra parte, Kardashian también se refirió a la pedida de mano, calificándola como "una locura".

"No fue una pedida de mano normal, fue una locura. La verdad es que todavía sigo sin creérmelo. Creo sinceramente que fue la mejor noche de mi vida", comentó. "Siento que ahora estamos más unidos y tengo la sensación de que estamos más cerca el uno del otro desde que me propusiera matrimonio".