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Andrés Beltrán: “Quiero seguir explorando el terror”

El director de la película colombiana “Llanto maldito”, que se estrenó en cines el jueves 29 de julio, habla sobre su experiencia rodando una producción de este género y cuenta cuál fue su inspiración para crear el proyecto.

30 de julio de 2021 - 09:00 p. m.
Andrés Beltrán dice que en "Llanto maldito" quiso encontrar el equilibrio entre el terror y una buena historia. / Cortesía: Dynamo
Andrés Beltrán dice que en "Llanto maldito" quiso encontrar el equilibrio entre el terror y una buena historia. / Cortesía: Dynamo

¿Cómo surgió “Llanto maldito”?

La historia nació hace aproximadamente dos o tres años. Tenía la idea de hacer una película de terror desde hace mucho tiempo, soy muy fan del género, pero siempre le tuve cierto respeto porque siento que es muy difícil, preciso y técnico. Empecé a hablar con Natalia Echeverri, quien es la productora ejecutiva de la película y además trabaja en Dynamo, le comenté que quería hacer una cinta de terror y le pregunté que si a ellos les interesaba, a lo que ella me respondió que sí, que el género siempre les había llamado la atención. Le llevé la idea que tenía de la película y empezamos a trabajar.

¿Cuál es la idea de la película?

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Nació de dos componentes que tenía en la cabeza. El primero era tratar de hacer una historia con una leyenda colombiana, y la otra era hacer una historia dramática de una familia que está en crisis. Cuando descubrí la leyenda de la Tarumama, originaria de Pasto, Nariño, entendí que era perfecta para la historia de la familia que estaba contando, porque habla de una mujer indígena que pierde a su hijo en el río y se le escapa de las manos cuando está dando a luz, a partir de ahí empieza a vagar por los bosques buscando a su hijo y se arruga, se deforma, se le caen los senos, se mete en las casas a comer carbón encendido y se roba a los niños. Eso me encantó.

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¿Qué papel desempeña el tema de la paternidad en “Llanto maldito”?

Es bien importante, porque la película muestra de cerca la relación de los padres y cómo cambia cuando tienen hijos, también habla de los miedos que uno tiene, porque, por ejemplo, yo tenía muchas ganas de ser padre, mi esposa se embarazó, tuvimos a nuestra hija; el guionista de la película también tenía a su hijo recién nacido, y de alguna manera estábamos queriendo hablar de eso. Sentí que La Tarumama encajaba perfecto con todo esto y empezamos a desarrollar la historia.

Como director, ¿cuáles fueron los retos más grandes al rodar una película de terror en Colombia?

El reto más grande que tenía era balancear los dos componentes que mencioné: el drama y el terror. A veces uno ve películas del género que logran unos buenos sustos, pero a la larga no tienen una buena historia, hay otras que, al contrario, tiene una buena trama, grandes personajes... pero no dan casi susto, no perturban, no molestan. Para mí encontrar ese equilibrio fue el gran reto desde el principio, pensar en hasta dónde me aguanta el drama, hasta dónde el terror, y hasta qué punto podíamos empujar ambas cosas sin que empezaran a pelear entre ellas.

¿Tomó referentes de otras películas?

Sí, yo soy un cinéfilo empedernido, me encanta. Además, hay un nuevo tipo de terror conocido como “new horror”, que es un poco más serio, y con eso me refiero a que trata temas sobre miedos reales que luego se vuelven manifestaciones sobrenaturales y ese terror me gusta mucho. Películas como Oculus, de Mike Flanagan, Mamá, de Andrés Muschietti, y El resplandor, de Stanley Kubrick. Este es un tipo de terror que es mucho más psicológico, que deja muchas preguntas abiertas y uno no sabe si es realidad o imaginación.

¿Dónde se rodó la película y cómo fue el proceso de ambientación?

La rodamos en La Calera, muy arriba, en una zona que está llena de frailejones y es casi páramo. Mucha de la neblina que verán en la película es real, y al inicio, cuando empezamos a rodar, supimos que era más fácil encontrar una casa ya construida y seguimos ese camino, pero a mí no me gustaban las casas que encontraba, sentía que quería algo mucho más austero, de madera, que no tuviera una impronta muy fuerte en cuanto a la arquitectura, sino que más bien lograra camuflarse dentro del bosque, y al final tuvimos la idea de dejar de buscarla y construirla.

¿Cómo recibió la noticia de que “Llanto maldito” iba a participar en el Festival de Sitges?

Esa noticia se la enviaron a Dynamo en una carta de invitación y ellos la compartieron conmigo. No lo podía creer, estaba muy emocionado, feliz... poder ir en octubre a mostrar la película en el festival es una sensación muy emocionante, y no solo eso, sino que también tengo muchas ganas de ver las películas que se van a presentar, porque quiero hacer una inmersión en el género y empezar a conocer gente que ha estado haciendo cine de terror.

¿Cómo fue elegido el elenco de la película?

El proceso de casting fue particular, no quise hacer algo grande porque, gracias a que he venido haciendo televisión, tuve la oportunidad de conocer a varios actores y ya tenía la idea de las personas que quería para la película. En el caso de Sara, desde que vi Distrito salvaje me encantó la actuación de Paula Castaño, y cuando la conocí ya tenía el guion de la película escrito... ahí confirmé que era ella la actriz que quería. En el caso de Óscar, a Andrés Londoño lo conocí hace ocho años, porque ha hecho varias películas en Estados Unidos, un día fuimos a tomarnos un café y realmente lo tenía en la cabeza desde que lo vi, porque además había visto su trabajo en Fear The Walking Dead, también supe que él era el indicado.

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